Joven le atribuye milagro al Papa
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Estaba desahuciado y Juan Pablo II lo besó en la frente |
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La Capilla Sixtina está lista para el cónclave de los cardenales que a partir de mañana elegirán al sucesor de Juan Pablo II.
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AP
MÉXICO.- El Papa Juan Pablo II realizó un milagro cuando se encontró con un niño mexicano que tenía leucemia en 1990 y lo curó, sostienen un sacerdote y familiares del joven que actualmente tiene 19 años.
Los informes sobre milagros atribuidos a Juan Pablo están alentando rumores de que pronto podría ser canonizado, aunque para que un milagro sea considerado en el proceso de santificación tiene ocurrir después de la muerte del Pontífice.
José Herón Badillo, que se encontró con el Papa cuando Juan Pablo II visitó su Estado de Zacatecas, en México, había sido atendido por su leucemia tanto en su ciudad como en la capital mexicana, pero su familia consideraba a la enfermedad como incurable.
Un sacerdote y familiares de Badillo creen que el Papa hizo un milagro cuando besó al niño en la cabeza, en mayo de 1990.
Agradecemos a Dios y al Papa porque el milagro se concretó a través de él, expresó Laura Patricia Badillo, de 18 años, la hermana menor de José Herón. Estamos muy, muy agradecidos.
José Herón se curó mientras el Papa estaba vivo, por lo que tendría poco significado para el proceso de canonización.
Sin embargo, la documentación del caso ha sido enviada a Roma, explicó el padre Humberto Salinas, sacerdote de la Diócesis del Estado de Zacatecas, en el norte del país, que es amigo de la familia.
El niño había sido elegido en 1990 para tener una paloma como parte de las ceremonias de bienvenida a Juan Pablo II en el aeropuerto. La familia no pidió nada, expresó Salinas. Sólo querían que él (el niño) estuviera cerca del Papa.
El Papa besó la cabeza del niño. Ya había perdido su cabello, y su rostro tenía las marcas de la terapia de radiación, recordó Salinas. El Papa estaba sonriente, y le dijo al niño que dejara ir a la paloma.
Inmediatamente después, José Herón —que había perdido su apetito— comenzó a comer normalmente, expresó Salinas. Posteriormente, los exámenes mostraron que la enfermedad había desaparecido, sostuvo.
Los médicos dijeron que fue una recuperación rápida y total, manifestó el sacerdote.
Cuando le preguntaron si fue un milagro, respondió que teniendo en cuenta la vida y la santidad de Juan Pablo II y la fe del niño y su familia, no pienso que exista ninguna razón para dudarlo.
Salinas destacó que la enfermedad era incurable, los documentos médicos mostraban que no había remedio humanamente posible, sostuvo.
Posteriormente, el padre del niño, Felipe de Jesús Badillo, llegó a la oficina de Salinas para obtener una fotografía del Papa con su hijo.
Cuando el sacerdote le preguntó si el niño había muerto, como muchos creían, el hombre dijo entre lágrimas: No, vive.
El cardenal mexicano Javier Lozano Barragán, que presidió la oficina de cuidado de la salud del Vaticano durante el pontificado de Juan Pablo II, indicó que no había explicaciones médicas sobre la recuperación del niño.
Pero los médicos del Instituto Nacional de Pediatría de la capital mexicana, donde fue atendido José Herón, tienen una interpretación algo distinta.
Si bien la recuperación total del niño puede ser considerada inusual, puede haber sucedido que las primeras aplicaciones de quimioterapia funcionaron y que ya se estaba recuperando cuando vio al Papa, dijeron los médicos al diario italiano Corriere della Sera.
No obstante, las siguientes aplicaciones de quimioterapia que generalmente recomiendas los médicos en esos casos, nunca se efectuaron, y al parecer nunca fueron necesarias.
José Herón, que espera convertirse en ingeniero, asistió durante algún tiempo a un seminario pero se dio cuenta de que el sacerdocio no era su vocación.
Es una persona normal, al igual que cualquier otra, dijo Laura Patricia, su hermana.
José Herón viajaba con sus padres y no fue posible contactarlo para que efectuara declaraciones.

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