Padilla en su apogeo
Edgard Rodriguez C. deportes@laprensa.com.ni
Una amiga lectora, Fátima Narváez, me ha enviado un mensaje en el que expresa una mezcla de frustración y orgullo por Vicente Padilla.
Fátima consulta además, que si el chinandegano ha tenido en el pasado, otra racha de aperturas de calidad tan prolongada como la que lleva ahora, con siete sucesivas.
Vamos por el principio. Frustración y orgullo creo que es el sentimiento correcto para definir las reacciones que nos provoca el desempeño de Vicente. Ha lanzado bien, pero no gana. Eso es frustrante.
El colmo es que en su última salida, ni siquiera permitió carrera y no ganó. El relevista que lo reemplazó permitió una y le despojó de una victoria que tenía más que merecida.
Pero como dice Fátima, “para quienes analizamos más a fondo las estadísticas, la actitud y las circunstancias, definitivamente Vicente se está consagrando como un pitcher de Ligas Mayores”. Y es cierto.
Los propios periodistas de Filadelfia, —algunos de los cuales— no dejan escapar el chance de halar el gatillo contra Padilla cada vez que tropieza, han reconocido la transformación radical del nica y señalan que se trata del mejor tirador del club en el último mes y medio.
Y ciertamente, Padilla nunca había tenido una racha de trabajos tan buenos como la que lleva ahora. Ni siquiera en las temporadas del 2002 y 2003 cuando alcanzó 14 victorias en cada una, fue tan consistente.
En el 2002, inició con tres aperturas de calidad (6 innings lanzados y 3 o menos carreras limpias permitidas) en línea, pero luego fue atacado por los Piratas. Ese mismo año, tuvo cuatro en mayo. Luego cedió y se rompió la cadena.
En el 2003, cuando volvió a ganar 14, logró cuatro trabajos de calidad en mayo, pero no tuvo la consistencia que exhibe ahora.
En este año, lleva siete trabajos en los que ha lanzado para ganar. Ha hecho su parte. ¿Qué más se le puede pedir? Sin duda, está en su mejor momento.

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