Mató a Olivas por la espalda
Mirna Velásquez Sevilla y Elízabeth Romero nacionales@laprensa.com.ni
Las dos balas que cegaron la vida del periodista Adolfo Olivas le penetraron por la espalda, según confirma el dictamen médico legal firmado por la forense Karla María Rosales.
La madrugada del domingo, cuando Olivas fue ultimado de dos balazos —que se presume fue con un revólver—, él forcejeó con el taxista Santos Osegueda Palacios que en una oportunidad pudo esquivar la oposición del periodista y certeramente le disparó por la espalda.
“Una (bala) entró por la fosa renal izquierda con salida en la parte anterior, otra a nivel del omoplato superior izquierdo, con salida en la parte superior del tórax”, describió el teniente Abel Herrera, vocero de la Policía Nacional en Estelí.
Herrera detalló que Olivas sufrió, al ser impactado por las balas, un 'hemoneumotorax' (aire y sangre en el tórax) que le afectó otros órganos.
El dictamen médico legal, una de las pruebas anexadas a las investigaciones del homicidio, está siendo ampliado, según informó el vocero.
El jefe en funciones de la Policía Nacional, comisionado general Orlando Aguilera, aseguró que ya han coordinado con las autoridades de Olancho y Olanchito, en Honduras, en prevención de que Osegueda cruce al país vecino.
A las autoridades hondureñas les proporcionaron fotografías y huellas digitales del sospechoso. Pero Aguilera externó su esperanza de que aún permanezca en la zona de Wiwilí, de donde es originario, hasta donde n movilizaron policías de Jinotega, Estelí y Managua.
Las autoridades circularon una Nota Roja a las agencias de la Policía Internacional (Interpol), lo que indica que Osegueda es un sujeto de alta peligrosidad, por lo cual puede ser capturado donde sea localizado, sin orden de captura.
Olivas tenía 47 años, trabajaba desde 1991 en LA PRENSA y es el segundo corresponsal de este Diario que muere este año, después de María José Bravo, corresponsal en Chontales asesinada hace nueve meses.
PASAJERA ES TESTIGO CLAVE
De 13 testigos localizados, una mujer identificada como Karina Massiel Jarquín podría ser considerada la principal en las investigaciones del crimen.
Jarquín abordó el taxi en el barrio Panamá Soberana y explicó al conductor que no llevaba dinero, por lo cual Olivas ofreció pagar por ella, recuerda el amigo de Olivas, José Ignacio Castellón, quien descendió del automóvil momentos antes del crimen.
La mujer era desconocida, dijo Castellón.
“Cuando yo me bajo, el taxista sigue su recorrido con Adolfo y la muchacha”, refirió Castellón, quien todavía recuerda que acordó con Olivas verse a las 11:00 a.m. de ese domingo, para cubrir dos actividades deportivas.
“Hasta el momento no hemos determinado el móvil. Se sigue investigando, únicamente está la cuestión preliminar que todo mundo conoce, que es por el pasaje, sin embargo nosotros no nos vamos a casar con una sola versión, vamos a seguir trabajando con el objetivo de lograr el esclarecimiento total del hecho y ver cuáles fueron los móviles”, sostuvo Aguilera
“Nosotros no descartamos nada y continuamos trabajando”, sostuvo Aguilera, quien confirmó la versión publicada el martes por LA PRENSA, que indica que Osegueda estuvo detenido por tráfico y tenencia de marihuana. Confió que analizan las últimas publicaciones del periodista en LA PRENSA para determinar si existe una vinculación entre éstas y el crimen.
SIP PIDE INVESTIGAR
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) lamentó ayer, en Miami, el asesinato del periodista Rony Adolfo Olivas, ocurrido en Nicaragua el 14 de agosto, y solicitó a las autoridades de este país, realizar una investigación expedita con el fin de conocer los móviles y deslindar responsabilidades.
Olivas, corresponsal del diario LA PRENSA en Estelí, departamento localizado en el norte del país, recibió dos disparos que le ocasionaron la muerte. Aunque se desconoce el móvil del crimen, según testigos el periodista viajaba en un taxi de regreso a su vivienda en la madrugada del domingo pasado y tras una supuesta disputa con el conductor, éste le habría disparado.
Colegas, amigos y familiares de Olivas pidieron a las autoridades que no descarten la investigación de denuncias de amenazas recibidas por el periodista a raíz sus investigaciones sobre actividades del narcotráfico internacional en esa zona del país.
“Confiamos en que la justicia nicaragüense pondrá el mismo empeño para solucionar este caso, tal como lo hizo para resolver y juzgar a los responsables por los asesinatos de los periodistas María José Bravo y Carlos Guadamuz, acaecidos en diferentes circunstancias en el 2004”, aseveró Gonzalo Marroquín, presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP.

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