SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA
MARTES 12 DE ABRIL DE 2005



 
Voz experta - Sicóloga
Saber buscar y pedir ayuda

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Sonia Duque Estrada de Chamorro

Acudir a una terapia es importante para un matrimonio o pareja que tiene desavenencias tan grandes que ya ninguna de las dos personas quiere vivir con la otra. También se puede acudir a terapia en otras situaciones menos graves, pero en la que uno de los dos, o ambos, siente que necesita resolver problemas, y no se pueden comunicar; cuando uno de los dos siente que algo le falta en esa relación y que por esa razón se siente infeliz y lo quiere mejorar.

Sin embargo, hay mucha gente que vive en esas situaciones y cree que no necesita la terapia o considera que no le podría ayudar, piensa que puede vivir así.

Es un problema cultural. En Nicaragua hay muy poca cultura de la atención sicológica. Incluso, para los y las profesionales de la sicología, ha resultado muy difícil abrirse campo en el área de terapia para parejas.

Y no es solamente con las parejas, en general, las personas piensan que si van al sicólogo o al siquiatra, a una sesión de sicoterapia, es porque están locos. Debido a estos estereotipos y este problema completamente cultural, las personas pierden la oportunidad de buscar ayuda especializada, de buscar a un profesional que podría brindarles herramientas para encontrar formas de vida más satisfactorias y hasta para salvar un matrimonio. No obstante, poco a poco se va reconociendo que es una ayuda necesaria.

Las personas que piensan que la terapia no es necesaria seguirán viviendo con su problema, pues hay situaciones en la que es muy difícil que una pareja resuelva su problema sin una intervención exterior.

Para lograr resolver los problemas que se presentan, uno de los integrantes de la pareja debe tener una gran empatía, madurez, capacidad de escuchar y entender a la otra persona.

Si una de las dos personas desea asistir a una terapia y su compañero no quiere, debe saber cómo tratar el tema para lograr su aprobación, pues la terapia siempre será más eficaz si la reciben ambos.

La primera recomendación es plantear el problema sin echarle la culpa al otro, nunca se deben decir frases como: “Vos tenés la culpa de este problema y por lo tanto vamos a ir a terapia por vos”. Ésa es la peor manera de todas, porque todo el mundo se resiente que le estén diciendo que es un problema.

Una persona que siente respeto por el otro dice: “Creo que nos convendría ir a terapia porque podríamos llevarnos muchísimo mejor”. “Creo que a nuestros hijos les conviene, porque para ellos no es bueno tener unos padres que estén peleando todo el tiempo”. La otra persona debe sentir que se le trata con respeto y hay voluntad de resolver el problema juntos.

ACTITUD

La actitud que se adopta es determinante.

Conciencia. Antes de asistir a una terapia se debe tomar conciencia de que el problema es de la pareja, no de uno solo. Por lo tanto tratarán de resolver juntos el problema.

Críticas. No critique, no culpe ni trate con adjetivos negativos a su pareja. Hágale ver a su pareja que la terapia les ayudará mucho.

Sesiones. El número de sesiones depende de la gravedad del problema, pero también de la personalidad, la capacidad de comprensión y la voluntad de superar las dificultades. Depende de cuánto colaboren.  
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