SáBADO 20 DE AGOSTO DEL 2005 / EDICION No. 23907 / ACTUALIZADA 03:00 am





EL HUMOR DE




El día después del DR-Cafta

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Marco A. Mayorga

En repetidas ocasiones los señores diputados liberales, en público y en privado, expresaron que aprobarían el DR-Cafta al día siguiente que lo hiciera Estados Unidos. Además expresaron que es un proyecto de nación que no está contaminado por situaciones o asuntos políticos y que el libre comercio es una filosofía muy propia del liberalismo. Estas expresiones alentaron y dieron esperanzas a los inversionistas y empresarios. Pero llegó el día después y las excusas continúan.

Desde octubre del 2005 el Poder Ejecutivo envió a la Asamblea Nacional el Tratado, el cual debe aceptarse o rechazarse tal como es. Durante casi 10 meses los señores diputados han tenido la oportunidad de hacer lo estratégicamente importante para no dejar desprotegidos a sectores que lo necesitan; hubo tiempo para pensar en diferentes leyes que ayudan a mejorar nuestro ambiente para enfrentar las oportunidades que presenta el DR-Cafta.

Nicaragua tiene dificultades en el entendimiento político y el liderazgo actual está concentrado más en las diferencias y ataques que perjudican la gobernabilidad. El subdesarrollo político hace ver en dificultades a la democracia, pero afortunadamente la población comprende que aún tenemos una medio democracia y ésta debe mejorar para ser real facilitadora del progreso.

A pesar del impedimento y obstáculo político, es palpable que la economía —en todos los sectores— ha crecido a un ritmo increíble, generándose empleos e inversiones. Da coraje pensar cuan mejor puede ser la generación de empleos y que somos capaces de hacer crecer más el ritmo del progreso si facilitamos el ambiente y corriente de comercio e inversión que genera el DR-Cafta.

El desempleado y todos los nicaragüenses que aspiran a un empleo digno, igual que muchos inversionistas deben sentirse frustrados que un grupo de nicaragüenses, hoy diputados,quienes ante la oportunidad de tomar decisiones oportunas e importantes retardan el progreso de miles de compatriotas. Convirtiéndonos en observadores de cómo los vecinos progresan y son el destino para trabajar de miles de nicaragüenses que no se les da oportunidad en su país. Nicaragua tiene la obligación de generar 60 mil empleos anuales.

A partir de ahora, cada día que avanza es un día más que le quitamos la oportunidad de empleo a miles de desesperados desocupados; le quitamos la oportunidad a miles de consumidores de poder adquirir bienes y productos de mejor calidad y menos caro. Cada día sin el DR-Cafta es perder una inversión, muchos empleos. Cada día que avanza es condenar al pequeño empresario a no poder ampliar su talento e inversión para exportar sin impedimento a un mercado exigente, pero el más deseado del mundo. Cada día que pasa es demorar las oportunidades de miles de nicaragüenses que viven en el exterior —EE.UU.— y que ven en el DR-Cafta una oportunidad para impulsar miles de productos étnicos producidos por las pequeñas empresas de Nicaragua. Cada día que pasa millones de dólares en remesas se ponen más nerviosos.

Nicaragua continúa optando por sostener el ambiente que genera pobreza. Por lo que a partir de hoy, el deterioro económico o la desaceleración de la economía tienen nuevos promotores. A la mayoría de los señores diputados que creen en el DR-Cafta, les ha llegado al límite de espera. Los trabajadores y empresarios no necesitan prebendas, requieren oportunidades para demostrar nuestra capacidad y actitud emprendedora.

El autor es segundo Vicepresidente de AMCHAM.
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