Fallece el “estelarísimo” Diego raudez
Se va un grande
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Fue un legítimo astro de la colina, el rey del ponche |
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Diego Raudez, durante el juego de los veteranos en Masaya.
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Edgard Rodríguez C. deportes@laprensa.com.ni
Diego Raudez fue lanzador, pero pudo ser torero, pianista o actor y también habría tenido éxito. Sin embargo, escogió la colina para saltar al estrellato y estar presente entre nosotros, incluso más allá de su muerte.
Raudez, quien personificó al pitcher valiente y carismático, que consigue entrar profundo en el sentimiento popular, abanicó la brisa ayer por la mañana y pasó a la presencia del Señor.
Sus familiares indicaron que falleció de insuficiencia respiratoria. Tenía 54 años.
Después de un discreto inicio con el Matagalpa con jugador de la esquina caliente, Raudez pasó a los Tiburones del Granada, donde se convirtió en el “as”, apoyado en disparos de movimiento, pero sobre todo en su famosa bola submarina, que lo llevó a la celebridad local.
Su frialdad y valentía, eran comparables a las de un torero. Era capaz de retar a los Yanquis. Eso no pudo hacerlo, pero se fajó de tú a tú con los cubanos, a quienes desafíaba y amenazaba donde los encontraba.
Sus duelos con Apolinar Cruz, el artillero de Palacagüina, fueron un espectáculo. Y manejaba sus disparos submarinos con la precisión de una pianista sobre el teclado. Bajitos y afuera; o adentro, cuando los bateadores osaban robarle espacio en el homeplate.
Y cuando hablaba también era un show. Pícaro, fluido y con una gracia muy singular. Gustaba ir al toro por los cuernos.
Pero sobre todo, Diego fue un buen lanzador. Tanto así que ganó 120 partidos y superó la barrera de los 1000 ponches. Sólo otros tres carabineros han conseguido ese par de cifras en la historia del beisbol nacional.
Su presencia en las Finales con los Tiburones, su aporte como refuerzo para el equipo de León, los tres éxitos que consiguió —únicos de Nicaragua— en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Santiago de los Caballeros en República Dominicana en 1986, su jornada de 20 ponches en un juego y sus 220 “fusilados” en una temporada, son entre otros, detalles que resaltan la carrera de Raudez.
También tuvo debilidades como todos y en 1983, fue devuelto al país por razones de corte disciplinario. Además, el alcohol y el cigarrillo también le hicieron estragos.
Sin embargo, Diego se ha ido con el balance a su favor y no me cabe duda, que —con el permiso de don Denis Martínez— Raudez pelea el puesto cimero entre los carabineros más populares de la Gran Sultana y del país.
Ya no está Guillermo Bermúdez, “Chocolate”, el popular anunciador del Estadio de Granada, quien lo presentaba como: “El diestro, el estelarísimo, el rey del ponche... Diego Raudez”, pero su historial fue sólido y el recuerdo será consistente.
Raudez, acostumbrado a ponchar adversarios, abanicó la brisa, pero seguirá vigente incluso ahora, tras haber muerto.
AQUÍ LAS CIFRAS
Diego Raudez, acumuló 120 éxitos, 119 reveses y 30 salvamentos, con una efectividad de 3.07.
Actuó en 417 partidos, de los cuales inició 196 y completó 97, mientras relevaba en 221 juegos.
Lanzó 1829 innings, cedió 1736 hits, entre ellos 118 jonrones y ponchó a 1,121 bateadores.
En 1983, durante el IV Pomares, estableció récord de 220 ponches para una temporada.
El 2 de diciembre de 1982, le metió 20 ponches a la Costa Atlántica.

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