MIéRCOLES 10 DE AGOSTO DEL 2005 / EDICION No. 238097 / ACTUALIZADA 03:00 am





EL HUMOR DE




Minguito en California

Luciano Cuadra

Al grito de ¡Viva Santo Domingo de Guzmán! se conglomeran cada primero de agosto varios miles de nicaragüenses residentes en el sur de California, para celebrar un años más la tradicional traída del diminuto Santo de Las Sierritas hacia la capital.

La principal motivación de los “nicas” que se hacen presente es asistir a la misa con la que oficialmente se inician las fiestas en el local de un club hípico ubicado al este de la ciudad, así como la de reunirse y departir con viejos amigos y conocidos, unidos por los recuerdos que se desempolvan con cada estrechón de mano o abrazo.

No faltan los puestos de comida vendiendo platos con carne asada, gallo pinto, tortillas y queso frito, así como también el indio viejo y “bajo” (vaho), y los obligados nacatamales. Esto convierte en realidad el sueño de los comerciantes de hacer su agosto en este día. A la par de las ventas de comida se encuentra la del licor, contando la cantina con la misma o mayor cantidad de clientes, pero de carácter recurrente.

En Los Ángeles se da esta primera celebración pública en los años 1982 y 1983, por iniciativa del señor Manuel Sacasa, quien sacaba la imagen a las calles de la metrópoli acompañado por unos cuantos nicaragüenses devotos, todavía preocupados por aclimatarse al nuevo régimen de vida.

Para 1984 la celebración toma un fuerte impulso, cuando doña Josefa Castro, granadina de nacimiento pero criada en Managua y fiel devota del diminuto Santo, asume la responsabilidad como mayordoma. Doña Chepita había llegado a California huyendo del gobierno dictatorial de la época, consiguiendo reunir a varios centenares de nicaragüenses los que paseaban a Santo Domingo saliendo de su casa ubicada en la calle Magnolia, hasta llegar al bulevar Venice, para continuar hacia la calle Hoover, y luego tomar hacia el bulevar Pico, y después dirigirse hacia la Iglesia Santo Tomás, donde el sacerdote esperaba la procesión a la entrada del templo, luego de un recorrido de varios kilómetros. En aquellos años eran tres estatuillas las que desfilaban por las calles centrales de Los Ángeles, de las cuales dos fueron obsequiadas por devotos del Santo. Curiosamente fue la enorme cantidad de personas que asistían a la celebración que auspiciaba doña Chepita lo que la obligó a desistir en 1999 de efectuar la fiesta en honor a Minguito, habiéndole ocasionado problemas con la policía debido al congestionamiento que causaba el volumen de vehículos, lo que hacía necesario cerrar las calles mientras Santo Domingo de Guzmán, aunque fuese por un par de horas, se posesionaba de esta selva de acero y concreto.
.


---
 
 

Derechos Reservados 2002. La información contenida en este medio de comunicación, no puede ser reproducida ni publicada, parcial o totalmente, en ningún otro medio de comunicación privado o público, sin el consentimiento por escrito de LA PRENSA S.A
 

 

Respeto

Minguito en California

Garza

Nicaragüense

Consulado

Jorge Bolaños

El Fortín