Las pequeñas “bacheras”de El Tuma-La Dalia
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Josefina Palacios, Elibeth y Jurel Rodríguez, rellenan con tierra los huecos de la carretera camino a La Dalia, Matagalpa.
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Jorge Loáisiga Mayorga nacionales@laprensa.com.ni
EL TUMA-LA DALIA.- No saben leer, ni escribir. Tienen 6, 8 y 11 años. Su “jornada laboral” es de sol a sol, o más bien de sol a lluvia.
Inician a las seis de la mañana, entre la espesa bruma de las montañas norteñas, y terminan entre las cinco y las seis de la tarde, envueltas en la densa neblina. Su puesto de trabajo es la derruida carretera.
Son las niñas “bacheras” de la carretera Matagalpa-El Tuma-La Dalia. Una vía que tiene millares de baches de todos los tamaños y que el Gobierno Central dice no poder reparar por falta de recursos financieros.
La vía tiene menos de ocho años de vida, pero su construcción fue tan mala que no duró mucho y ahora requiere de una mejoría casi total.
Todos los días bajo la bruma, la lluvia o el sol, estas niñas de pies descalzos se dedican a acarrear tierra para rellenar los huecos que hay en dicha carretera, a unos 160 kilómetros al norte de Managua.
Ellas son originarias de Santa Basílica, un pequeño caserío en la ruta hacia La Dalia. Los baches, sin embargo, están en toda la carretera a partir de que uno se enrumba por Matagalpa hasta El Tuma, La Dalia, Rancho Grande o Waslala. Lo que más se ve en el camino son los baches.
El traqueteo de los vehículos produce bruscos movimientos en el interior de los mismos, que el cuerpo resiente después de algunas horas de camino.
Elibeth y Jurel del Carmen Rodríguez, de 11 y 8 años, respectivamente, son hermanas. Ellas trabajan en el bacheo de los hoyos de la carretera junto a su vecinita, Josefina Palacios, una avispada niña de seis años que no titubea en dar respuestas a quien le pregunta.
GANANDO EL SUSTENTO
“No tenemos que comer, por eso venimos aquí. La gente de los carros nos da un rial (un córdoba)”, expresa la niña que luce un vestido que alguna vez fue blanco y ahora tiene el color del barro.
La niña mayor, Elibeth, amplía la respuesta de la menor: “Es que no hay con qué comprar comida en la casa. Mi papá gana poco en el corte de monte y entonces venimos a echarle tierra a estos hoyos, la gente nos tira monedas de a peso, nosotros las recogemos y las llevamos a la casa y mi mita (mamá) las ahorra para la comida”.
Según los cálculos de estas menores trabajadoras, durante las casi 12 horas que están “bacheando” los huecos de la carretera pueden acumular entre 30 y 50 córdobas diarios. “Aunque hay días que no nos dan mucho”, de acuerdo con la versión de la niña mayor.
¿Quién les dio las palas? Preguntamos a las niñas Rodríguez y su respuesta fue: “Mi papá las compró para que viniéramos aquí”.
—¿Con los reales que ustedes llevan a la casa?
—No sé.
—¿Por qué no van a la escuela?
—Porque no tenemos zapatos, por eso no vamos a la escuela.
IMPORTANCIA PRODUCTIVA
El caso de las niñas “bacheras” de la carretera El Tuma-La Dalia no es único, sobre la misma ruta es posible ver a otros niños y adolescentes, que con el mismo propósito de recoger algo de dinero para subsistir están bacheando la carretera.
Algunos de los conductores agradecen a los menores lanzándoles monedas de un córdoba. Otros menos agradecidos o porque no tienen no les dan nada.
La carretera El Tuma-La Dalia es según el alcalde del municipio de La Dalia, Jaime Arauz, una de las principales vías para sacar las cosechas de café y de granos básicos.
“Por esta vía se saca el 33 por ciento de la cosecha cafetalera del país, es decir unos 270 mil quintales de café y se producen anualmente unos 180 mil quintales de maíz y frijoles, además estamos produciendo leche”, es necesario que el Gobierno vea el caso de las carreteras del Norte, dijo el Alcalde de La Dalia.
El próximo lunes los alcaldes de los municipios del Norte marcharán hasta la capital para exigir al Gobierno la reparación de caminos y carreteras para poder sacar la producción de este año.

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