Narrativa
Animal de ojos magnéticos
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El árbol. Óleo sobre tela, 2005. Igor Corrales. |
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Bayardo Quinto NÚñez
José esa noche caminó sobre la sombras de las estrellas y al compás de los ladridos de los perros que le salían en cada esquina por donde iba pasando. Caminó alrededor de una hora y posteriormente se fue a su casa.
¡Ojalá sólo eso sea! José se tapó la boca para ahogar un grito por lo que había percibido en la calle noctámbula y buscó apoyo en la mano que le tendía en ese momento la soledad.
Sus ojos únicamente no reflejaban dolor, también un espanto indescriptible desaforado. El silencio de su aposento para él era hostil, pero al fin se quedó dormido. Entonces, un fenómeno en extremo emocionante, apareció; solamente era un instinto de sobrevivencia que cubrían secretos de amables sombras de conscientes e inconscientes.
En verdad José, esa noche, tuvo sueños extraños y perturbadores. En el sueño observó ojos malignos de intensa y extensa mirada cetrina, entonces se detuvo en el umbral del sueño y al despertar, y cuando se abrió la puerta del día, un enorme gato le clavó sus ojos de fuego como un monstruo sanguinario, pero una araña que había tejido en su entorno una bella y espléndida carpa que cubría a José como manto protector, observaba al gato. El gato con su negra belleza de sedosa piel, con unos ojos magnéticos, hacía una mirada de satisfecha maldad, que se transformó en indiferente sosiego, pero vencido por lo inofensivo de la araña.
Cuando José despertó por completo y abrió sus ojos, lo primero que observó fue al gato que lo tenía a tres metros y que lo miraba intensamente; también vio a la araña que lo observaba con benevolencia. En ese momento, el gato hizo un movimiento brusco como queriéndose lanzar contra el cuerpo de José. Entonces, la arañita se desplazó sobre lo que había tejido, posesionándose frente a frente y vista a vista con el gato negro; éste se sorprendió y dio un tremendo salto y se fue aullando como un condenado.
José no salía de su asombro, que una inofensiva arañita le había protegido su sueño, y que ello era el significado: que todo es útil y hasta de lo más insignificante se debe esperar apoyo. 
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