MARTES 30 DE AGOSTO DEL 2005 / EDICION No. 23917 / ACTUALIZADA 03:00 am





EL HUMOR DE





Análisis
La crisis eléctrica: el corto plazo, un tortuoso camino

Foto  
. Por razones económicas y políticas es que se tiene que coincidir en demandar que se implante una estrategia consensuada para evitar que el incremento del combustible empuje a la postración y el decrecimiento económico del país

 

César Zamora Hinojos*

En términos nominales, el precio del petróleo que se registró el 25 de agosto de 2005, de US$67.49 por barril, es el más alto de la historia. Al mismo tiempo estamos cerca del precio real más alto de la historia que es de US$74.58 por barril alcanzado en marzo de 1981. Lo preocupante es que los precios no están determinando una estacionalidad, sino que cada nuevo pico es más alto, y cada baja es sólo una especie de descanso de la escalera para buscar un pico mayor.

Los amigos del “Supply side” argumentan que la capacidad mundial de la producción está en sus límites y que los yacimientos actuales son totalmente insuficientes, lo que provoca que cualquier noticia sea causal de un nuevo aumento en los precios. Problemas en cualquier refinería en los Estados Unidos sirven de gatillo para un incremento en los precios del petróleo. Los países miembros y no miembros de OPEP no han incrementado sus volúmenes de producción argumentando falta de capacidad en las refinerías.

Por el lado de la demanda, el consumo mundial de petróleo se incrementó en el 2004 en un 3.4 por ciento para un total de 80.7 millones de barriles diarios. Sólo China en el mismo período pasó de 5.79 millones de barriles diarios en el 2003 a 6.68 millones de barriles diarios para un sorprendente incremento de 16 por ciento, convirtiéndolo en el segundo mayor consumidor del mundo de petróleo.

Con toda franqueza tuve que desempolvar mi libro de Introducción a la Economía para confirmar mi miedo. Demanda Inelástica: Si el precio de petróleo aumenta, y la demanda no reacciona, el precio continuará aumentando. Los analistas parafrasean a Tomás Borge: “para mediados de septiembre del 2005 el barril de petróleo a 75 dólares dejará de ser una tentación”.

Nicaragua es un país importador de petróleo. El entorno es especialmente adverso porque el 80 por ciento de la generación eléctrica es producida con derivados del petróleo y el 92 por ciento del precio de la energía que compra el distribuidor tiene como referencia el precio del Búnker C. El Búnker C es un derivado residual del petróleo refinado. Por su característica residual, el precio siempre ha sido más barato que el del petróleo, que actualmente ronda los US$40 por barril.

Para generación eléctrica el país consume 3 millones de barriles Búnker C al año. En el 2004 el precio promedio fue de 24.75 dólares el barril para una factura de US$74 millones, en lo que va del 2005 el promedio es de 33.6 dólares el barril, para una proyección de US$101 millones. Un incremento del 36 por ciento en la factura petrolera para generación eléctrica. El precio del kw/hora comprado por la distribuidora en el 2004 fue de US centavos 7.8 kw/ hora y en lo que va del 2005 es de US centavos 10.1 kw/hora, para un incremento del 28 por ciento.

EL RETO, UNA RESPUESTA INTEGRAL

Sí, es cierto que el incremento de combustible es un problema exógeno en el que Nicaragua pudo haberse preparado, pero no lo hizo. Nuestra debilidad ante este problema es producto de que los ciclos políticos nunca pudieron atender a los ciclos económicos por venir. Con las consecuentes postergaciones de los objetivos sociales tan primarios para el país. El reto es si podremos darle una respuesta integral a la crisis energética. O por el contrario estamos destinados a ignorarla, aumentarla y ahogarnos en ella.

La economía nicaragüense está siendo afectada por los recurrentes desequilibrios macroeconómicos y si se le aúna el componente del petróleo, el pronóstico para el 2005 siendo optimista, sería de un incremento vegetativo (porcentaje del crecimiento de la población, mayor a la del PIB) en la producción y el empleo. Por razones económicas y políticas es que se tiene que coincidir en demandar que se implante una estrategia consensuada para evitar que el incremento del combustible empuje a la postración y el decrecimiento económico del país. Lo que sería la intensificación negativa de nuestros paupérrimos resultados en la política social.

Todos tenemos que estar conscientes del problema que tenemos. Tiene que haber unidad y tiene que haber liderazgo. El Ejecutivo, la Asamblea Nacional, los Agentes del Mercado y los Gremios deben trabajar en la misma dirección. La tarea es buscar, para beneficio de todos los nicaragüenses, apartando las estériles confrontaciones, una serie de acciones consensuadas, enmarcadas en la certeza jurídica, que combine lo mejor de la acción del mercado pero protegiendo a los consumidores socialmente más débiles.

EL CAMINO ES DURO, PERO HAY QUE ANDARLO

Retomando la tesis del doctor Ernesto Fernández H., cualquiera que sea el rumbo por el que optemos como nicaragüenses para salir de la crisis energética, deberá pasar por recomponer el concepto de soberanía. Todos debemos estar dispuestos a pagar el precio de ser menos dependientes del petróleo. Hay que saber cuánto tiempo nos va a tomar y el precio de esta nueva tarea. Únicamente con un concepto redefinido de soberanía podremos como país enfrentar la crisis y obtener los resultados deseados.

Hoy, racionalmente ¿qué podemos hacer para tener un sector eléctrico que aguante el embate de los precios altos y pueda tener la capacidad de reconvertirse para no depender del petróleo y sus derivados? Los atajos hoy en día son una cáscara de banano que estamos obligados a no volver a pisar.

Abordar el tema de la crisis en el sector eléctrico nos obliga a retomar el sentido común. ¿Qué se puede hacer para contener el riesgo de un mayor aumento en el precio del petróleo en el futuro cercano? Ante este dilema hay un quehacer que tiene que ser innovador e irrenunciable. Las soluciones tendrán que ser creativas y que fortalezcan las débiles instituciones del mercado eléctrico nicaragüense.

Ninguna política energética dará resultado si no hay una conducción que haga énfasis en las prioridades. Las políticas de corto plazo necesariamente serán caras y dolorosas. La implementación si es consensuada, podría aspirar a que sea lo más breve posible y que servirá para plantearse en mejores circunstancias los caminos de la reconversión energética que el país necesita.

LAS ACCIONES A CORTO PLAZO

Si el corto plazo está determinado por las prioridades entonces se requiere de tres tareas imperativas: 1. cobertura de precios de combustible; 2. reducción de pérdidas en el sistema; y 3. política de ahorro de energía eléctrica. Si estas tareas las resolvemos, entonces habrá esperanza para trabajar el tan cercano largo plazo.

1. COBERTURA DE PRECIOS DE COMBUSTIBLE

¿Qué podemos hacer en el corto plazo para contener el efecto de los precios altos en los combustibles? Ante esta pregunta existen dos posibles escenarios: el primero es aguardar pasivamente como lo hemos hecho hasta ahora y rezar porque el precio del combustible se estabilice y en el mejor de los casos que baje. En el segundo podemos optar por instrumentos financieros que permiten disminuir la volatilidad y el alza de precios de los combustibles.

La cobertura de precios en el mercado de futuros es un mecanismo conocido en Nicaragua con otros bienes como el café y el azúcar. Actualmente México vende su producción de petróleo en el mercado de futuros para garantizarse un precio mínimo y poder ordenar sus finanzas. Por otro lado, Chile está comprando todo el gas natural en el mercado de futuro para garantizarse un precio máximo que le quite la incertidumbre de precios altos.

Las coberturas de combustible que necesita hacer Nicaragua son compras de futuro de Búnker C, el cual es un “commodity” conocido. Si hoy fijáramos el precio en US$40 el barril, la prima rondaría US$4 el barril. Si nos cubrimos por los 3 millones de barriles que consumimos al año, el costo de la cobertura anual sería US$12 millones. La compra de las coberturas se hace en el New York Mercantile Exchange y es una operación que se puede hacer a través de cualquier banco de primer orden como: Citibank, BNP-Paribas, JPMorgan, HSBC.

No optar por una cobertura en las actuales condiciones es en el mejor de los casos irresponsable. La especulación a la que hasta hoy hemos jugado, no hacer nada, es un juego perverso. La toma de cobertura tendrá que ser consensuada y transparente. Requerirá de compromisos para que se convierta en una solución compartida por todos.

2. REDUCCIÓN DE LAS PÉRDIDAS EN EL SISTEMA

El tema de las pérdidas eléctricas es un problema estructural que ante la naturaleza de la crisis tiene que ser priorizada. El mercado eléctrico nicaragüense es la combinación de éxitos parciales, retrocesos y mucho titubeo. Hemos dedicado casi 10 años en reformas que han buscado la tan deseada estabilidad. En donde ha habido menos avances en las reformas del sector eléctrico es en el terreno de las pérdidas de energía.

En el 2005, se perderá el 28 por ciento de la energía que se genera, es decir US$70 millones se evaporarán. Con esta condición, no es de extrañar la situación que enfrenta el sector. Las pérdidas son una de las raíces que más claro ejemplifica los problemas actuales de un sistema en crisis. En países vecinos como Guatemala y El Salvador las pérdidas rondan el 15 por ciento.

En Nicaragua las pérdidas del sistema están compuestas por: pérdidas técnicas que son inherentes al sistema y que andan por el orden del 11 por ciento el cual es un nivel aceptable. Las pérdidas no-técnicas son del 17 por ciento, las cuales se subdividen en: 10 por ciento en robo de energía, 6 por ciento suministro de asentamientos pobres, que no pagan y el 1 por ciento de problemas internos de la distribuidora.

El problema se encuentra en el robo. Una ley que penalice el robo del flujo eléctrico es prioridad. El robo de energía significa un factura no recuperable anual de US$25 millones. Es inaceptable que el hurto se da en los estratos económicamente altos de la población que sí pueden pagar por este bien.

Se requiere de un amplio conjunto de condiciones para crear, desarrollar y consolidar mecanismos que eviten las pérdidas del fluido eléctrico. Las reducciones de pérdidas requieren inversiones además de unificación en el propósito y en el esfuerzo. Un kv robado nos cuesta sangre a todos.

3. POLÍTICA DE AHORRO DE ENERGÍA ELÉCTRICA

El ahorro de energía es la otra gran tarea a realizar en el corto plazo. Con los precios altos de energía en la tarifa, requerirá del esfuerzo del conjunto de la sociedad para darle un uso más racional al uso del flujo eléctrico. La responsabilidad gubernamental y del sector privado en liderar una campaña masiva de ahorro que debería tener un retorno positivo al país. Las acciones de los precios al alza deberán servir como mecanismos de reducción en la demanda. Ir en contra de esta premisa básica de la economía, sería fatal para Nicaragua.

Toda forma de ahorro es del ámbito personal, uno ahorra cuando tiene un incentivo para hacerlo. Ahorrar es postergar el gasto hoy, con la certidumbre que mañana se tendrá, con alguna ganancia. Consumir energía es sinónimo de transformación, siempre que ese consumo esté ajustado a nuestras necesidades y trate de aprovechar al máximo las posibilidades contenidas en la energía.

Es en el hogar donde tendremos que hacer nuestros esfuerzos de ahorro. Un principio esencial para el ahorro de energía consiste en conocer cómo funcionan los aparatos eléctricos y el mejor aprovechamiento que podemos obtener de ellos. Es menester tener en cuenta que la trascendencia y la complejidad que hoy en día supone el consumo de energía en el interior de los hogares no es sólo hacer un buen uso de esta energía, sino utilizarla con la mayor eficiencia. Crear una mística de ahorro de energía, que nos una en el propósito es lo decisivo.

Necesitamos que el sector eléctrico no colapse ante esta crisis. No es tiempo de pugnar entre lo estatal y lo privado. Ni tampoco es tiempo de cambiar las reglas del juego. Porque hoy, ambas resultarían funestas para combatir la crisis. Tanto el Estado como el Sector Privado tienen atribuciones legítimas.

Es bien sabido que la economía no funciona sin reglas claras que respeten la inversión. El mercado eléctrico nicaragüense está lejos de ser ideal, pero hay un límite a las distorsiones que se le pueden introducir. No es satanizando, ni anulando que se promueven las soluciones. Es en el fortalecimiento de las debilidades reales de cada actor, en donde reside el poder de salir de las crisis lo más pronto posible.

La realidad del país no está para vender ilusiones o alquilar espejismos. Nicaragua ante esta crisis necesita coherencia que tienda a unir y no a marginar al adversario. Es responder en alguna manera al sueño nicaragüense siempre incumplido de lo que Arturo Cruz S. llama en su libro, Una República ordenada.

* Gerente General de Empresa Energética Corinto Ltd.
.


---
 

 

Derechos Reservados 2002. La información contenida en este medio de comunicación, no puede ser reproducida ni publicada, parcial o totalmente, en ningún otro medio de comunicación privado o público, sin el consentimiento por escrito de LA PRENSA S.A
 

 

“Katrina” eleva petróleo

Arnoldismo reta a misión Garza

Fiscalía no vio saqueo de Alemán

Hambruna en el Río Coco por la invasión de ratas

Alemán teme que le quiten los celulares

Concepción da nuevo susto a ometepinos

Tiscapa padece aún descargas de basura

Lluvias provocan apagones

Retrasan el parto de niñas siamesas

La crisis eléctrica: el corto plazo, un tortuoso camino

Calientan motores para Fiestas Patrias

Pintan mural para Los Pipitos

Escudriñan suministros en centros de salud

Sueños entre el albañal

Le sacan “trapos al sol” a Mayorga

Financiarán proyectos para gente discapacitada