El “pisa y corre” del machismo
Pablo Antonio Cuadra*
Nos guste o no, todo lo que está pasando en este momento es el resultado de las decisiones que tomamos en el pasado. Y nuestras decisiones están determinadas por lo que pensamos, sea éste, pensamiento propio o impuesto por el modo de pensar de la colectividad. Cosechamos, lo que sembramos.
Desde otra perspectiva, Ortega y Gasset nos dice: La vida es una serie de hechos regida por una ley, los hechos esenciales no caen desde afuera sobre el sujeto, individuo o pueblo, sino que salen de éste como de la semilla la planta. La historia como cualquier otra ciencia no es otra cosa que el esfuerzo que hacemos para comprender algo. Y hemos comprendido históricamente una situación cuando la vemos surgir necesariamente de otra anterior.
La ciencia histórica pues, sólo es posible en la medida en que es posible la profecía. Cuando el sentido histórico se perfecciona aumenta también la capacidad de previsión.
Es evidente que el próximo futuro nace de nosotros y consiste en la prolongación de lo que en nosotros es esencial y no contingente, normal y no aleatorio.
Si analizamos estos pensamientos para tratar de averiguar por qué somos como somos, de dónde viene nuestra pobreza, nuestra falta de educación, porque siendo un país rico hemos empobrecido, tenemos que buscar en el carácter colectivo del nicaragüense. Creo que normalmente al abordar estos problemas se catalogan como causas, hechos que en realidad son efectos de causas mucho más profundas que forman parte de nuestro carácter como pueblo y por lo tanto la solución no está donde se está buscando sino en estratos más esenciales.
Deseo señalar un rasgo de nuestro carácter que a mi criterio es una de las causas esenciales de nuestra miseria y que nunca se han tratado de corregir, por el contrario, lo alimentamos inconscientemente para que crezca.
Este rasgo lo llamo el “pisa y corre” y nace de un machismo estúpido e irracional que enseña a nuestros niños que ser hombres es engañar al mayor número de mujeres, en prometer, lograr el cometido y desaparecer, es decir pisar y correr, dejando a la mujer con toda la responsabilidad, con una carga de hijos que impide su educación, pero la sociedad en lugar de condenar esta barbaridad, lo disculpa diciendo, fulano es arrecho, no hay muchacha que se le resista, es un Don Juan, en lugar de repudiarlo, lo disculpamos pensando que es muy hombre.
No pensamos que esa irresponsabilidad está poniendo grillos a nuestro país, nos ata a la ignorancia, nuestro pueblo queda imposibilitado a desarrollarse. Lo grave de este asunto es que cuando los niños abandonados por su padre llegan a ser hombres lejos de haber aprendido en carne propia, hacen lo mismo, pisan y corren. Sus madres saturadas por la fuerza de este paradigma enseñan o inducen a sus hijos a ser iguales que sus padres. La sociedad encubre esta situación llamando a estos niños, hijos de madres solteras, en vez de llamarles hijos de padres irresponsables. Al niño se le insinúa que si no es agresivo e irresponsable sexualmente, es homosexual, a la niña se le enseña a ser recatada, responsable, por eso funcionan como madres, como abuelas y están protegiendo solas una población que está por encima del 70 por ciento de nuestros niños.
Pienso en la repercusión económica que significaría para nuestro país si los niños de hoy recibieran una educación en la televisión, la radio, en su casa, en la iglesia y en la escuela haciéndoles sentir que ser hombres es precisamente ser responsables. Que el valor de una persona es infinito y sobre todo si es nuestro hijo. Si los hombres de hoy se responsabilizaran, si la sociedad entera les hiciera sentir que no aprueba, sino que condena el abandono de una mujer embarazada, si las madres no trataren de fomentar la formación de esos monstruos.
Lo que ahuyenta la inversión extranjera no es la inestabilidad o la falta de seguridad, es la falta de mano de obra calificada, por eso las inversiones que vienen apenas ayudan, pues demandan mano de obra no especializada y se llevan más de lo que traen, vienen buscando pagar poco.
Cuántos genios estaremos perdiendo al no permitirles educación, el principal capital de un pueblo es su capital humano.
Los hijos de la irresponsabilidad crecen más rápidamente que los privilegiados, que los que pueden estudiar, los grillos que hemos puesto en sus pies con la ignorancia no sólo los está afectando a ellos sino a todo el país, la Nicaragua miserable la que tratamos de esconder al ojo del turista se está tragando a la otra Nicaragua, a la que nos gusta enseñar.
Mientras no cambiemos ese paradigma de nuestro carácter como pueblo, seguiremos amarrados a la miseria, seguiremos compitiendo por el último lugar.
Pareciera que la falta de padre en el hogar además del abandono económico que nos mantiene en la miseria, es la causa de paradigmas como el pisa y corre.
Erich Fromm nos dice que el amor de la madre es incondicional, responde a uno de los anhelos más profundos del ser humano, el amor materno dice: te amo porque “eres”.
El amor paterno por el contrario es condicional, su principio es: te amo porque llenas mis aspiraciones, porque cumples con tu deber, porque eres como yo. La obediencia es determinante en el amor paternal.
Y agrega que en toda persona, estas dos fuerzas se incorporan a su carácter, formando parte de su conciencia. Estos dos amores, el de la madre diciendo: no hay ningún delito, ni crimen que pueda privarte de mi amor, deseo que vivas y que seas feliz. El amor paterno por otro lado dice: obraste mal, no puedes dejar de aceptar las consecuencias de tu mala acción, debes cambiar si deseas que te aprecie. De la síntesis y equilibrio de estas dos fuerzas en el carácter depende la salud mental y el logro de la madurez como persona. Cuando los rasgos masculinos del carácter de un hombre están debilitados, es frecuente que trate de compensar esa falta acentuando su papel masculino en el sexo.
La mayoría de nuestros niños padecen está debilidad por la ausencia del padre, el nuestro es un círculo vicioso que debe romperse.
* El autor es empresario

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