Reclamo de colegiados
Diego Manuel Robles Luna
“El lugar más caliente en el infierno está reservado para los que no hicieron nada en tiempos de gran conflicto moral” (M.L.King).
Aunque nada tengo que ver con las actuaciones de la actual Junta Directiva y el “Comité de Ética” del recién instituido Colegio de Periodistas de Nicaragua, según Ley No. 372, su ley creadora, me sumo a las exigencias que están haciendo las mujeres y hombres de prensa, ya que por haber sido parte de la Comisión Organizadora (artos. 40 y 41) junto con Irma Franco Quintanilla y Manuel Espinoza Rivera, los colegas se dirigen a mí para externar el justo reclamo de sus derechos.
Desde el 27 de noviembre 2004 —hace 9 meses—, cuando se instaló la Junta Directiva de dicho Colegio, hasta el día de hoy, poco se conoce de las actividades y planes de dichos directivos conforme a lo mandado por la misma ley y a lo decidido en el congreso constitutivo, que mandó a realizar un congreso extraordinario para finales de marzo, el que ha sido pospuesto de acuerdo a los intereses de los directivos. “La vergüenza de confesar el primer error, hace cometer muchos otros”, nos recuerda La Fontaine.
El congreso constitutivo fue un hecho (a pesar de los elementos positivos y negativos) de parte de Irma, Manuel y mi persona. Logramos reunir a más de 750 colegas sin ningún sombrero político-partidario o corriente ideológica, que llegaron entusiasmados gremialmente, porque al fin iban a tener una vía de acceso a la seguridad social por medio del Fondo de Previsión Social, ante las dificultades y vicisitudes que pasan los periodistas por la grave crisis económica-laboral que vive Nicaragua y fundamentalmente el gremio de periodistas.
De acuerdo a la ley, el Gobierno por medio de la Lotería Nacional ha cumplido con la entrega en su primer sorteo del año con la suma de más de un millón cuatrocientos mil córdobas (C$1,400,000.00) para el Fondo de Previsión Social (fondos sagrados). A éstos se suma el pago de C$100.00 (cien córdobas) por cada afiliado, fondos que deben ser vigilados por la Contraloría General de la República y de los cuales los colegas con justa razón quieren saber su destino y qué se está haciendo para cumplir con la inscripción y registro de los agremiados. “La duda lleva al examen y el examen a la verdad”, dice P. Abelard.
¿Por qué no dan a conocer públicamente lo que están haciendo los “señores directivos de lujo?”
Por tal razón, es justo el reclamo que hacen los y las periodistas y me sumo a ellos, porque se conoce que sin haber aprobado un reglamento, un código de ética, las normativas para la estructuración operativo-administrativa, las necesarias reformas a la ley y otros compromisos de interés gremial se están utilizando recursos para otras actividades, como “viajes al exterior para adquirir experiencias (¿?)”, “viáticos para poder reunirse” y supuestamente para otras actividades de carácter personal.
“La claridad es la virtud de los pensamientos profundos”, señala Vauvenargues. Y es eso lo que estamos reclamando: claridad, honestidad y transparencia. Por eso, amigos colegas, siempre debemos elegir a quienes de verdad se interesen por nuestros derechos y no figuras decorativas que buscan imagen y proyección para intereses político-partidarios personales.
El autor es periodista, fue miembro de la Comisión Organizadora del Colegio de Periodistas de Nicaragua.

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