Lección de música
Pedro Alfonso Morales
Cuando llegaste, aprendiz, nadie había. Apenas la cítara sonaba suavemente. El pájaro, sabiéndolo, se asustó: de la jaula voló al patio, ignorándote. ¡Ella callaba, asustada por tu presencia! La tarde se coló como luz por la ventana. ¡Pero nada más! ¡Un signo dibuja tu risa! Y con la partitura en la mano sedosa, te atreviste a desafiarla como maestro. ¡Mentiroso, necio! ¡Nada sabes de música! J. Strauss se ríe a carcajadas al verte. ¿Podrás engañarla con tus bajos tonos? Vermeer de Delf ha puesto en ridículo. ¿O te convertirás en músico al azar? Por una mujer es poco la música imaginada. En la jarra siempre hallarás la inspiración. ¡Empieza, impostor, tu primera lección de música! ¡O la humanidad cerrará sus oídos al verte!
Telica, 23-02-99
Joven bañándose en un arroyo
¿Te vas a brincar el arroyo? ¿Quién te espera allende de las aguas? Pobre: perdió sus ojos buscándote. ¡La naturaleza es ella sin miedo! Bien puedes quitarte el camisón gris y zambullirte en el lodo como quieras, y mostrarte natural. Seguramente, él te amará bajo el agua como crustáceo. No tengas miedo, camina. No quites las manos del camisón: sonríe, diviértete. El calor arde porque falta el árbol, el bosque. Si el charco existe, cuida sus huellas siempre.
Detrás te siguen tantos que no se ven, pues roban. Y Rembrandt te hizo sonriente, viva, luminosa, para que brote agua de tu risa y de tu vientre. ¡Allí donde el bandido te espera desnudo, híbrido! ¡Allí donde la humanidad sangra en la intemperie!
Telica 23-02-99
(León Télica, 1960). Ha publicado su libro de poemas Vino tinto. Es profesor. 
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