Buseros ‘vuelan alto’ en cálculo de pasaje
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El Irtramma estima el kilómetro en C$13.45, pero buseros consideran que es C$13.83 |
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Arlen Pérez y Wilder Pérez nacionales@laprensa.com.ni
La tarifa del transporte urbano colectivo es calculada utilizando una regla de tres: el costo del kilómetro, por los kilómetros del recorrido total, entre los 857 pasajeros que suben por día a cada una de las 974 unidades.
La operación parece sencilla, sin embargo el número de variables llega hasta 94, con más de 60 subtotales que hacen que la tarifa real haya sido calculada en 3.16 córdobas esta semana por el Instituto Regulador del Transporte del Municipio de Managua (Irtramma).
La operación se hace más complicada si se toma en cuenta que los buseros tienen sus propias valoraciones. Por ejemplo, el Irtramma establece que hoy el kilómetro le cuesta 13.45 córdobas a cada transportista, pero éstos consideran que los costos reales ascienden a 13.83 córdobas.
La diferencia se origina en los datos de cada uno. Mientras el Irtramma establece en 201 kilómetros el recorrido de los buses, los buseros alegan que va desde 205.5 hasta en 209.5 kilómetros, esto porque algunas rutas se han extendido, según Ramón Cruz, dirigente de la cooperativa de Transporte Parrales Vallejos.
Pero Francisco Alvarado, director del ente regulador, responde que a veces incluyen los kilómetros de “recorrido muerto”, que no están incluidos en los costos.
EL ORIGEN DEL SUBSIDIO
En lo que hay acuerdos es en los 857 pasajeros que sube cada día a un bus y en que cada bus tiene un valor de 11,132 dólares.
Al tratarse de costos promedios, siempre hay inquietud entre los transportistas, ya que no todos alcanzan los 857 usuarios —y algunos hasta los superan con facilidad— y no todos los buses costaron esa cantidad de dinero.
“Es que en realidad hay tres categorías de picos y bajas de pasajeros, hay unas rutas que andan en 900 pasajeros en los mejores momentos y otras en 600, eso indica que Managua es una ciudad que a corto plazo debe tener tres tipos de tratamiento tarifario o una decisión de políticas de transporte que diga que por un problema de desorden de desarrollo urbano, los núcleos poblacionales se desarrollen donde existan las redes de transporte”, opina Alvarado.
En la realidad actual de Nicaragua la solución inmediata son los desembolsos del Gobierno Central.
“Aparecen asentamientos lejanos, hay que sacar a la gente de ahí, darle movilidad urbana, entonces, ese bus siempre va a venir bajo (de personas) ¿quién tiene que garantizar ese transporte social? Es el Gobierno, y es ahí donde nace el subsidio: o le das transporte a esas personas o se la completás”, comenta el regulador.
LAS COTIZACIONES
De todas maneras los buseros tienen sus propios cálculos. Para ellos cada kilómetro cuesta 13.83 córdobas, y deben recorrer 205.5 kilómetros para satisfacer a 857 personas, lo que les da como resultado una tarifa de 3.32 córdobas.
Pero el Irtramma considera que el kilómetro cuesta 13.45 córdobas, con un recorrido de 201 kilómetros para 857 personas, dando como resultado 3.16 córdobas de tarifa.
¿Dónde está la diferencia? “En que ellos no ponderan, se van a lo más alto”, responde de inmediato Alvarado.
La razón es que cada lunes los técnicos del Irtramma cotizan el diesel, filtros de aceite, de combustible, de aire, de timón, lavado general, engrase de patentes y de suspensión, líquido de frenos y baterías, correa de batería, llantas en neumáticos, llantas reencauchadas, vulcanización, aceite 40, aceite 140, aceite 10 y aceite 90.
Con todos los resultados se saca el promedio y sólo entonces se realizan los cálculos para llegar a la tarifa real. Alvarado explica que las cotizaciones se realizan en casas comerciales populares, es decir, sitios no exclusivos pero de buena calidad, distribuidoras reconocidas.
Todo eso representa el 74 por ciento de costos para el busero, pero esto se eleva con otros rubros, según Alvarado, como los gastos en administración, los salarios, los impuestos, los seguros y la ganancia. Todo suma los 13.45 córdobas por kilómetro recorrido, incluyendo el ocho por ciento de ganancia para las cooperativas, que es el dinero que debe servirle de sustento a la familia del busero.
No obstante, es normal ver a los buseros comprar aceite adulterado a la par de las carreteras o correr con llantas reencauchadas.
Pero Ramón Cruz, dirigente de la cooperativa de Transporte Parrales Vallejos, asegura que “hay que tener una factura de soporte para llegar a la discusión de cuánto es el valor ponderado que tiene cada una de las cosas”.
MEJORAS PARA AHORRAR
Mejorar el transporte no es del todo malo para los buseros, ya que se ahorrarían mucho dinero al evitar las fugas (calculadas entre el 25 y 30 por ciento de los costos), y consumir menos combustible con mejores motores.
El problema es que éstos, por su fama de mal administradores no son sujetos de crédito en la banca nacional, y en el exterior sólo recibirían préstamos si obtienen el respaldo del Gobierno, algo que hasta ahora no logran.
“Sólo puede hacerlo el Gobierno porque es mucha plata, si quisieran traer cien buses necesitarían siete millones de dólares, eso es grandes ligas”, comenta Alvarado.
Por el momento la esperanza inmediata, tanto de la Alcaldía, representada por el Irtramma, como de los buseros, es que el Gobierno al menos los respalde para cambiar los motores y las cajas de 150 unidades de buses, ya que eso costaría 2.5 millones de dólares más la mano de obra. Aparte, se le exigiría a los buseros instalar registradoras de usuarios para evitar fugas de ingresos.
Eso sólo sería para contrarrestar los embates de las alzas en el combustible, que representa el 47 por ciento de la estructura de costo por kilómetro recorrido. No habrían muchos cambios físicos pero al menos los buseros reducirían sus gastos y tendrían menos pretextos para no poder brindar un buen servicio.

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