Planeta de la fortuna para un joven soltero
Vladimir Baiza
Meandro silente lágrima no caes en los rictus de esta tarde, un rubí me piden, talismán de pueblo viejo, antídoto de todo hasta del alba. Pronto la primavera de la orilla de mi rostro evacuará gladiolos negros escafandras, la moral antiséptica del cielo y las estrellas escurriéndose del sueño.
Pájaro flor
Un bandido tagalo que espera que lo decapiten Lezama Lima
El blanco néctar de Pepeishté degustaba del fogón Pepeishté carcomiéndole la boca con Benny Moré en las valijas de mariposas y guedejas de historias de cajitas de música la llevó a Las Mesetas —oh niña de ojos claros y de pielecilla de canela— fruta de mondar mándemela llamar equipo de decir y malhablar los empedrados haguémela no se haga de rogar y luego el besho y el músico es del siglo pasado en el Barrio La Cruz con tiritar de lámparas a pulso de pescador gitano de noche de San Juan ante el fogonazo y clic de daguerrotipos bañados en astringosol del alba alada y el desierto en la voz —Pepeishté— y las salmueras del ojo y los bestiales la cuna de lobos de cualquier revolución. 
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