Son empresarios desde muy jóvenes
 |
|
 |
Muestran sus habilidades en sana competencia |
|
|
Las empresas conformadas se dedican a producir rosquillas, collares, pulseras de barro, ropas de cama, cojines, galletas, pinolillo y a la comercialización de arroz y especias como clavo de olor, canela y achiote.
|
|
Joshy Castillo ESPECIAL PARA LA PRENSA
OCOTAL.- Erick González es menudito, moreno y le gusta conversar. Es uno de los siete primeros estudiantes de su aula, con un promedio de notas de 81. Estudia el quinto año en el Instituto Rubén Darío, de San Juan de Limay, municipio de Estelí, situado a 192 kilómetros de Managua.
La comunidad de El Palmar, a 11 kilómetros de San Juan de Limay, lo vio nacer hace 16 años.
“He dejado de jugar futbol los sábados por dedicarme a esta responsabilidad, me siento capaz como presidente”, dice orgulloso Erick González, quien se desempeña como Presidente de Artesanía Cultural Raíz y Vida (Acur), empresa que elabora piezas de marmolina de San Juan de Limay.
Acur es una de las seis empresas que conformaron adolescentes y jóvenes de municipios del norte de Nicaragua como parte del proyecto Emprendedores Juveniles, una iniciativa del Instituto Nicaragüense de Desarrollo (INDE) con el apoyo del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
En Ocotal, a 223 kilómetros de Managua, se desarrolló el Encuentro Empresarial Competitivo del programa de Emprendedores Juveniles cuyo objetivo es promover la participación y el espíritu empresarial a través de la creatividad.
“Cuando los adolescentes tienen oportunidades de aprender y expresarse abiertamente tienen más probabilidades de participar en su propio desarrollo y el de sus comunidades. De esta manera mejoran su autoestima y adquieren habilidades para la vida que se convierten en modelos positivos de conducta. Con iniciativas como Emprendedores Juveniles los adolescentes se sienten apoyados y optimistas sobre su futuro, mientras desarrollan capacidades para cambiar su vida”, afirma Anyoli Sanabria, Oficial de Educación de Unicef.
Con sólo 15 años, Karen García preside la empresa Creaciones Juveniles Sacuanjoche de Jalapa. “Como adolescente la experiencia es excelente. Participé en la consulta de adolescentes hace dos años y ahora este curso es importante para mí porque estoy aprendiendo para tener un futuro mejor”, expresa Karen mientras sonríe.
Junto con Karen, 40 muchachas y muchachos aprenden cómo manejar su propia empresa.
UNICEF APOYA DESDE 1997
Desde hace casi 15 años el Proyecto de Emprendedores Juveniles inició con el objetivo de enseñar a los adolescentes a organizar una empresa, desde la elección de un producto, elaborarlo, comercializarlo, hasta crear la imagen corporativa de la empresa. Su capacitación también incluye el manejo contable y temas de interés empresarial como los tratados de libre comercio, atención al cliente y estrategias de venta, entre otros.
Cada año, 120 adolescentes forman parte de los talleres de capacitación, que con el apoyo de Unicef desde 1997 permiten la formación de su propia empresa. A partir del año 2002 el programa se extendió a las zonas rurales. Por la aplicación de esta nueva metodología hacia el campo, Emprendedores Juveniles se ganó el Premio a la Innovación por parte de Junior Achievement, un organismo al cual está adscrito el INDE.
Los adolescentes, a través de los talleres, desarrollan habilidades como liderazgo, trabajo en equipo, comunicación y creatividad empresarial.
Para Karen García el apoyo de su familia es importante. “Mi mamá está de acuerdo porque dice que es algo productivo aprender a trabajar”.
Los 40 adolescentes cuentan con capacitadores como Roberto Rugama, quien asesora a la empresa de Bordados Sacuanjoche. “Ha sido una experiencia innovadora y enriquecedora. En la próxima Feria del Maíz participaremos con una carroza y allí se pondrá de manifiesto la creatividad de los muchachos”, dice orgulloso.

|