Día muerto
Esthela Calderón
El sol viola y desahucia la mañana que expira en el meridiano sol. La noche afila su manto, desnuda la tarde y la ultima. La luna hilvana una cuerda de estrellas y se suicida. Todos los perros lanzan aullidos como plañideras bajo contrato.
Lista de dames
Dame la causa desesperada de una idolatrada mariposa, la inquietante avenida de tu espalda, camino donde pueda subir mi pecho. Dame el delirio inmaculado no cumplido de las flores, la iluminación de tu cara donde pueda desvestir el barro de mis piernas. Dame el relicario que atormenta el cuello de un ateo, la esperanza y el eco de la palabra sí, donde pueda eternizar mi mundo. Dame, pues, tonteras al compás de una armónica, la perversidad de los días con sus manos levantadas diciendo adiós, la cíclica canícula de la espera el agua que le falta a la fuente, vacía de monedas.
Soledad
¿Qué podría decir ahora que no hay regreso? ¿Qué podría contar ahora? Cuando una carcajada de segundos vacíos se burla de cada espacio necesario de tiempo. Siento que el canto de las chicharras en este invierno es la marcha fúnebre de mi desmemoriada sombra.
Esthela Calderón (León, 1970). Licenciada en Comercio Internacional. Realizó estudios de Literatura Contemporánea Hispanoamericana en la universidad Alcalá de Henares, Campus Guadalajara, Madrid, España. En el 2001 gana el primer lugar de los centenarios juegos florales centroamericanos, Belice y Panamá, con sede en la ciudad de León, en la rama de poesía. Obras: Soledad (poemario ganador 2002 ) y Amor y Conciencia (2004). 
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