DOMINGO 10 DE ABRIL DEL 2005 / EDICION No. 23775 / ACTUALIZADA 02:30am





EL HUMOR DE




El shamán “embrujó” a los salvadoreños

Foto  
. El guitarrista Carlos Santana reunió a unas veinte mil personas en el “Mágico”González

 

Leslie Ruiz Baldelomar
Enviada especial
San Salvador, El Salvador

El fenómeno natural de este viernes, en el que el sol fue eclipsado por la luna, quedó reducido ante los salvadoreños que tuvieron la oportunidad de apreciar un fenómeno musical con más de tres décadas de existencia: Carlos Santana.

El guitarrista mexicoamericano de 57 años ofreció un majestuoso concierto con sus nuevos y viejos éxitos, horas después del eclipse, en la capital salvadoreña.

El Estadio Nacional Jorge “Mágico” González fue el escenario donde unas veinte mil personas de todas las edades, principalmente jóvenes, se dieron cita para vivir algo que probablemente nunca más volverá a suceder en todas sus vidas.

Y como si Santana estuviera claro de esto, se entregó en cuerpo, mente y espíritu a su público. Así dio lugar a lo que prometió: un orgasmo espiritual musical.

El shamán, como se le conoce a este maestro de la guitarra y que no tiene que ver necesariamente con brujería, según él afirma, apareció a eso de las 9:20 p.m. en la enorme tarima provista de dos pantallas a los lados y una en el centro.

Durante las dos horas y media de concierto, éstas fueron vitales para empapar el ambiente de magia, ya que a través de ellas se proyectaron imágenes alucinantes como el vuelo de una enorme paloma blanca, el baile de los hombres vestidos de indígenas al compás de Jingo —tema que abrió el espectáculo— o la seductora mujer que apareció justo cuando el vocalista del grupo, Henry Vargas, interpretó María, María.

Con gafas negras, una camiseta de colores brillantes y luciendo un gorro tejido de lana, el guitarrista, rey del rock latino, interpretó canciones como María, María, África Bamba y Oye como va, las cuales provocaron la emoción y los gritos de los asistentes.

SALVADOREÑOS ENLOQUECIDOS

Santana es por sí solo, pero es necesario admitir que Vargas le impregna al show un toque especial. El tipo es joven y guapo pero, además, tiene mucho talento.

Su voz combina a la perfección con las notas emitidas por el mexicano y por eso puede darse el lujo de cantar canciones como Corazón espinado, Black magic woman y Smooth. Estas son infaltables en la gira Embrace the light, que ha llevado a estos artistas por Centroamérica y El Caribe, en estos días.

Es común que, en los conciertos, el público se ponga eufórico pero la noche de este viernes los salvadoreños y extranjeros que presenciaron el espectáculo de Santana —que no trajo a Nicaragua por motivos que no quiso especificar— se pusieron como “locos”.

Si bien la gente no gritaba “te amo” o “sos el amor de mi vida”, como sucedió con Alejandro Sanz y David Bisbal, por razones obvias, sí exclamaba su nombre, la frase “viva el shamán” y lo bueno que es sobre el escenario.

No faltaron las interpretaciones acústicas como Europa ni tampoco sus últimos éxitos como Corazón espinado y Smooth.

Santana actuó acompañado por una docena de músicos, mientras que el grupo salvadoreño, Prueba de Sonido, preparó los ánimos para el concierto en el que el mítico guitarrista que participó en el festival Woodstock, aseguró que “la nueva revolución no se logra con violencia sino con paciencia”.

“LA REVOLUCIÓN NO ES DE BUSH”

Santana es, como decimos los nicaragüenses, “claro y pelado”. Por eso en su concierto de este viernes, en El Salvador, no desaprovechó la oportunidad de criticar al presidente de Estados Unidos, George Bush con estas palabras: “Antes de morir quiero demostrarle a los salvadoreños que la paz se puede mantener en estos tiempos (...) la nueva revolución no es de violencia, no es de balas, no es de Bush. La nueva revolución es de conciencia, paciencia, ternura, colores, notas. Creo en ustedes, créanse a ustedes mismos”.

Habló en varias ocasiones de la paz y la no violencia y se manifestó contento de haber regresado a un escenario salvadoreño, lo cual no hacía desde 1973.

Añadió que “necesitamos un Che Guevara, un Zapata, un Jesucristo” y aseveró que todos los seres humanos “estamos rodeados de ángeles”.

El concierto se prolongó para la satisfacción de los espectadores, quienes aplaudieron sin cesar cada canción y prendieron sus encendedores durante las canciones más nostálgicas.

Quienes no tenían cerca al músico —nacionalizado estadounidense— podían contemplar su ejecución desde dos enormes pantallas gigantes situadas a los costados del escenario.

Al final del concierto, tres niños salvadoreños fueron cargados por el guitarrista e introducidos al escenario para acompañar a la banda de Santana y agitar maracas.

En costa Rica

También este miércoles en Costa Rica, el guitarrista criticó fuertemente a G. Bush al que llamó “bestia”.

Miles de personas congregadas la noche del miércoles en la capital de Costa Rica por la guitarra de Carlos Santana ovacionaron no sólo su música sino sus críticas abiertas al presidente estadounidense, George W. Bush.

“Pelear es bestia... como Bush. Él es una bestia”, dijo Santana, antes de agregar que no quiere ver más peleas en el mundo y dedicar al gobernante una canción que dice: You got to change a little wise (Tienes que ser un poco más sabio). Poco antes había rendido un sencillo homenaje al fallecido papa Juan Pablo II, como se podía esperar, tocando con su guitarra una melodía suave.
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