SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA
MARTES 9 DE AGOSTO DE 2005



 
¿Hogar o campo de batalla?

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.¿Su casa es un campo de batalla y sus hijos los contrincantes? Especialistas dan sus consejos para evitar y manejar la rivalidad entre hermanos

Modelos: Analizzie y Gyuliana Caprotti.

 

Hilda Rosa Maradiaga C.

Hermano es una palabra muy amplia. Su significado va más allá del simple hecho de haber nacido del mismo padre y la misma madre. Ser hermanos tiene una connotación muy grande de fraternidad, unión, solidaridad, respeto, amor y lazos fraternos indestructibles.

Sin embargo, no todos los hermanos se encuentran unidos por estos lazos. La rivalidad entre hermanos es una historia tan antigua como la historia de la humanidad y el caso mejor conocido probablemente sea el que muestra la Biblia sobre Caín y Abel. ¿Pero por qué hay rivalidades entre dos personas con tantas cosas en común?.

Según especialistas en sicología y comportamiento humano, la diferencia entre dos hermanos convirtiendo el hogar en un campo de batalla y dos hermanos unidos por el amor fraterno, es marcada por los padres de familia.

Los conflictos son inherentes a los seres humanos y se manifiestan desde tempranas edades, cuando los niños empiezan a pelear por los juguetes, pero los padres deben educarlos orientados a la solución de conflictos, dice el psicopedagogo Antonio Aburto. "Donde hay seres humanos habrán conflictos, pero no necesariamente tienen que ser resueltos con violencia", indica.

La rivalidad entre dos hermanos puede originarse por distintos motivos, pero en todos ellos están involucrados los padres de familia como causantes del problema, lo cual sucede casi siempre de manera inconsciente.

El nacimiento de un nuevo hermano sin la debida preparación del hermano mayor; la falta de equilibrio entre las atenciones y el cariño que se le brinda a uno y otro hermano; las comparaciones entre hermanos poniendo a uno de ellos como ejemplo a seguir; los conflictos de los padres como pareja y la forma en que los hijos son tratados por sus padres, son las causas de este problema que inicia en una pelea por un juguete y puede llegar a ser tan grave como convertir a dos hermanos en férreos enemigos.

La primera lección de hermandad y no violencia es no vivir en conflictos como pareja porque la educación inicia con el ejemplo y el trato que los padres tengan entre sí y que den a sus hijos, es la base principal para evitar rivalidades.

El respeto debe estar implantado dentro de todo modelo de educación en el hogar, y debe iniciar en los adultos, tanto respetándose mutuamente como respetando a sus hijos. "Si no se respetan entre sí o no respetan a sus hijos, no tendrán autoridad para pedir o exigir respeto entre hermanos", indica Aburto.

Ante dos niños peleando por un juguete, lo que el padre no debe hacer es castigar a uno o los dos porque ese castigo puede ser precisamente la base en la que se desarrolle una cultura de violencia, resolverlo a través del golpe o el insulto, solamente agravará el problema, añade.

NO LOS COMPARE

Otro error fatal que cometen los padres sin siquiera enterare es hacer comparaciones, las cuales no sólo generan conflictos, sino que tienen consecuencias serias como baja autoestima en el niño comparado, con todos los efectos que causa un problema de autoestima.

El niño que es comparado crea resentimientos contra el otro que es puesto como modelo a seguir y pueden incluso, llegar a ser enemigos, advierte la sicóloga Ledia Gutiérrez.

“Al hacer comparaciones, los padres establecen diferencias y no respetan las características individuales de cada uno de sus hijos”, critica.

Antonio Aburto, psicopedagogo, agrega que las comparaciones generan competencias con aspectos negativos. “La comparación anula al niño frente al otro creando rencillas”, dice.

Los padres deben entender que cada uno de sus hijos tiene actitudes diferentes, virtudes y defectos y se les debe reconocer como individuos únicos, expresa.

Dos hermanos peleando todo el tiempo es un problema que va más allá de la inestabilidad y el ambiente de conflicto que crean en la casa.

Un niño que tiene conflictos con su hermano, a quien agrede, tendrá problemas para relacionarse con las demás personas. Así mismo, la violencia que recibe el más débil, saldrá hacia otros espacios de socialización, como la escuela.

PROHIBIDO DARSE POR VENCIDO

Algunas veces las peleas son muy difíciles de controlar, pero se debe hacer desde un inicio sin minimizarlas, pensando que cuando los niños crezcan, la situación mejorará, dice Gutiérrez.

Si los padres no manejan una situación de conflicto, por muy pequeña que sea, lo que realmente puede suceder es que esa situación se vaya agravando poco a poco; continuar en la adolescencia, e incluso cuando llegan a ser adultos. “El nivel de violencia va subiendo y cuando los niños son adultos resuelven todo con violencia”, alerta Aburto.

La sicóloga Karla Olivares, considera que las peleas entre hermanos es una situación en la que se debe poner mucha atención y el manejo del problema depende mucho de cómo lo asuma el adulto. “La actitud con que lo manejen los padres es muy importante”, enfatiza.

La impotencia de los padres es percibida por los hijos, quienes sienten que sus padres no tienen la capacidad de manejar la situación. Frases como: “Ya no los soporto”, “no los aguanto”, “no sé qué hacer”, “estoy cansada”, nunca deben ser expresadas por los padres, ante una situación de conflicto entre hermanos, orienta.

“En una situación como esta es prohibido darse por vencido, y que los niños sientan que los padres ya no pueden manejar la situación”, aconseja.

Cuando los padres no puedan manejar la situación, deben buscar la ayuda de una persona que pueda orientarles, que les de un plan de cómo podrían actuar o reaccionar ante determinadas actitudes; pero “no pueden darse por vencidos”.

Aburto añade que los padres deben orientar a sus hijos, desde muy temprana edad, sobre lo que les pertenece a cada uno de ellos. También debe haber una educación para que aprendan a compartir y respetar las pertenencias de ambos.

Explica que este ensayo de compartir es un proceso y cuando no se ha dado es cuando suceden los pleitos. El especialista no puede precisar cuánto tiempo lleva ese proceso, ya que depende del carácter, temperamento y personalidad de cada niño, por lo que unos lo asimilarán más rápido y con mayor facilidad que otros.

Gutiérrez indica que la personalidad de un niño es algo genético, “su sello de individualidad”, y los padres deben entenderla y respetarla ya que los padres pueden llegar a ser altamente conciliadores e incluso divisorios.

VALORES

Para Aburto, la enseñanza de valores humanos juega también un papel muy importante en las situaciones de conflicto, ya que “el comportamiento de los seres humanos tiene que ver con lo que la persona piensa sobre la solidaridad, el respeto y la tolerancia, cuando esos valores se pierden, la persona recurre a la violencia”, por lo que insta a inculcar valores.

RECOMENDACIONES

Aprenda a manejar y controlar la situación.

No minimice. Trate de controlar el problema desde el inicio sin minimizarlo, por muy pequeña que haya sido la pelea entre hermanos.

Evite. En cualquiera de las edades, si dos hijos están peleando, sepárelos y trate de tranquilizarlos.

Orientar. Enseñe a sus hijos a compartir y respetarse, desde muy pequeños.

Pertenencias. El niño debe entender que cada uno tiene sus propios juguetes y pueden compartirlos, pero no acapararlos.

Mediar. Actúe como intermediario y no sea parte del problema entrando en conflicto con ellos.

Control. El adulto debe tener el control y puede lograrlo haciendo que haya una conversación sobre el conflicto.

Escuchar. Centre la conversación en un tema y escuche a ambas partes.

Cuidado. Evite decir algo que vaya a favor de uno y contra el otro. Induzca a la reflexión y logre que la situación baje de tono.

Quédese fuera. Que los dos reflexionen acerca de su comportamiento, pero nunca les grite porque estaría entrando al juego y terminará peleando con ellos.

Ayuda. Cuando crea que la situación se ha salido de control y se sienta incapaz de manejarlo, busque ayuda profesional.

Hermandad. Enseñe a sus hijos a amarse y respetarse.

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