DOMINGO 17 DE ABRIL DEL 2005 / EDICION No. 23782 / ACTUALIZADA 1:13 am





EL HUMOR DE





Reportaje especial
Arca de Noé a la deriva

Foto  
. La mítica nave que salvó la especie animal del mundo, se hunde y no precisamente por un diluvio bíblico. Las lluvias escasean, la madera para construir la nave sale ilegal o legal por las fronteras, y sus animales en Nicaragua yacen a la buena de Dios: cazados, vendidos, olvidados y sin una ley que los proteja del maltrato humano

¿Quién protege a los caballos? Estos animales son maltratados como objetos de trabajo y como instrumentos de tracción.

 

José Adán Silva

Hasta la clínica de patio donde los estudiantes de Veterinaria atendían a cientos de caballos de carga, llegó un animal que casi no podía caminar.

El director de los estudiantes lo revisó personalmente, porque le pareció que la noble bestia estaba muy enferma.

Al veterinario le llamó poderosamente la atención algo: el equino tenía al menos 50 marcas infectadas en la piel, hechas con una herradura al rojo vivo.

La explicación que dio el dueño del animal, dejó atónito al experto: el caballo parecía tener morriña y alguien le recomendó marcarlo todos los días con hierro al rojo vivo, para espantar el mal.

Para Enrique Rimbaud, veterinario y decano de la Facultad de Ciencias Agrarias, de la Universidad de Ciencias Comerciales, el incidente del caballo torturado es apenas uno de los miles de casos de maltrato que a diario, por ignorancia, maldad o necesidad, ocurren en este país contra los animales.

Rimbaud sabe, por ejemplo, que en Managua existen al menos 10 mil caballos que son usados para halar carretas cargadas de brutales masas y que, al momento en que ya no pueden caminar, son azotados.

Conoce que al menos 400 personas son mordidas mensualmente en todo el país, por unos 200 mil perros callejeros que han sido abandonados en las calles.

El veterinario sabe, porque lo ha visto personalmente, que en los semáforos venden animales enjaulados que están en peligro de extinción; lamenta que en Río San Juan cacen centenares de caimanes o cuajipales para vender la piel; que en el Mercado de Artesanías del ‘Roberto Huembes’ haya todo el tiempo animales disecados en venta y que en el Mercado Oriental siempre haya canarios y loras ofertados en canastos tendidos al sol, mientras que en los mercados de Puerto Cabezas y Bluefields nunca falla la venta de carne de tortuga, así como jamás fallan en los bares de Managua los huevos de tortuga de paslama.

Su respuesta a este fenómeno de explotación y maltrato a la fauna nicaragüense, entre muchas otras teorías, es que la gente en Nicaragua no sabe a quién recurrir para denunciar el maltrato animal.



¿DERECHOS HUMANOS O ANIMALES?

Los hechos parecen darle la razón: el pasado 16 de febrero líderes comunales de los pueblos miskitos asentados en Atlántico Norte, denunciaron ante la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, que pescadores mataban anualmente unas 25 mil tortugas que quedaban atrapadas en las redes de pesca de 65 embarcaciones.

No sólo ellos denuncian: vecinos de los refugios de tortugas en las Reservas La Flor y Chacocente, playas del Pacífico, denunciaron ante el Ejército, que pescadores capturan a los anfibios antes de que lleguen a la costa a desovar; los abren, les sacan los huevos y luego los tiran al mar.

Por estas cosas, Rimbaud cree que la culpa de que a los animales los maltraten tan cruelmente, no es sólo por la ausencia de una ley de protección de animales, sino también por una actitud destructiva de la población en general, sumado a la ineficiencia de las autoridades locales para hacer cumplir las leyes.

“Acá se podrán tener las mejores leyes, pero mientras la gente adulta no cambie su forma de pensar y mientras las autoridades no puedan hacer cumplir las leyes, todo seguirá igual o peor”, advierte Rimbaud.



CRUELDAD DEL COMERCIO

Marina Argüello, administradora del zoológico nacional, coincide con Rimbaud al momento de buscar las causas de por qué en Nicaragua se maltrata a los animales.

“Las autoridades alegan que no tienen dinero para darle de comer a los animales en cautiverio, entonces menos que destinen recursos para implementar leyes que frenen esa práctica cruel”, dice ella, quien conoce de cerca la crueldad practicada en animales capturados en operativos policiales contra traficantes de fauna silvestre.

Al modestísimo zoológico han llegado animales mutilados, como un oso hormiguero al que le cercenaron las garras, o como un danto al que le dieron 18 machetazos en el lomo.

Argüello cree que si bien una ley que proteja a los animales es necesaria, la misma debe ir acompañada de recursos económicos y de una intensa campaña de educación para enseñar a los niños y jóvenes a respetar a los animales “y enterrar la cultura de enseñarle al niño a usar tiradoras (huleras) contra los animales”.



SE HUNDE LA NAVE

El año pasado, Argüello hizo un dramático llamado público que reveló por primera vez la falta de interés de las instituciones estatales hacia los sobrevivientes del arca de Noé: la Asamblea Nacional olvidó asignar ayuda al zoológico, y más de mil animales corrían riesgo de morir de hambre.

No menos dramático fue el llamado del zoológico de Juigalpa, donde sus administradores advirtieron que de no conseguir dinero para la comida de los animales, los soltarían en desbandada para que buscasen por sí mismos sus alimentos.

En el Zoológico Municipal Arlen Siú, del departamento de León, más del 40 por ciento de la fauna cautiva ha fallecido en los últimos dos años por la falta de alimentos adecuados y medicinas básicas.

Las constantes denuncias de destrucción y maltrato a los animales salvajes y domésticos, a vista y paciencia de autoridades locales, fue contrarrestada por Fátima Vanegas, secretaria de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestre, adscrito al Ministerio de Recursos Naturales y del Ambiente (Marena).



SIN LEY PARA LOS INFRACTORES

Según esta funcionaria, aún con las limitaciones económicas, esa institución hace grandes esfuerzos para regular y detener el comercio legal e ilegal de especies en peligro de extinción.

Vanegas asegura que no conoce la creación de una ley de protección de animales, pero aplaude tal propuesta “porque todo esfuerzo de frenar la destrucción de las especies de vida silvestre, es merecedora de apoyo”.

No obstante, Vanegas rechaza las críticas de organismos ambientales hacia ese Ministerio, al que acusan de ineficiencia administrativa.

“No sólo implementamos normativas y procedimientos para proteger las especies de vida silvestre (flora y fauna), sino que hemos hecho alianzas estratégicas con organismos no gubernamentales, Policía y Ejército, para vigilar y controlar el tráfico ilegal desde el 2002”, señala.

El año pasado estas fuerzas combinadas lograron recuperar unos 800 animales que estaban listos a ser comercializados.

No obstante, el esfuerzo se queda corto ante la realidad. Estudios del Marena revelan que cada año salen del país entre 80 y 100 mil animales en vías de extinción.

“Hacemos esfuerzos para detener eso, pero se requieren más recursos y campañas educativas. Recordá que esto es también un fenómeno de la pobreza”, explicó Vanegas.

Pero más allá del problema cultural y de pobreza económica, la funcionaria reconoce también un problema de orden legal: no hay sanciones para los que juegan con la vida de los animales.



¡UNA LEY DURA, POR FAVOR!

Para el Procurador del Medio Ambiente, Lizandro D’León Mairena, más que nuevas leyes de protección, lo que deben impulsar los diputados son las leyes que establecen los delitos ambientales.

El funcionario señala que ya existe una ley marco que regula el Medio Ambiente (Ley 217, de junio de 1996), pero que la misma tiene algunos vacíos que deben ser actualizados.

“No nos oponemos a una nueva ley, pero creemos que antes de crear un capítulo que regule la crueldad contra los animales domésticos o bajo control humano, lo que debemos hacer es impulsar un anteproyecto de ley especial que regule los delitos ambientales en el país, porque en el actual Código Penal no existe el delito ambiental”, expresa D’León.

“Necesitamos instrumentos jurídicos coercitivos para castigar a los destructores de la naturaleza, sin eso las leyes salen sobrando”, dijo D’León.



“A LOS POLÍTICOS NO LES IMPORTA LA NATURALEZA”

El funcionario señala con preocupación una situación que es vox populi entre los protectores del medio ambiente: a los políticos no les importa la naturaleza.

“Aquí, el presidente de la Comisión del Medio Ambiente de la Asamblea Nacional, Jaime Morales, metió hace un año una propuesta de ley que penaliza los delitos ambientales. Ahí está el proyecto, durmiendo el sueño de los justos”, señala el Procurador.



PAPELES MOJADOS

Una recién creada Asociación Protectora de Animales, integrada por voluntarios y defensores ambientalistas, ha estado trabajando en la elaboración de un anteproyecto de ley de protección a la fauna doméstica y salvaje.



LOS ÚLTIMOS "ANIMALES"

“Para hacer las cosas bien no basta con dictar normas o hacer leyes. Deben hacerse las cosas con hechos, con ejemplos, y los gobernantes, llámense diputado, presidente o ministros, no saben dar el ejemplo”, dice Silvia Argüello, coordinadora de Incidencia Ambiental del Centro Humboltd, un organismo ambiental que sigue de cerca los temas referentes a la naturaleza y las instituciones vinculadas a ellas.

Cuando Argüello señala que los gobernantes no dan el ejemplo en materia ambiental, no especifica a qué caso en especial se refiere, pero ejemplos sobran: no castigan a las gasolineras que hacen derrames, no dan presupuesto a las instituciones que protegen el medio ambiente, permiten el tráfico de madera y, para colmo, votan a favor de la depredación de las especies en peligro, como en julio del 2004, cuando Nicaragua votó a favor de la caza de las ballenas para beneficiar a la industria japonesa de comida de mar.

“Lamentablemente aquí no existe conciencia ambiental, entre los políticos predominan sus intereses, sus pactos y sus caudillos. Las leyes las hacen sólo si sacan réditos de ellas, el medio ambiente pasa a segundo plano ante su agenda política, el país se puede estar destruyendo ante sus ojos, pero ellos no ven más allá de sus asuntos. Es triste, pero siempre lo hemos denunciado y no hay eco en ellos”, denuncia ella, quien a pesar de todo se muestra positiva y asegura esperar un futuro más verde.

“Como organismo ambiental debemos seguir insistiendo en colocar la agenda ambiental como tema prioritario para el desarrollo del país, pero si sigue dominando la agenda política como hasta ahora, pronto no habrá nada por qué pelear y las leyes no servirán para nada porque los únicos animales que quedarán serán los políticos”, señala Silvia Argüello.



GARROTE Y ZANAHORIA

“A propósito de maltrato animal, hay un dicho que dice que al burro se le hace caminar con zanahoria o con garrote. Aquí por lo general no existe cultura ambiental, entonces, si con campañas educativas, con zanahorias, no respetan, entonces vamos con el garrote, con las leyes”, dijo el Procurador Ambiental, Lizando D’León Mairena.
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