MIéRCOLES 10 DE AGOSTO DEL 2005 / EDICION No. 238097 / ACTUALIZADA 03:00 am





EL HUMOR DE




Condecoran a benefactora de ancianos

Foto  
. Donó dinero para convertir antiguo hospital de Masaya en asilo

Primera Dama, doña Lila T. de Bolaños, impone Orden Rubén Darío a doña Lidia Castillo.

 

Miguel Flores
CORRESPONSAL/ MASAYA
departamentos@laprensa.com.ni

En reconocimiento a su labor humanitaria por su apoyo económico para la reconstrucción del antiguo hospital San Antonio de Masaya, la Primera Dama de la República, doña Lila Abaunza de Bolaños, entregó la Orden Rubén Darío en grado de Comendador a doña Lidia Castillo de Bequillard.

Gracias a la donación de la señora Castillo, el lugar se convirtió en asilo de ancianos.

Doña Lila T. Abaunza, condecoró a doña Lidia Castillo y agradeció su labor por el bienestar de los viejitos. “Es un honor y satisfacción entregar la orden Rubén Darío en grado de Comendador por la labor realizada”, dijo la Primera Dama.

FONDOS PROPIOS

Lidia Castillo de Bequillard apuntó que su familia le ayudó en la donación, y su motivación para realizar la obra fue por la memoria de sus padres, asesinados en el reparto Bolonia de Managua y en reconocimiento a la generosidad de ellos, quienes también eran ancianos.

“El asilo tiene capacidad para 40 ancianos y empezó a funcionar hace un mes, en esa fecha ingresaron 14 ancianos originarios de Masaya, Managua y Matagalpa; y reciben atención médica, alimentación y medicamentos”, sostuvo.

“Soñamos que haya capacidad de albergar a cien personas, porque el terreno del hospital cuenta con tres manzanas, pero eso podría hacerse en una segunda etapa, el lugar es administrado por la Congregación Hermanas Josefinas; ya cuenta con un dispensario y clínica de otorrino”, señaló la donante.

El único requisito para acceder al asilo es que no tengan enfermedades contagiosas y no se les cobra absolutamente nada. Tienen a su disposición camas, asistencia médica y alimentación.

Doña Lidia Castillo dijo que con recursos propios invirtió 120 mil dólares en la reconstrucción de la parte sur del hospital , además de asumir la planilla de ocho personas que trabajan en el cuido de los ancianos.

FELICIDAD EN SU VEJEZ

Pablo González Abarca, de 69 años y originario de Managua, es uno de los ancianitos que vive en el asilo y dijo que recibe buena atención médica y alimentación. “Nos distraemos viendo televisión y nos dan medicamentos, y a veces nos dan permiso de salir a pasear por las calles de la ciudad”, manifestó el ancianito.

Dijo que llegó al asilo por no tener familiares que le ayuden, porque desde que murió su mamá, hace 11 años, él anduvo rodando en las calles de la ciudad.

Doña Lila hizo entrega de leche, sábanas, botiquín de primeros auxilios, galletas, pampers y artículos de aseo personal para los ancianos.
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