Garza
Fernando A. Malespín Ferreti
La llegada al país del señor Oliver Garza, ex Embajador de EE.UU. en Nicaragua, ha producido polémica especialmente en las cúpulas de los partidos mayoritarios, FSLN y PLC, que se unieron en un pacto bochornoso para secuestrar a los nicaragüenses y despojarlos de sus más elementales derechos constitucionales, como es el de participar en las consultas antes de aprobar dictatorialmente reformas a la Constitución que desequilibra el balance de poderes entre las instituciones del Estado, lo que puede provocar un golpe de Estado sin sustentación legal.
La Corte Centroamericana de Justicia se pronunció por medio de una resolución oficial declarando inaplicables las últimas reformas constitucionales. Las misiones de la OEA han respetado el criterio jurídico de la Corte. Sólo la Corte Suprema de Justicia de Nicaragua, manejada por dos bancadas partidarias, 8 liberales y 8 sandinistas, apoya las decisiones impuestas de sus caudillos, Ortega y Alemán.
Como nicaragüense que amo a mi Patria y celoso contra todo intervencionismo, apoyo la llegada del ex embajador Garza. Si su presencia contribuye a solucionar la pugna entre “tigre suelto y burro amarrado”, es decir, por un lado los pactistas que se han apoderado ilícitamente de los poderes del Estado, y por el otro el Presidente de la República junto al pueblo que lo eligió democráticamente por abrumadora mayoría.
Con el mismo énfasis rechazo la injerencia enmascarada del diabólico eje Castro-Chávez, enemigos viscerales de los Estados Unidos, por estrategia de megalómanos trasnochados.

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