DOMINGO 17 DE ABRIL DEL 2005 / EDICION No. 23782 / ACTUALIZADA 1:13 am





EL HUMOR DE





Colonos depredan reserva privada

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. Invaden, venden madera preciosa, queman y luego venden tierra arrasada

Poco va quedando de los bosques en la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN).

 

José Adán Silva

Hace un año, cuando compró las tierras a las cooperativas de los campesinos desmovilizados de la guerra civil de los años ochenta, todo era verde y fresco.

Un año después, cuando volvió a visitar la zona para mostrarle la belleza del lugar a unos inversionistas extranjeros que pensaban construir una reserva forestal para fines turísticos, ya nada era igual a un año atrás.

Rheal Coupal, director de una agencia de bienes raíces, no podía creer lo que veía: el rústico camino que partía la espesa vegetación, ahora era una carretera de tierra seca a cuyos lados aparecían cerros humeantes y restos de lo que fueron frondosos árboles.



DESTRUCCIÓN ALUCINANTE

“Es alucinante, la destrucción más terrible que he visto en mi vida, por Dios, alguien debe detener eso”, exclama Coupal, preocupado por la inversión que hizo al adquirir tierras en la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), y por la destrucción de los últimos bosques vírgenes del país.

Coupal es un canadiense que hace exactamente un año se vio involucrado en un escándalo ambiental, derivado precisamente por la compra de las tierras que ahora están arrasadas.

En aquella ocasión se le cuestionó por poner en venta en un sitio de Internet, un total de 12,500 mil hectáreas de selvas vírgenes en la RAAN.

Entonces el corredor de bienes raíces justificó que la venta se haría a personas que tuviesen las intenciones de convertir la selva en una reserva natural con fines turísticos.

Coupal logró contactar a inversionistas de Escocia, Francia y Canadá a quienes les vendió la idea de comprar una parte de las tierras, para la creación de un proyecto titulado Santuario de la Naturaleza Neotrópica Sociedad Anónima.

Entre cuatro inversionistas, compraron 3,800 hectáreas de bosques situados a unos 12 kilómetros al sureste de la comunidad de Sahsa, donde se fundó en 1981 el campamento de refugiados indígenas de Tasba Pri.



TALA IMPLACABLE

Según Coupal, desde que ingresó a la propiedad, notó el despale indiscriminado y la quema de los restos de bosques.

“Han destruido todo, la gente ha invadido mi propiedad y están acabando con todo, han secado y contaminado los ríos, han botado árboles gigantes y han quemado los bosques para sembrar maíz y frijoles”, se queja el corredor de bienes raíces, quien no logró precisar el daño causado.

“Hace un año vimos esto por helicóptero y era todo verde y virgen. Ahora hemos recorrido una parte y todo está quemado, no sé qué vamos a hacer ahora”, se queja el inversionista, quien anunció que acudirá a las autoridades ambientales y judiciales para acusar a los culpables de promover la toma de tierras y la destrucción de los bosques.



TIERRA ARRASADA

De las 3,800 hectáreas de bosques que comprende la propiedad adquirida hace un año, por el corredor de bienes raíces, Rheal Coupal, al menos 1,500 han sido destruidas por colonos que invadieron la tierra, según cálculos iniciales que hizo el inversionista.
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