Atrapado entre hojas
 |
|
 |
Desarrolle el hábito de lectura y descubra en los libros un mundo divertido y apasionante |
|
|
|
|
Leslie Ruiz Baldelomar
Esta no es una historia inventada. Sucedió hace unos días cuando Verónica fue a visitar a Esperanza a su casa y la encontró con un libro en las manos.
—¿Y eso mujer? Estás leyendo. A ver, enseñame...
—Es El coronel no tiene quien le escriba. Me lo dejaron de tarea, pero no he pasado de la tercera hoja, me estoy muriendo de sueño.
—Cómo de sueño, pero si estás leyendo una de las mejores obras de García Márquez.
—Ay sí, pero me da sueño. Es que a mí no me gusta leer.
Lo paradójico del caso es que Esperanza estudia la carrera de Derecho. ¿Cómo hará para aprenderse la Constitución Política de Nicaragua si ni siquiera le gustar leer literatura?
Pero Esperanza no tiene toda la responsabilidad de no tener el hábito de lectura, éste es un proceso que empieza desde el hogar, lo que quiere decir que es muy probable que su conducta se deba a que sus padres no estén acostumbrados a leer ni el periódico.
Así lo analiza la escritora y periodista Christian Santos: “Los padres de familia no leen por falta de educación. Y si los padres no leen los hijos tampoco leerán, a menos que en el colegio se les enseñe el hábito”, dijo.
Quiere decir que si el padre o la madre lee cada noche y demuestra lo divertido y educativo que puede ser esto, los niños o jóvenes tendrán el deseo de experimentar lo mismo.
DEL ASCO A LA RISA O LA INTRIGA
La capacidad de leer, es decir, de pasar la vista por lo escrito o impreso comprendiendo la significación de los caracteres empleados, es un privilegio que no todos tienen.
Y aquéllos que lo tienen ¿por qué lo desperdician? ¿será por la falta de noción del mundo que se pierden?
Alguien que sabe leer y disfruta haciéndolo no necesita usar elementos exógenos para sentir alegría, tristeza, intriga, asco, decepción, seguridad y ganas de reflexionar.
Libros tan buenos y baratos como El perfume, historia de un asesino, de Patrick Süskind, son capaces de suscitar sentimientos encontrados como la repulsión y la admiración.
En esta obra se aborda la historia de un hombre que, con la obsesión de crear el perfume más exquisito, cometió varios crímenes atroces para extraer las fragancias más agradables de los cuerpos.
¿Cómo es posible que no se lea Asesinato en el Orient Express, de Agatha Christie, una obra tan clásica como buena? o ¿Por quien doblan las campanas, de Ernest Hemingway?
¡FUERA LAS EXCUSAS!
Pero no se trata de hacer recomendaciones específicas de libros, sino, como dice el periodista y aficionado a la lectura Marcio Vargas, de leer lo que se quiere leer.
“Recuerdo que en el 82 vino García Márquez y estando en un programa con micrófono abierto, una niña como de 8 años le llamó diciéndole que ella leía lo que le daban en la escuela, pero también otras cosas, pero que su mamá le decía que era para adultos y él le dijo: Devora todo lo que llegue a tus manos que todo te va a servir, aun lo que no te guste, porque te va a ayudar a diferenciar lo bueno y lo malo”, relató Vargas.
Y es que la lectura no puede dar nada distinto al beneficio, porque leyendo es como se aprenden nuevos términos, se abre nuestra mente y se esclarecen muchas dudas.
Afuera deben quedar excusas como que por falta de tiempo no se lee, ya que en otros países las personas van en el metro o bus leyendo mientras llegan a su parada.
O que los libros son muy caros, lo cual no es cierto porque cuestan, en dependencia de muchos factores, entre 20 y 300 córdobas. A veces más.
Pero como no todos tienen cómo comprar libros, existe la posibilidad de intercambiar títulos con tus amigos o conocidos, aunque también están las bibliotecas públicas.
Vargas afirmó que el lugar tampoco es excusa. “Una vez que estás dentro del mundo de la lectura, ni el calor ni la bulla harán que te salgás de él”.
PROYECTOS DE MOTIVACIÓN
Distribuidora Cultural publicó una reedición de la novela juvenil, El tigre junto al río. En ese marco la autora, Christian Santos, se reunió en la biblioteca de Boaco para discutirlo con médicos, abogados, adolescentes y niños. Era, en definitiva, un público muy variado.
“Creo que los autores deberían hacer foros de discusión con la gente. Así se interesa más en leer”, expresó Santos.
Video Center, tienda de vídeos y DVD, desde hace tiempo ofrece todo tipo de publicaciones impresas. En la actualidad vende desde obras de Umberto Eco y Gabriel García Márquez, hasta revistas sobre caballos. Hay títulos en inglés o español, para niños y adultos.
Magda López, propietaria de local, dijo para el mes de mayo se espera que esté lista la ampliación de la sucursal principal.
“(Esa ampliación) se llamará Book Center. El proyecto consiste en que las personas compren un libro y puedan leerlo en las mesas que vamos a poner, mientras se toman un café. También queremos establecer conversatorios y un club de lectores”.
Ese club consiste en que por la compra de diez productos se le establece una rebaja al cliente.
ALGUNOS TIPS
Carlos Tünnermann, presidente del Centro Nicaragüense de Escritores, hizo algunas recomendaciones para promover el hábito de lectura:
Hacer lo posible para que los niños aprendan a leer y escribir bien en los primeros cuatro grados de primaria. Sólo así desarrollarán su imaginación, se harán más participativos y críticos.
Promover y fortalecer las bibliotecas escolares.
Establecer la lectura obligatoria en la secundaria. En Estados Unidos los alumnos leen cada semana al menos un libro.
Hacer uso del Internet. Esta red pone a disposición cientos de títulos y muchos de ellos gratis.
No usar textos únicos en las universidades para la enseñanza de cada materia.
Abaratar los costos de los libros.
RESPONSABILIDAD DE TODOS
El Ministerio de Educación, Cultura y Deportes —a través de los colegios—, los organismos no gubernamentales, empresa privada y familia, entre otros, son quienes tienen la responsabilidad de promover el hábito de la lectura. Hay que iniciar ahora para tener un pueblo educado mañana.

|