Reciclaje cinematográfico
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Sorpresa y originalidad dos elementos que se extinguen en Hollywood |
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Leslie Ruiz Baldelomar revista@laprensa.com.ni
Sexo, violencia, adaptaciones de best seller, historias épicas... el cine estadounidense se ha dado a la tarea de repetir una y otra vez la misma fórmula.
Los remakes (nuevas versiones) son cada vez más habituales. Con frecuencia se está cogiendo alguna antigua película y se vuelve a hacer, como si la primera no existiese.
Un ejemplo reciente es la película Charlie y la fábrica de chocolates (basada en el libro de Roald Dahl), cuya primera versión fue estrenada en 1971.
Obviamente la del 2005 viene con más efectos especiales y atraerá a los niños de ahora, que están acostumbrados a un lenguaje más sofisticado, como bien apunta el crítico de cine Juan Carlos Ampié.
Lo que más llama la atención es que la mayoría son de películas “buenas”. ¿Es todo esto el reflejo de una crisis sufrida por los guionistas? ¿o es en realidad asunto de dinero?
Ampié sugiere que se trata de lo que una producción pueda dejar en términos de ganancia.
“Estamos hablando de seguridad en tu inversión. Por ejemplo, si una historia funcionó como libro y vendió millones de copias, tenés cierto grado de seguridad que la versión fílmica atraerá a una buena parte de esos millones que se sintieron atraídos por la versión literaria”, explica el experto.
Por esto es que resulta más fácil, agrega Ampié, que aprueben una producción basada en un “best seller”, que en una historia netamente original, porque el público podría darle la espalda.
Las historias literarias llevadas al cine son casi incontables. El nombre de la rosa (de Umberto Eco), La casa de los espíritus (de Isabel Allende), Hamlet (de William Shakespeare), El Quijote (de Miguel de Cervantes) y El coronel no tiene quien le escriba (de Gabriel García Márquez) son algunas.
Dentro de poco tiempo los cinéfilos tendrán la oportunidad de ver la versión cinematográfica del Código Da Vinci (de Dan Brown), libro que ha generado mucha controversia y millones de dólares, por supuesto.
FAMILIARIDAD
Otro elemento resaltado por Ampié es la familiaridad que el público sienta con lo que ve en la pantalla. “Cuando la gente busca entretenimiento busca a su vez familiaridad, algo que lo reconforte, le confirme sus valores y lo que espera del mundo.
¿Será por esa búsqueda de la familiaridad que en la actualidad los cineastas no ofrecen otra cosa más que Batman inicia —cuando se han sacado muchísimos filmes sobre este personaje— El exorcista, El hombre araña, Godzilla, King Kong y hasta Los cuatro fantásticos?
En realidad hay otro factor en juego y es el concepto que se maneja de entretenimiento.
Así, un sector reducido desea que el cine sea un reto, algo que le sorprenda y le haga reflexionar. Pero la mayoría espera simplemente que le distraiga. Incluso hay quienes comentan: ¡Para qué quiero afligirme en el cine si ya tengo los problemas de casa!
Para el también crítico de cine Ramiro Argüello Hurtado, el cine que se está haciendo en la actualidad es una parodia de sí mismo, “ya no necesita ser parodiado”.
Se aborda lo mismo, señala Argüello Hurtado, sexo, violencia, asesinos en serie, androides, extraterrestres, carros chocando y explotando...
“La edición se ha tornado tan veloz que el espectador no consigue identificarse con los personajes y de enterarse de la trama si es que la hay”, explica Argüello Hurtado.
NO HAY COMPETENCIA
En muchos de los países desarrollados existen salas que ofrecen cine alternativo, pero en Managua apenas hay dos que mantienen una cartelera: la Sala de Teatro Justo Rufino Garay y la Cinemateca Nacional de Nicaragua.
“El problema es que no compiten con las salas comerciales. A la Cinemateca no vas porque no tiene la comodidad y accesibilidad de los circuitos comerciales. Y en el caso del Justo Rufino, las películas son en DVD, que no es lza misma calidad que el formato de cine”, determina Ampié.
CÓMO SE CUENTA
“Quizá no todo está dicho, pero el universo de las cosas nuevas (en cine) es cada vez más reducido. Las personas detrás de la producción y distribución de películas no necesariamente promueven la innovación, de manera que lo interesante no es qué se cuenta, sino cómo se cuenta”, afirma el crítico de cine Juan Carlos Ampié.

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