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Mar adentro
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Ramón San Pedro quiere morirse. No porque le hayan aumentado al pasaje del transporte urbano colectivo, ni por ver el descaro de los ladrones que se quitan sus fechorías como tirar una bolsa de basura. Ramón San Pedro lleva varios años postrado en una cama, cuadrapléjico y con muchas ganas de ir al mar, ése que le dio y le quitó la vida.
Pero para morirse tiene que ser asistido por alguien y hay pocas, poquísimas personas capaces de hacerlo. ¿Ustedes estarían preparados para quitarle la vida a alguien? ¿De administrarle veneno para que muera? ¿De facilitarle las cosas a alguien que tal vez sólo está desesperado?
Pero no. Ramón San Pedro lleva 26 años esperando morir. Lo ha pensado mucho, más de lo que nosotros pensamos normalmente en la muerte. ¿O creen que alguien se ha quedado en esta tierra por siempre? No, de aquí se van todos, sean comunes o reales, gordos o flacos, deportistas o sedentarios. La cuestión, es cuándo, cómo y bajo qué circunstancias.
Pero Ramón San Pedro tendrá el honor de conocer a dos mujeres que le cambiarán la vida y le darán más ganas de irse de este mundo, allá, al mar, a la ingravidez donde podrá nadar, volar, perderse en lo que siempre ha deseado, en el roce de un beso o el arar los cabellos de la mujer de sus sueños.
Rosa, una mujer sencilla, le demostrará que puede ser más fuerte de lo que él cree, y Julia, la que Ramón espera sea su última esperanza, se perderá en el laberinto del que jamás volverá a evocarlo. Ella que prometió ayudarlo, quedará desmemoriada frente al mar, sin poder recordar a Ramón ni al sentimiento tan especial que los unió en ese infierno en el que Ramón conoció a personas tan especiales.
Llegó por fin la película ganadora del Oscar a mejor filme extranjero. Por fin llegó Ramón San Pedro a colocarnos dudas y preguntas sobre la vida y la muerte, a reírse de nosotros, de él y del sistema judicial que en la mayoría de los casos sólo sirve para obstaculizar lo que queremos.
Acompañemos pues a Ramón San Pedro y su odisea por quitarse la vida porque ya no quiere ver desde la ventana, quiere volar, ascender, planear por la tierra y hundirse en lo más profundo del mar.
CALIFICACIÓN
El viaje de Ramón tendrá bien ganado sus cinco perros calientes.
MALA Un perro caliente
REGULAR Dos perros calientes
BUENA Tres perros calientes
MUY BUENA Cuatro perros calientes
EXCELENTE Cinco perros calientes

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