MARTES 16 DE AGOSTO DEL 2005 / EDICION No. 23903 / ACTUALIZADA 03:00 am





EL HUMOR DE




Pandilleros lo matan por gusto

Foto  
. Salió a la calle para proteger a sus hijos de un tiroteo
. Fue ultimado de un balazo que le propinó un miembro de la pandilla “Los Puenteros”

Los hijos de Mario Rodríguez observan su cadáver en el ataúd.

 

Eduardo Cruz Sánchez
sucesos@laprensa.com.ni

Mientras intentaba salvar a sus hijos de un tiroteo, un ciudadano murió a manos de miembros de la pandilla “Los Puenteros”, este domingo en el barrio La Primavera, en la parte norte de Managua.

Mario Alexander Rodríguez Herrera, de 31 años, falleció luego que uno de los pandilleros le propinó un disparo en la tetilla izquierda, que le perforó un riñón y el pulmón izquierdo.

La esposa del fallecido, Hellen del Carmen Vílchez Villagra, de 24 años, dijo que a las 3:45 p.m. de este domingo su esposo se encontraba preparando el sonido para una fiesta que su vecina iba a realizar, cuando de repente varios sujetos reconocidos como miembros de la pandilla “Los Puenteros” pasaron frente a la casa disparando a quien encontraran.

En ese momento Rodríguez Herrera corrió hacia la calle porque los niños estaban fuera de la casa.

Una vecina que observó el hecho, relató que Rodríguez Herrera trató de despojar a uno de los pandilleros de una pistola, pero el maleante logró accionar el arma y le disparó a quemarropa. Rodríguez cayó al suelo mortalmente herido, y los pandilleros se dieron a la fuga.

Inmediatamente los vecinos cargaron con el cuerpo de la víctima con dirección al Hospital Alemán Nicaragüense, pero Rodríguez expiró en el trayecto.

PANDILLAS INSOPORTABLES

Vecinos del lugar testificaron que Rodríguez Herrera era una persona trabajadora, servicial y de buena conducta. Su vida estaba dedicada a sus hijos, a quienes siempre llevaba a la escuela y luego los iba a recoger.

“Su muerte se produjo por cosas del destino”, dijo su vecina Alba Calderón, quien agregó que Rodríguez nunca tuvo vínculos con pandillas.

De acuerdo con los habitantes del barrio La Primavera, existen dos pandillas que a diario provocan zozobra en la comunidad “Los Puenteros” y “Los del Bajo”. Ambas bandas de criminales son famosas por sus fechorías y también por la rivalidad existente entre ellas.

Familiares de la víctima presumen que “Los Puenteros” andaban en busca de “Los del Bajo”, pero al no encontrarlos, dispusieron atacar a cualquiera que se les cruzara en el camino.

POLICÍA INVESTIGA EL CASO

La denuncia ya fue interpuesta en el Distrito Seis de la Policía Nacional. Aunque todavía no se da con el paradero de los autores de la muerte de Mario Rodríguez Herrera, un equipo de homicidio investiga el caso y sospecha que a éste lo confundieron como pandillero, ya que al momento del crimen vestía un pantalón corto.

FAMILIA ADOLORIDA

Para la señora Hellen Vílchez, la muerte de su esposo es un golpe muy duro. “Los niños eran la adoración de mi esposo, ellos están destrozados por su muerte y ahora no sé qué voy a hacer sin él”, dijo con tristeza la viuda.

El matrimonio, junto a los tres pequeños, habitaban la casita que ahora será un lugar triste, ubicada del Dancing dos cuadras al lago y media abajo, en el barrio La Primavera.

PIDE JUSTICIA

Doña Hellen Vílchez, en medio de su dolor, pide a las autoridades policiales que hagan todo lo posible para capturar a los causantes de la muerte de su esposo y espera que sean castigados con todo el peso de la ley.

“Que hagan justicia, no dejen ese crimen impune, esos ‘Puenteros’ han matado a varios aquí en el barrio y ya no se aguantan”, expresó Vílchez.

“Los Puenteros” son señalados de haber matado en julio de este año a Raúl Alejandro González, de 19 años. El joven murió de un disparo en la cabeza y otro en el pecho que recibió durante un enfrentamiento entre jóvenes de la mencionada pandilla “Los Puenteros” y los del barrio La Primavera.

Los vecinos del barrio demandan mayor control de la Policía en esta zona. El problema de las pandillas, al igual que en otros barrios, es un dolor de cabeza para los pobladores.

TRES HIJOS HUÉRFANOS

Mario Rodríguez deja en orfandad a sus tres hijos, los cuales se encuentran muy afectados por la muerte de su padre. “Se durmió mi papá”, es lo único que dice el menor de los niños, Anthony Rodríguez, de 3 años, sin comprender que no volverá a ver a su padre. Pero sus dos hermanitos mayores, Mario, de 9 años, y Bryan, de 5, no paran de llorar cada vez que miran el cuerpo de su progenitor dentro del ataúd.
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