Voz experta - Asesora en decoración de bodas
El significado de los símbolos
Chylo Bosche
A veces pienso que la mayoría de las mujeres nacimos con un “archivo secreto” que contiene datos e imaginería del día de nuestra boda y que desde la niñez, alimentadas con los finales felices de los cuentos, comenzamos, envueltas en un velo de fantasía, el conteo progresivo de horas y minutos que nos llevarán al día de nuestra boda y, cuando llega… ¡Oh maravillosa felicidad!... ¡Oh cuantiosísimo trabajo!... ¡Oh grandísima ignorancia!
El matrimonio civil que legaliza la unión de la pareja dentro de la sociedad —velando dentro de la ley por los derechos legales de los cónyuges y de la familia— es seguido tradicionalmente por otra celebración de mayor importancia: la del rito del matrimonio eclesiástico.
Es en el templo donde los novios ofrecen su amor a “aquel” que desde el principio los creó: a ella para él, y a él para ella; y toman votos para resguardar la santidad de su unión ante el celebrante y los amigos, que sirven como testigos de las promesas que se juran los novios en el altar.
Las novias, ciertamente movidas por la emoción del enlace, nos dedicamos mucho a lo exterior y cosmético, olvidando aquello que es lo más importante: la preparación espiritual, que será, sin lugar a dudas, la columna vertebral en nuestra relación de esposos y más adelante como padres de familia.
Analicemos hoy algunas tradiciones y aprendamos a reconocer lo que no se mira, con ánimo de corregir y aprender.
VESTIDO
Mucho se habla del color del vestido de la novia y se insinúa que el blanco no es a veces lo más indicado. Este color no representa el estado de pureza de quien lo viste, simboliza la gracia del sacramento a recibirse. Nos vestimos también de blanco para recibir el bautismo y la primera eucaristía. El alba del sacerdote es blanca durante la confesión; cuando administra la extrema unción coloca una estola blanca sobre sus hombros y se reviste del mismo color al recibir la orden sacerdotal. Con esto aprendido, goce el vestido y su celebración.
DECORACIÓN
Está bien que busque una decoradora de bodas, ya que puede, con el apoyo de las floristerías, traducir su imaginación y dar en decoración, su fantasía. Pero hay que tener presente que la Iglesia-Templo, dentro del más estricto protocolo del amor, no se arregla para la novia sino para “el dueño de la casa”: Dios mismo. También es importante buscar un decorador “del interior”, quien prepare a los novios profundamente en el conocimiento de las riquezas del matrimonio sacramental.
ENTRADA
Entra la novia a la iglesia precedida por una gran corte de simpáticos chavalitos y damas de honor engalanadas… ¿Pero el celebrante, el sacerdote, por dónde entra? Es tan importante su entrada como la de la novia. Conviene preparar su entrada poco antes que la del cortejo y coordinarlo bien con él.
VELAS
Se usan muchísimas velas en el camino que lleva al altar. Reconozca que caminar bajo la luz de velas es signo de que es la Luz de Cristo quien le guía. El templo en penumbras con sólo el altar iluminado es símbolo de cómo puede ser nuestra vida sin la gracia, vamos en busca de la Luz. Cuando el sacerdote proclama a los novios marido y mujer impartiendo la bendición de Dios, todas las luces deben encenderse en exultación al sacramento recibido.
RAMO
Muchas novias dejan su ramo de flores a los pies de una imagen de María Santísima como un símbolo de acogerse a su protección. El ramo de novia simboliza la frescura de su amor, ofrecer “la copia” es un contrasentido, o como dicen los niños: ¡maraña!
MOMENTOS
El día de su boda recuerde que hay un lugar y un momento para cada cosa. El protocolo del amor dicta delicadezas también para el amado Divino. 
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