Pasajeros se prepararon para estrellarse en tierra
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“Listos para el impacto”, fue la última indicación del piloto |
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Los pasajeros nicaragüenses que venían de Venezuela, quedaron con sus rostros perplejos tras el peligro que corrieron sus vidas la tarde del martes.
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Wilder Pérez R. nacionales@laprensa.com.ni
Los 221 pasajeros del avión de la línea aérea Santa Bárbara, procedente de Venezuela, aterrizaron la noche del martes con la certeza de que se estrellarían en la pista del aeropuerto de Comalapa en San Salvador, y con la incertidumbre de si sobrevivirían.
Uno de ellos, Paúl Suárez, dijo a LA PRENSA que una vez que el “impacto” se planificó en la pista salvadoreña, las azafatas se ubicaron en posición de indicar los espacios de salida a los viajeros, y 20 minutos antes del aterrizaje, el piloto anunció “¡preparados para el impacto!”, frase que repitió hasta antes del aterrizaje, cuando la frase varió a “¡listos para el impacto!”.
Para entonces, los pasajeros ya habían recibido orientaciones de quitarse los zapatos, meter las maletas en los depósitos, desprenderse de objetos cortopunzantes, ajustarse el cinturón bien apretado, junto a las indicaciones de cómo deshacerse de los mismos cinturones cuando la nave se detuviera, el manejo de las puertas de emergencia, y la atención que debían poner a unas luces que se encenderían tras el impacto.
Pero el nerviosismo ya se había apoderado de los pasajeros, desde que el piloto, al momento que sobrevolaba la ciudad de Managua, anunció que había una situación de emergencia y que iban a impactar.
“Fue como si nos pusieron la muerte en las manos”, aseguró Suárez.
Un silencio sepulcral dominó el ambiente en el avión, pues el aterrizaje forzoso que haría en el Aeropuerto Internacional de Managua, tras advertirse una avería en el tren de aterrizaje, no fue halagador.
“Sentimos un estruendo, la nave se movió bruscamente, las maletas de mano se cayeron al piso, fue un movimiento brusco, como cuando vas en un carro a toda velocidad y de pronto caes en un hoyo, ¡pum!, de un sólo, y el avión no aterriza, sino que empieza a elevarse”, relató el pasajero.
Suárez catalogó la experiencia de traumática, pero después de pasar la noche en un lugar improvisado para dormir, dijo estar tan cansado que prefería volar hasta Managua para ver de nuevo a su familia y reponerse del susto, que terminó en aplausos la tarde del martes.

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