MARTES 6 DE DICIEMBRE DEL 2005 / EDICION No. 24015 / ACTUALIZADA 12:59 a.m.





EL HUMOR DE






Similar a un banco de fomento

Carlos René Ramírez*
opinion@laprensa.com.ni

En muchas ocasiones y en diferentes foros he sostenido la tesis de que no necesitamos un banco de fomento, pero sí es necesario y perentorio que nuestros pobres pequeños y medianos productores tengan una institución estatal que los promueva, organice, capacite y financie, que los convierta en sujetos de crédito bancario y puedan mejorar radicalmente su situación actual de víctimas de la orfandad crediticia y de la usura.

El FMI, BM y el BID no quieren que se repita un Banco Nacional de Nicaragua, pero el Banco Nacional de Desarrollo no fue ni un remedo del anterior, por cuanto en este último se incubó el saqueo del mismo por medio de diferentes administraciones, y si desarrolló algo fue a los corruptos que aún están entronizados en nuestro paisito. ¿Qué culpa tienen los pequeños productores? Ellos no robaron; ellos no quebraron al banco. Ellos fueron y son los mejores pagadores. Ellos piden a gritos que el Estado, que es el gestor del bien común, instituya un brazo financiero que se extienda a favor de los que menos tienen y, sin regalar el dinero, apuntale el desarrollo de los pequeños y medianos, quienes son indudablemente el futuro de Nicaragua.

No hace mucho el señor Joseph Stiglitz, ex Vicepresidente del Banco Mundial, reconoció las políticas inadecuadas de este organismo y sentenció que era urgente que se estableciera la banca estatal especializada para los pequeños y medianos productores. No conviene hacer un Banco de Fomento porque los mismos que quebraron el Banco del Campo, Banco Nacional y otros entes son los que están promoviéndolo con intenciones aviesas y electorales, pero se puede convertir alguno de los entes estatales y darles un sesgo de institución de fomento, sin masificarlo a nivel nacional, sino efectuar una conjunción institucional y trabajar en conjunto, persiguiendo el bienestar de los que menos tienen.

En todos los países existe la banca del Estado. Solamente aquí que somos expertos en quebrar bancos se mantiene la sombra ominosa y real de la corrupción y se teme que volvamos a las andadas, pero si se tiene cuidado en escoger a la gente que maneje este instituto y si desde el comienzo se esgrime la espada de la cultura de pago, se combatiría la desastrosa cultura de no pago.

Recordemos que el mejor administrador de crédito no es el que lo otorga sino el que lo recupera. Recordemos también que los principales enemigos de la creación de un organismo crediticio son los dueños de los banco privados, los miles de prestamistas de todo tipo que precisamente tomaron vida cuando murió el Banco Nacional.

Otra alternativa sería convertir algún organismo estatal en un híbrido público y privado, a fin de conseguir recursos de organismo que tengan fe en canalizar sus recursos a favor de los sectores de menores ingresos. ¿Por qué no pensar en organizar a los productores en asociaciones o cooperativas, capacitarlos, brindarles asistencia técnica y financiera para que Nicaragua progrese más rápido?

En aquellos tiempos, hace varios años, el Banco Nacional, por medio del Programa de Crédito Rural únicamente financiaba 180,000 manzanas de maíz, frijoles y sorgo, y los campesinos pagaban sus deudas. Actualmente ningún banco o financiera da créditos para granos básicos.

* El autor es experto en cooperativismo y crédito agrícola.
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