ESCRIBANOS
EDICIONES ANTERIORES
LA PRENSA
OTROS SUPLEMENTOS
SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / SáBADO 9 DE ABRIL DE 2005
PORTADA
CUENTO NICARAGÜENSE
POESIA NICARAGÜENSE
LEXICOGRAFIA
KINO-BIO-CINE
ENSAYOS
PINTURA
MUSICA
COMENTARIO
CRITICA
La fotografía en debate

Foto  

Candelabro. Fotografía de Leonidas Correa,2003.

 

Raoul Shade

Algunas reflexiones sobre el artículo titulado: Leonidas Correa: Naturaleza Muerta Contemporánea, escrito por Milagros Bello y publicado en la Prensa Literaria del 5 de Marzo del 2005. El artículo en cuestión, empieza diciendo que: “Leonidas Correa reconstituye el concepto de naturaleza muerta en el arte contemporáneo latinoamericano. En su fotografía digital aparece una natura morta, divergente y con afecto de anamorfosis, que ha sido desplazada desde la hiperrealidad tradicional del cuadro o de la fotografía clásica hacia una nueva dimensión deslocalizada e hipertextual del aparato alimenticio y de los instrumentos de cocina. El subterfugio esencial para producir estas imágenes es el de la doble transferencia de la imagen...”

En principio la fotografía de Correa, si así podemos llamarla, no tiene nada de revolucionario puesto que este tipo de imágenes son más viejas que la misma fotografía. Es más, sus naturas mortas son tan muertas que su “nueva dimensión deslocalizada” brilla por su ausencia. Tal vez Milagros Bello querrá decir nueva dimensión desenfocada. No hay una sola foto enfocada y cuando se pretende jugar con dos dimensiones hay que saberlo hacer. Porque si una de las dos está desenfocada entonces el “fotógrafo” demuestra un desconocimiento total sobre la técnica fotográfica. Una aberración estética.

Jugar con volúmenes en el espacio para sobresalir como “fotógrafo artista” es tan patético como jugar con objetos que desconocemos. Pero lo más patético es que este tipo de masturbación mental, con pretensiones surrealistas, haya sido exhibido en otras ciudades del mundo. Aunque la galería mencionada en el artículo no goza de ningún prestigio, sea nacional o internacional. El hecho que se exponga su trabajo en Nueva York no significa nada, al menos que sea una galería especializada en arte fotográfico. Casualmente existe un comercio “artístico” que explota la falta de conocimiento del público en general.

En cuanto a los argumentos intelectuales, de Milagros Bello, éstos no tienen base. Para empezar, la mimesis nunca ha sido la finalidad el arte. Es evidente que Milagros Bello no ha leído nada sobre el arte en general.

Aristóteles, creador de la estética y de otras disciplinas que no existían, estableció, hace más de 2,000 años, la imitación como una necesidad humana, pero fue más allá en decir que el arte debe trascender la realidad.

En otras palabras el arte no imita la naturaleza, sino que la interpreta, y Correa lo único que hace es colocar pedazos de naturaleza muerta, bien muerta y presentarlos como arte moderno. Pues bien, continuemos nuestra gira por la exposición fotográfica. Digamos que el subterfugio esencial que pretende producir una doble transferencia no funcionó, así como no funcionaron todos esos términos rebuscados, con el obvio objetivo de impresionar al lector, porque lo único que Correa pudo lograr es fragmentar la realidad o sea lo opuesto del arte. ¿Por qué fragmentarla más de lo que ya está? Lo difícil es unificarla, no dividirla con objetos totalmente inconexos entre ellos. Además, si lo vas a hacer, hazlo con estilo, y para eso se necesita técnica, no fotos desenfocadas.

En la contraportada de La Prensa Literaria aparece una de sus fotos titulada Clouds, que en inglés significa nubes, pero lo único que hay es un cielo nublado, que no es lo mismo. La nube tiene derecho a ser fotografiada como un cubo en el espacio, en su tridimensionalidad, y para eso se requiere conocimiento sobre luz y sombra, que obviamente el fotógrafo en cuestión desconoce totalmente.

Tantas palabras vacías, como relato especular, tanta especulación estética, sin una base. Comparando esas especulaciones fotográficas con las pinturas de Vermeer y Leonardo da Vinci, creo que Milagros Bello ha ido muy lejos con su “crítica” fotográfica, insultando a los grandes pintores de la historia.

El hecho que una galería de arte en Nueva York presente estas fotos, no significa absolutamente nada. Hay mal gusto y malas galerías de arte en todas las partes del mundo, no solamente en Nicaragua. Además, el arte, como cualquier otro producto, es negocio y no es difícil vender un producto cuando la gente no sabe distinguir el verdadero del falso.

El buen observador de la exposición fotográfica de pronto reconoce al fotógrafo que agigantado al ritmo de su vanidad se precipita en el abismo de la vacuidad. Sin imagen nueva no se puede expresar nada nuevo. La vanidad es la debilidad del arte.

Pues salvando algunas obras maestras de la fotografía no veo que las yuxtaposiciones, metafóricas o simbólicas, por sí mismas, otorguen a las fotografías el contenido que surge del fondo de las imágenes. ¿Ataque de modernismo agudo? ¿O aprehensión mística didáctica de la naturaleza?

Experimentar sin tener en cuenta ninguna clase de método es pretencioso. Es caminar en círculos por callejones sin salida.

Esa pretensión de originalidad y de fantasía juvenil fue tomada en serio por el autor, por una crítica de arte mediocre y por un público desinformado, pero no por al arte.

Creo que ambos, el fotógrafo Leonidas Correa y la autora del artículo, Milagros Bello, deberían ir a Nueva York, París o Londres para aprender fotografía, porque están totalmente desubicados.  
.


---
Für Elisa


La fotografía en debate