JUEVES 1 DE DICIEMBRE DEL 2005 / EDICION No. 24010 / ACTUALIZADA 1:56 a.m.





EL HUMOR DE






Conversación entre Norman y Felipe

León Núñez
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El domingo pasado en la peña El Bejuco de Acoyapa se puso en escena una obra de teatro titulada Conversación entre Norman y Felipe. Después que los miembros de la peña vieron una fotografía en donde aparecen el Canciller nicaragüense y el Príncipe de Asturias sentados juntos en uno de los actos de la Cumbre Iberoamericana de Salamanca, yo pregunté en voz alta: ¿Sabe alguno de ustedes lo que habrán conversado tan distinguidos personajes?

Todos los asistentes estuvieron de acuerdo en que era difícil saberlo pero que era fácil imaginárselo. Inmediatamente el cuadro dramático de la peña se puso en acción. En la escenificación de este diálogo debutaron dos actores jóvenes: uno hizo el papel de Norman y el otro representó a Felipe. A pesar de que esta obra de teatro responde a un ejercicio imaginativo, el presidente de la peña tuvo que advertir a todos los presentes, antes de que se levantara el telón, que cualquier parecido con la realidad era pura coincidencia.

Felipe: (dándole la mano a Norman). ¿Qué tal? ¿Cómo está usted? Tanto tiempo sin verlo. ¿Usted es el autor de la mundialmente famosa obra monumental La descendencia de don José Antonio Lacayo de Briones y Palacios en Nicaragua y en el mundo?

Norman: Sí, yo soy el autor. Además soy uno de los descendientes de don José Antonio.

Felipe: En serio, ¿usted es pariente de don José Antonio Lacayo de Briones y Palacios?”

Norman: Así es.

Felipe: (abrazando a Norman). Entonces usted es pariente de Mama Chila?

Norman: Claro que sí.

Felipe: (entusiasmado). ¡Las sorpresas que da la vida! Yo soy miembro de su familia. Yo también estoy emparentado con don José Antonio Lacayo de Briones y Palacios.

Norman: Ya lo sabía. No había hecho público nuestro parentesco porque en Nicaragua hay uno de Acoyapa que mucho jode; que no cree que pertenezco a la nobleza europea.

Felipe: De hoy en adelante te voy a tutear, porque entre primos no cabe otro trato. ¿Cuánto tiempo empleaste en escribir el libro La descendencia de don José Antonio Lacayo de Briones y Palacios en Nicaragua y en el mundo?

Norman: La investigación duró diez años.

Felipe: Ve primó, te felicito. Es un libro genial. Te voy a informar algo: voy a hacer las gestiones necesarias para que el próximo año te otorguen el premio Príncipe de Asturias —que es el Premio Nobel hispanoamericano— por tus investigaciones genealógicas.

Norman: Muchas gracias, Felipe.

Felipe: Tú sabes que se dice, y todo el mundo lo acepta como cierto, que mi esposa Letizia es plebeya. Pero yo no estoy seguro. Tengo mis dudas. Me gustaría, si tus altas y delicadas funciones te lo permiten, que me hicieras una investigación genealógica sobre los ascendientes más lejanos de mi esposa.

Norman: Felipé, poné atención. Yo no creo que la Ticha sea plebeya. La he observado detenidamente. Tiene la misma mirada, el mismo porte distinguido de uno de los antiguos reyes de Aragón. Tiene un parecido extraordinario. No te preocupés. Yo te aseguro que si no la hago descender de algún rey de Aragón la hago descender de algún rey de Navarra.

Felipe: Ve primó, yo quisiera que la investigación del linaje de Letizia no tuviera nada que ver con la posibilidad de que ella pudiera parecerse a algún rey aragonés. El hecho de que una persona sea parecida a otra no significa que sean parientes entre sí. Tú, por ejemplo, no eres pariente del rey Enrique VIII de Inglaterra, y sin embargo, eres igualito a él.

Norman: La verdad Felipé es que te garantizo un buen trabajo. Acordate que en materia genealógica yo no soy un aficionado. Soy un experto, un científico.

Felipe: Está bien. Yo también te garantizo que el próximo año vas a recibir el premio Príncipe de Asturias, en el Teatro Campoamor de Oviedo, en donde más de alguna vez cantó María Callas.

Norman: ¡Ah... María Callas! Esa también es parienta mía. Ella proviene de la rama griega que desciende de don José Antonio Lacayo de Briones y Palacios.

Felipe: No lo sabía.

Norman: Ve Felipé, quiero que me hagás un volado. Conseguímele otro premio Príncipe de Asturias al presidente Enrique Bolaños.

Felipe: ¿En base a qué se le otorgaría el premio?

Norman: Por ser el mejor Presidente que ha habido en la historia de Nicaragua.

Felipe: (carcajeándose). Traeme las pruebas.

Norman: Si vos le conseguís ese premio al ingeniero Bolaños yo hago que te condecore, y a los que vos digás, con la Orden Rubén Darío. Es más, se te nombraría presidente honorario de la futura ONG denominada “Asociación de condecorados por don Enrique”

Felipe: (rascándose la cabeza). Voy a pensarlo.

En este momento fue bajado el telón. A los espectadores les gustó mucho la obra. El presidente de El Bejuco cerró la sesión haciendo una acertada crítica de la actuación de los jóvenes actores, en la que destacó la excelente caracterización de la sencillez del Príncipe y la notoria humildad de don Norman.
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