JUEVES 1 DE DICIEMBRE DEL 2005 / EDICION No. 24010 / ACTUALIZADA 1:56 a.m.





EL HUMOR DE






Los retos del VIH-Sida para América Latina

El 1 de diciembre se conmemora el Día Mundial del Sida. Veinte millones de personas han muerto en el mundo desde que se detectó el virus del VIH-Sida. Según informes de las Naciones Unidas, en lo que va del año 2005 han muerto más de tres millones de infectados, incluyendo a medio millón de niños.

Esta misma organización informa que ahora viven en el mundo más de 40 millones de personas afectadas por el virus y que en este año hay cinco millones de nuevos casos. El incremento de los enfermos ha sido aportado por los países que conforman la ex Unión Soviética y resto de Europa del Este. En América Latina y el Caribe aproximadamente dos millones de personas viven con el virus y el número crece a un ritmo de 220 mil cada año.

Es preocupante que la tasa de crecimiento de nuevos contagios en el Caribe (16 por ciento) sea la segunda más alta del mundo, superada sólo por los países africanos. En Brasil viven más de medio millón de afectados y en México, 150 mil.

Si esta epidemia no se controla, a mediano plazo el VIH-Sida no sólo cobrará cientos de miles de víctimas en nuestros países sino que también va a producir efectos desastrosos en las economías por el alto costo de los tratamientos y la pobreza generalizada. Hace falta más información para la prevención de esta plaga y también mayor interés y participación de parte de la sociedad civil y del Estado. Aunque este tema provoca por lo general reacciones emotivas casi siempre radicales, se hace necesario dejar atrás los ataques y estigmatización hacia los contagiados y comenzar a enfrentar la enfermedad, sobre todo por medio de la prevención.

Estudios especializados demuestran que la inversión que se haga para prevenir la extensión de esta epidemia es ínfima comparada con los gastos de tratamiento de las personas masivamente afectadas. Hay cuatro grupos de alto riesgo de contaminación y transmisión del sida: (1) los varones que acostumbran relacionarse sexualmente con otros varones, los cuales representan el 50 por ciento de los infectados; (2) quienes ejercen la prostitución como medio de subsistencia; (3) los que se inyectan drogas (en Argentina ya es la causa número uno de transmisión) y (4) las personas que tienen más de una pareja sexual.

En Honduras —en donde alrededor del dos por ciento de la población adulta está infectada— y en Brasil, el sida se ha propagado más allá de estos grupos de alto riesgo, entre la población en general. El alto nivel de promiscuidad existente en estos dos países es un factor importante para la transmisión del VIH-Sida. ¿Qué se puede hacer? Primeramente hay que trabajar con los grupos de alto riesgo. Es difícil que la gente cambie masiva y repentinamente su estilo de vida. Por lo tanto, a la par de llamar a ese cambio, hay que enfatizar la importancia de protegerse por medio del uso de preservativos.

La Encuesta de Opinión Pública en Centroamérica, realizada por CID Gallup en el año 2003 titulada Percepción Sobre el Sida en Centroamérica, indica que una gran mayoría favorece el uso del preservativo y además, que éste sea de fácil acceso a quienes lo necesitan. En Nicaragua, por ejemplo, un 56.5 por ciento de los entrevistados estuvo “muy de acuerdo” y un 39.3 por ciento estuvo “de acuerdo”, totalizando un 95.8 por ciento de personas a favor.

En Honduras, el 86 por ciento de los entrevistados estuvo “muy de acuerdo” y el 9.5 “de acuerdo” totalizando un 95.5 de personas a favor. Además, hay que trabajar con los adictos a drogas inyectables a través de grupos especializados en la dependencia de estupefacientes y, tal vez lo más importante, impulsar una campaña continua que promueva la castidad, la relación monogámica estable y la fidelidad a la pareja.

En esto último tienen un importante papel que jugar las distintas tradiciones religiosas del país así como las escuelas y universidades a través del rescate de la materia de ética y moral aplicada a las relaciones de pareja. Asimismo, sería de desear que los Estados por medio de sus congresos, dedicaran una partida presupuestaria adecuada para programas de prevención del VIH-Sida y asegurarse de que el dinero, en efecto, llegue a su destino y no sea desviado al bolsillo de corruptos que nunca faltan.
.


---
 
 

Derechos Reservados 2002. La información contenida en este medio de comunicación, no puede ser reproducida ni publicada, parcial o totalmente, en ningún otro medio de comunicación privado o público, sin el consentimiento por escrito de LA PRENSA S.A
 

 

Los retos del VIH-Sida para América Latina