Criminal estuvo preso por droga
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Madre de Santos Osegueda lo confirma |
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Mirna Velásquez Sevilla y Elízabeth Romero nacionales@laprensaa.com.ni
El expediente de Santos Roberto Osegueda Palacios no sólo está manchado por la muerte del periodista Adolfo Olivas Olivas, sino también por tráfico de drogas.
Eladia Palacios Salinas, de 61 años, es la madre de Osegueda y confirmó ayer a LA PRENSA que su hijo estuvo en la cárcel por delitos vinculados al tráfico de drogas, igual que su hermano menor, quien aún paga una condena de cinco años de prisión por el mismo delito, en el Sistema Penitenciario de Estelí.
“Una vez lo agarraron pero por esa misma chanchada de drogas. Eso fue hace como unos cinco años más o menos. Sólo estuvo diez días, bueno, a él lo agarraron con la chanchada (marihuana) en las manos y él no se corrió y dijo que lo había mandado otro señor”, narró Palacios Salinas.
La señora también comentó que su hijo menor, de quien evitó revelar su nombre, se había ‘enrolado’ con una “tal mujer que vivía jalando droga”.
“Por la misma pobreza bandida”, comentó la señora. “Él está detenido, ya va sobre tres años por tráfico de drogas, porque una mujer vieja, esposa de un policía, lo involucró en una droga. Le dijo llevame esta droga a tal parte y (...) por la necesidad de que te voy a dar 100 pesos, llevame esto, entonces viene el tonto, se echa la mochila a tuto y se viene”, narró la señora.
El periodista Adolfo Olivas, al que Osegueda mató de dos balazos este domingo, había revelado ante la Asociación pro Derechos Humanos de Estelí, que había sido amenazado después de publicar noticias relacionadas al narcotráfico.
El teniente Abel Herrera, vocero de la Policía Nacional, dijo que coordinarán con la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH) y la Unión de Periodistas de Nicaragua (UPN), la inclusión de esos detalles en las investigaciones del crimen.
¿UNA SEGUNDA ARMA?
La falta de casquillos en la escena del crimen hace sospechar a la Policía que la pistola marca Lorsen, cuya portación fue encontrada en el taxi, no fue el arma con la cual se cometió el crimen contra Adolfo Olivas Olivas, sino que se trató de un revólver, en poder aún del sospechoso.
“Pudo ser un revólver, es posible que sea otra arma”, dijo el vocero policial, quien recordó que Osegueda huyó con el arma en la mano, porque así lo relató el testigo Luis Benavides, quien lo siguió cuando el hombre hacía disparos al aire al momento que huía del lugar del crimen.
En el interior del taxi que minutos antes había abordado el periodista, encontraron varios documentos que permitieron la identificación de Santos Roberto Osegueda, entre los cuales destaca la portación de la pistola que supuestamente le transfirió el propietario del arma de fuego, Ramón Enrique Blandón, lo cual también es investigado, porque según recordó el vocero policial, eso es intransferible.
La Policía ampliaba ayer las investigaciones en medio de una serie de conjeturas que han surgido sobre la presencia o no del sospechoso en territorio nicaragüense, ya que se ha llegado a rumorar que cruzó la frontera hacia Honduras.
También trascendió ayer que después del crimen el sospechoso rondó la casa de la familia de su víctima. Hasta ayer la Policía contaba entre los entrevistados a ocho personas, de las cuales destacan tres testigos, dos oculares y uno que sólo dice haber escuchado.
De acuerdo con otro de los testigos, que omitió su nombre, la tarde del sábado Osegueda estuvo indagando acerca de los periodistas que laboran en una radio local, entre ellos Olivas.
PIDEN JUSTICIA
Tras las honras fúnebres del periodista asesinado, un grupo de periodistas locales y nacionales se trasladó al local de la Policía de Estelí, para exigir a las autoridades de esa delegación el esclarecimiento del crimen.
Durante el sepelio, sus colegas destacaron la calidad humana de Olivas. El Concejo municipal reconoció la labor desarrollada por el corresponsal de LA PRENSA, con la entrega póstuma de la Orden Bernardino Rodríguez, dotada con 500 dólares en efectivo que recibieron sus familiares.
La periodista local Elízabeth Cárcamo Zárate dijo que hasta que escuchen una explicación que les deje satisfechos, “tenemos que dejar de exigir la investigación de este caso”, hasta que el criminal “diga por qué o por quiénes lo hizo”.
DESCARTA PREMEDITACIÓN
José Ignacio Castellón Torres, un cronista deportivo que esa madrugada acompañaba a Olivas, no encuentra una explicación a lo ocurrido.
A criterio de Castellón, la muerte de su amigo y colega fue un caso fortuito.
“Lo que yo insisto y trato de desvirtuar es que haya sido por las noticias que había estado publicando, porque el taxista, si tenía las intenciones de asesinarlo, lo hubiera hecho antes en el trayecto de la carretera en que veníamos y para no dejar testigos hasta me pudo haber matado a mí también”, declaró Castellón.

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