Perfil
Clemente Guido: novelista e historiador
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 | Sus novelas siempre tienen como constante una referencia social de los acontecimientos históricos del país |
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Clemente Guido Martinez
El doctor Clemente Guido fue un historiador que utilizó la literatura para comunicar la historia y un novelista que utilizó la historia para nutrir sus novelas, principalmente de tres momentos históricos: la creación de la República de Nicaragua y las guerras civiles que sirvieron de comadronas parteras de esta República (Lodo sangriento, 1948; Sangre y fuego, 1950; El sueño del tío Billy, 1999); la gesta del General Sandino como fenómeno extraordinario en la historia nacional (El Chipote, 1978); y la dictadura de los Somoza (Noches de tortura, 1963; Prosa roja, 1968; El pájaro del dulce encanto , 1974).
Es evidente que el doctor Guido fue un estudioso de las historias producidas por las plumas de Jerónimo Pérez, Pío Bolaños, José Dolores Gámez, Carlos Cuadra Pasos, William Walker, Gregorio Selser, entre otros. De la más diversa gama de historiógrafos se nutrió para crear los escenarios de sus novelas donde básicamente rescata la memoria de personajes heroicos que sacrificaron sus vidas en guerras inútiles que explican porqué Nicaragua no ha dejado de ser la misma “hacienda” disputada por Generales, se vistan de militar o de civil, sin permitirle terminar de constituirse como el Estado-Nación que tanto necesitamos.
En los últimos años de su vida, el doctor Guido compartió su tiempo para escribir la novela histórica, con el acucioso estudio documental para escribir de forma directa la historia, sobre todo, aquella que explicase las diferentes etapas del conservatismo en el poder político, corriente política a la que él perteneció desde su juventud por tradición familiar y a la que murió leal, sin que los abolengados líderes conservadores se dignaran poner sobre su ataúd una bandera verde.
Esta etapa se caracteriza por una obra publicada y dos inéditas: General Emiliano Chamorro: estadista y guerrero, 2001; Presidencia de Adolfo Díaz (Concluido, pero inédito); y Presidencia de Diego Manuel Chamorro (Inédito e inconcluso en su Capítulo Conclusivo), son la trilogía historiográfica presidencial que rescata la memoria de los gobiernos conservadores posteriores al liberalismo dictatorial de José Santos Zelaya y previos a la pérdida definitiva del poder político por el conservatismo, con el ascenso del liberalismo dictatorial del General Anastasio Somoza García y sucesores.
En medio de estas novelas históricas e historias políticas del siglo XIX y del siglo XX, el doctor Guido insertó su valiente testimonio personal, su propia historia donde él fue el personaje principal y héroe: Noches de tortura (Dos ediciones en 1963; una tercera edición en 1980, y una cuarta edición póstuma en 2004). Este libro testimonial, primero que el testimonio del Dr. Pedro Joaquín Chamorro Cardenal sobre los mismos hechos, interrumpió al novelista que se comenzaba a perfilar en sus primerizas de 1948 y 1950 (Lodo sangriento y Sangre y fuego) para empujarlo con la violencia de esas noches de torturas al campo de la militancia política antisomocista.
Sin embargo, el inquieto novelista que habitaba en él, no le permitió traicionar su propio espíritu y retoma la literatura con el tema de la dictadura de Somoza Debayle, las traiciones de los políticos oportunistas que se encaraman sobre el pueblo para subir al poder u obtener migajas del poder y la dundera de un pueblo que siempre se deja llevar por esos falsos líderes hacia el matadero de las guerras civiles, produciendo su magistral novela con ribetes de fábula: El pájaro del dulce encanto (1974, primera edición; 1975, segunda edición; 1978, tercera edición y una edición traducida al Polaco en 1981).
Prosa roja (1965, primera edición; 1977, segunda edición), es un conjunto de cuentos nutridos de la situación política del pueblo de Nicaragua en ese período dictatorial. Utiliza en este libro el cuento como forma de crítica social y política, incluyendo por primera vez en sus escritos, temas de carácter romántico, como Adiós, Norma.
Esta veta romántica no será su característica como escritor, pero al despuntar el ocaso de su vida, deja escapar de su espíritu algunos sentimientos personales en Historia de una tortillera (2001) a la que califica él mismo, como nutrida de muchos elementos autobiográficos. Y previo a esta historia, lega a la niñez de la que se siente apasionado sobre todo por la llegada de los nietos, con su libro de cuentos para niños Papitó contame un cuento (1996, primera edición; 2004, segunda edición, que por extraña coincidencia fue publicada mientras él luchaba en el Hospital Bautista por su vida, después del trágico accidente del 14 de diciembre del 2003).
El doctor Guido preparaba discretamente una recopilación de lo que él llamó Cuentos desperdigados, y que fue publicado de manera conmemorativa por la familia Guido Martínez en enero del año 2005 con motivo del primer aniversario de su muerte, hecho sucedido el 23 de enero del 2004. El libro póstumo se publicó bajo el título Narraciones de amor y de odio, donde encontramos cuentos que datan de 1949, 1950, 1954, 1969, 1970 y 1991, y que a todas luces se preparaba a publicar cuando lo sorprendió la muerte.
Estamos pues ante un escritor básicamente dedicado a la historia, aquella que no vivió pero se imaginó en sus novelas referidas a la etapa de fundación de la República Nicaragüense entre 1854 y 1856; aquella que historió basado en numerosas fuentes documentales utilizando el más estricto rigor metodológico en las ciencias historiográficas, referidas a los tres presidentes conservadores de 1912-1925; y aquella de la que fue parte, como víctima de torturas y como político opositor al régimen dinástico de los Somoza, 1934-1979.
Y como saltos espirituales de reposo y relajamiento, encontramos en medio de tanta violencia novelada o historiografiada, sus cuentos para los nietos y a través de ellos a todos los niños, y sus cuentos desperdigados, de amor y de odio. Encontramos al Clemente que se nos escondía, tímido, al hombre de sentimientos nobles y gran corazón, que lo único que quería para Nicaragua era su bienestar y desarrollo, y lo único que quería del pueblo de Nicaragua es que dejara de ser EL DUNDO que buscando al Pájaro del dulce encanto, lo único que ha conseguido ha sido un montón de mierdas entre sus manos, en las que se reflejan los rostros de políticos guatuseros trasnochados y faltos de probidad, que hoy por hoy siguen parodiando al “Viejo del Monte”.
El autor del artículo es hijo del escritor Clemente Guido. 
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