Entrevista
Gloria Elena Espinoza con túnica
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 | Su reciente novela, Túnica de lobos, trata de los padecimientos de una mujer que sufre la enfermedad de lupus |
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Gloria Elena Espinoza. |
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Marta Leonor González
Gloria Elena Espinoza luce animada pese a que desde hace años padece la enfermedad de lupus. Su rostro luce cansado pero ella muestra alegría aunque el calor la sofoca. Nació en Jinotepe pero desde muy joven vive en León, por ello cuando se habla de narradoras leonesas su nombre figura en primera fila.
Por muchos años ejerció la docencia secundaria, actuó y dirigió varias obras teatrales, fue finalista del Primer Festival de la Canción en Nicaragua en 1977, pinta desde 1984, influenciada por el primitivismo y la belleza exuberante del paisaje.
En 1996 publicó Breve historia de la plástica leonesa y después, en 1998, apareció su primera novela La casa de los Mondragón, posteriormente ganó el Premio Nacional de Literatura de Funisiglo en el 2001 con El sueño del ángel.
Su nueva novela Túnica de lobos ha sido muy comentada en el extranjero, el libro enfoca la vida de una mujer que enfrenta la enfermedad de Lupus y que diariamente tiene que vivir agobiada por los síntomas y por los cuestionamientos de su existencia, como una condición doliente y absurda a la que está condenado todo ser humano.
¿Qué lección le dio el haberla escrito?
Fue un desarraigo tremendo. No quería hacer un testimonio y desprenderme de lo que siento, de mi enfermedad para convertirlo en novela y hacerla ficción. Escribirla significó un esfuerzo muy grande y muy doloroso. Además, por mi enfermedad fue un doble esfuerzo para poder lograrlo, sin embargo, soy tenaz, cuando quiero lo logro y comencé a trabajar intensamente.
¿Por qué se resistió a que se leyera como un testimonio si toda obra tiene de autobiográfica?
La novela está expuesta como una gran ficción, ahí están los personajes reales y ficticios que he creado. El testimonio hubiera sido como si contara mi enfermedad y no quería que se viera así, pues es una novela que cuenta diferentes situaciones y vidas de varios personajes.
¿La novela es la historia dramática de una mujer que padece la enfermedad de Lupus al igual que usted?
En definitiva la novela tiene mucho de mí, escribo de ciertas situaciones que vivo por medio de la enfermedad, doy mis opiniones respecto a aspectos de la vida y lo hago por medio de los personajes, especialmente a través de Don Fito.
Y lo otro, es que la parte de María Esperanza, está calcada de la realidad, sin embargo, ese fue mi reto en lograr hacer una novela de ese padecimiento mío. En esta novela va implícito el testimonio que es real a partir de mi dolor.
¿Es un testimonio novelado?
Bien, yo llevo el teatro en la sangre y lo expreso. Entonces obviamente el teatro implica drama e implica comedia, por ejemplo, cuando describo a los personajes, me muero de risa e inmediatamente lo imagino con una fuerza dramática.
Lo que vos decís es cierto, la novela es un drama porque María Esperanza, su protagonista central, está involucrada con dos personas de la tercera edad que se van quedando con los recuerdos.
Estos personajes de la tercera edad tienen mucha fuerza dramática porque ellos están concebidos en base a lo que viví con mis padres, es decir, les creé su mundo y lo reflejan como un mundo vivo de muchas emociones y recuerdos.
¿Además de describir cómo vive una enferma con el Lupus estaba interesada en abordar el mundo de los ancianos?
La situación que viven los ancianos, doña Vicenta y don Relicario, es un drama de la vida que lleva María Esperanza por su padecimiento. Es casi igual.
¿Estas tres historias son abordadas para sensibilizar?
Mi principal objetivo fue dar esperanza, decir que dentro del horror que vive una persona enferma siempre hay esperanza y siempre hay fe, sea una fe cristiana, en el amor, en la familia, los amigos, la fe en la naturaleza.
Y la novela te planeta reflexiones sobre lo bello de la vida, los detalles más simples como una forma de belleza, en la novela, María Esperanza te habla de cómo una gota de agua cae y su belleza, las flores silvestres como adquieren un valor sentimental y cómo lo que nos rodea es tan maravilloso, tan bello que lo pasamos inadvertido.
Es una novelista muy dura con sus personajes ¿tiene mucho que ver con su personalidad?
Claro, si no, no estaría aquí hablando. He pasado situaciones difíciles y lo he reflejado en la novela. Me he caído y levantado. Me he exigido. Todas esas cosas las deseo transmitir porque existen personas que dicen “ya no sirvo”. 
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