ESCRIBANOS
EDICIONES ANTERIORES
LA PRENSA
OTROS SUPLEMENTOS
SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / SáBADO 13 DE AGOSTO DE 2005
PORTADA
CUENTO NICARAGÜENSE
POESIA NICARAGÜENSE
LEXICOGRAFIA
KINO-BIO-CINE
ENSAYOS
PINTURA
MUSICA
COMENTARIO
CRITICA
Javier Valle-Pérez: Recordando los trenes

Foto  
.Expone sus pinturas en la Pinacoteca del Banco Central del 16 al 31 de agosto

 

Arnulfo Agüero

Nuestros trenes tuvieron saltos históricos muy interesantes, por ejemplo: el capitán de la Marina Real Británica, Bedford Pim, fue el pionero que propuso en 1859 abrir la ruta del ferrocarril transoceánico; 146 años después, la idea sigue en la sala de espera. Otro sueño postergado desde 1960 fue el de interconectar todos los ferrocarriles de Centroamérica y México.

En 1902, el presidente José Santos Zelaya hizo realidad una parte del sueño al inaugurar con un “clavo de oro” el enlace Brasil-Mateare, uniendo también Managua y Chinandega.

Otra cosa que vale recordar de este transitar sobre rieles fue cuando Rubén Darío fue recibido apoteósicamente a su retorno al país un 1907. Éste venía a bordo del vagón presidencial de Zelaya, El Momotombo. De ahí su inspirado poema alusivo al coloso, ronco y sonoro. Hoy este vagón dormita en la vieja estación de Granada.

De estas historias no se acuerda el joven pintor Javier Valle-Pérez, que estará exhibiendo su muestra Recordando los trenes, como un homenaje a este medio de transporte tristemente desaparecido en los años noventa. Esta exposición de pinturas abstractas figurativas, al margen de la historia fría, viene a constituir en parte ese historial que hace “vivir” el tren un poco más, pero en este caso, dentro del imaginario del arte pictórico cargado de matices surrealistas urbanos.

El artista recuerda que de niño visitaba el parque Las Piedrecitas, y ahí miraba la pequeña locomotora que está como reliquia histórica; “también he oído hablar nostálgicamente a la gente mayor del ferrocarril, éste era azul y plateado…”, dice. Éste es un filón de la realidad, que ha tomado, pero no retratado.

De esta manera, Javier ha emprendido su propio tour sobre rieles. Es decir, sobre sus lienzos fijados en su caballete. Obras con títulos como: A toda marcha, El tren, El tren 1, Los rieles, La subasta, discursan de manera alegórica ese “vivencial de la memoria” que no busca hacer historia documental sino recrear con belleza plástica y un alto grado de estética el icono de este monumento por donde viajaron a través del tiempo, millones de seres humanos de todos los credos políticos, económicos y razas.

Precisamente, hace acompañar estas obras de otras para amortiguar este nostálgico luto, al celebrar y expandir el concepto con otros títulos como: Ideas de chorlito, Telegrafista, o La avioneta. Que si bien no aluden al tema central, pero sí al de las telecomunicaciones, medios de transporte más abstractos y etéricos.

La idea de viajar por el tiempo a través del arte de pintar es quizás la mejor sugerencia que nos hace Javier en sus obras abstraídas más del subconsciente que de la realidad misma, por tal razón (si es que existe alguna), sus diseños navegan acompañados de sus colores, su técnica y su estilo que sintetizan las formas amorfas, identificables con la historia misma. Esta extraña paradoja —creo— es su mejor propuesta. Vale.

Entre sus exposiciones personales, destacan tres en la galería de arte contemporáneo Códice: Nuevo prospecto en el 2001, Configuraciones inesperadas, 2002 y Conflagraciones, en el 2003. En tanto, en la galería Josefina ha expuesto: Entre el cielo y la tierra, Arte factoría del color, en el 2004 y, ahora, en la Pinacoteca del Banco Central, Recordando los trenes.  
.


---
Javier Valle-Pérez: Recordando los trenes