DR-Cafta
Luis Solórzano
El Gobierno de Nicaragua debióconvocar a una concertación nacional con todos los organismos políticos, sindicales y empresariales del país . Y si acaso hubo alguna consulta no se le dio la publicidad correspondiente para informarle al pueblo de Nicaragua sobre los alcances del Tratado DR-Cafta.
Creo que hubo ligereza de parte del Ejecutivo al suscribir el DR-Cafta, pues como mínimo debió de haber concertado con los gobiernos de Costa Rica y República Dominicana para conseguir una mejor negociación.
Las empresas extranjeras que se instalen en Nicaragua no pueden dañar ríos, lagos y bosques, tal como está estipulado en el tratado.
La maquila es el gran negocio de los empresarios extranjeros: no pagan impuestos y los empleados que en su mayoría son mujeres, tendrán que aceptar las condiciones que les imponga la patronal, pues ante la necesidad de la falta de trabajo, además de las enfermedades a las que están expuestas por el contacto con la materia prima, había que agregar que hasta la fecha no se conocen las leyes laborales que protegerán a los trabajadores ya cuando el DR-Cafta esté en funciones.
Los responsables de la difícil situación económica por la que atraviesa Nicaragua es la incapacidad y corrupción de los gobiernos que hemos tenido. Ahora la Asamblea Nacional está controlada por el pacto de la corrupción Ortega-Alemán, los cuales pueden negociar la aprobación del DR-Cafta, con tal de lograr sus objetivos de grupo.
Lo más preocupante del DR-Cafta son nuestros productores, los cuales pueden ser afectados y hasta colapsar debido a que no son subsidiados y se pueden ver en la necesidad de vender sus tierras. Eso significaría vender su patrimonio a, lo cual equivale a vender la Patria. Esa es la parte más delicada del tratado, por lo cual se deberían hacer las correcciones necesarias para no lamentarlo más adelante.
El DR-Cafta debería tener una cláusula que permita su revisión periódica, ya que no se deben suscribir tratados de perpetuidad, porque sería perder la soberanía de no tener el derecho de suscribir otros tratados y comercializar nuestros productos, con quien más nos convenga.
La única alternativa que tenemos para salir del subdesarrollo es el establecimiento de un Estado de Derecho para poder conseguir la inversión y los préstamos, poniendo a cultivar nuestras tierras fértiles que deben de estar en posesión de nicaragüenses, impulsando la agricultura y la ganadería orgánica y la agroindustria con calidad, para conseguir mejores mercados y precios para nuestro producto.
En cuanto al desarrollo turístico, deberíamos aprovechar las bellezas naturales con que nos ha favorecido nuestro Creador, pero el pacto Ortega-Alemán no permiten el Estado de Derecho. Eso impide la inversión y la presencia turística.

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