Justicia versus corrupción
Jaime A. Pastora Rojas
Desde hace muchos años la República de Nicaragua ha sido condenada a la miseria por sus propios gobernantes, quienes se han dedicado enteramente al latrocinio y al enriquecimiento ilícito con la aprobación de los mismos que los han puesto en el poder.
Desde que yo era niño escuchaba el refrán que dice: “Todo pueblo tiene el gobierno que se merece”; y ahora veo que es un sabio refrán y en el caso de los nicaragüenses cae como anillo al dedo.
A los Somoza se les atacó por haber implantado y mantenido una dictadura por espacio de 50 años. Pero el gobierno de los Somoza no se compara con ninguno de los gobiernos posteriores, que han traído solamente atraso, empobrecimiento y endeudamiento y como si fuera poco el gobierno actual ha producido un caos de poderes, donde la población no sabe a qué autoridad acudir. Una situación en la que los cuatro poderes que forman el Estado, luciendo gala de sus mejores estrategas en corrupción luchan por demostrar quién es el más fuerte y engullirse al más débil.
Son tantos los corruptos que se dedican a la politiquería que seguramente en las próximas elecciones sólo votarán los familiares de los candidatos.
Hace unos pocos días el Vicepresidente de la República con tremendo descaro andaba proponiendo una amnistía para favorecer a todos los ladrones de cuello y corbata, sin distingo de colores políticos y con el claro y cínico propósito de favorecer y buscar la libertad del reo mayor.
Es insólito, vulgar y ridículo, que el reo mayor le pida al jefe del Sistema Penitenciario se le otorgue el privilegio de gozar de un régimen de convivencia familiar, y como éste se lo niega, entonces el reo mayor se queja ante una juez (del PLC) quien de antemano ya tenía preparada la solución que ha terminado de poner al Poder Judicial como el más corrupto de los poderes que conforman el Estado nicaragüense.
Hace unos pocos días la Juana Méndez, “su juez”, declaró que el reo mayor ya había sufrido suficiente y que era merecedor de una amnistía. Pero a la Juana Méndez, “su juez”, se le olvidó decir que ya era hora de que el reo mayor regrese al pueblo toda la fortuna que se robó del erario público.
No es justo que el Gobierno continúe destinando parte del presupuesto en el mantenimiento de tantas cárceles si el sistema judicial está completamente viciado y son más confiables los jueces de beisbol que los jueces del sistema judicial.
Un “honorable” juez absolvió a Byron Jerez. Primera bofetada. La Juana Méndez, “su juez”, propone amnistiar al reo mayor. Segunda bofetada.
Viene otra “honorable juez” y libera al reo mayor. Tercera bofetada. Me pregunto si la juez Zapata alguna vez ha visitado las cárceles para ver el estado deplorable de gran cantidad de privados de libertad que padecen de enfermedades verdaderamente peligrosas y no inventadas y que son muchos los que han fallecido en las cárceles. Seguramente estos privados de libertad no tienen dinero para que los ojos de un juez se fijen en ellos, y no tienen derecho a los privilegios que compró el reo mayor.
Otros politiqueros se han atrevido a manifestar que la inestabilidad económica por la que atraviesa Nicaragua se debe al encarcelamiento (que nunca lo hubo) del ciudadano Arnoldo Alemán, y que esta inestabilidad desaparecerá al momento que el reo mayor logre su libertad.
Han sido muy acertadas las apreciaciones del señor Róger Noriega, Subsecretario de Estado de EE.UU., al declarar que la mayoría en Nicaragua está cansada de ser robadas, abusadas y explotadas por sus líderes políticos.
La última esperanza del pueblo nicaragüense es confiar en que el gobierno gringo repita la hazaña panameña y venga a llevarse a los dos corruptos mayores para hacerle compañía y que jueguen naipes con Manuel Antonio Noriega.
El autor es Médico Veterinario.

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