JUEVES 7 DE ABRIL DE 2005





EL HUMOR DE




De Gira
En los farallones de Peñas Blancas

Foto  
. El macizo de Peñas Blancas ofrece cuatro senderos de contemplación y aventura, pero su mayor atractivo es una cascada gigante

Los riachuelos y quebradas abundan en la ruta hacia la cascada gigante, refrescando con sólo estirar la mano.

 

Jehú Hernández Sandoval

Resulta interesante observar a un grupo de campesinos ataviados con camisas desgastadas, pantalones en iguales condiciones y botas de hule que casi les llegan hasta las rodillas, entusiasmados trabajando en la construcción de lo que muy pronto será un ecoalbergue. Y más interesante es saber que fueron ellos quienes acondicionaron los cuatro senderos que ofrece la Reserva Natural Macizo de Peñas Blancas, en el departamento de Jinotega. Y no lo hicieron como trabajadores asalariados, sino como propietarios de este ambicioso proyecto turístico.

Ellos están claros de algo: “El turismo es fuente de ingresos”. Convencidos de ello, hace dos años comenzaron a trabajar en función de acondicionar los senderos de contemplación de la naturaleza y aventuras.

Durante la travesía se observan rodajas de árboles sobre el camino, escaleras diseñadas con madera, así como piedras de regular tamaño acomodadas para facilitar el avance de los turistas.

EL ORIGEN

En total son 52 socios miembros de la Cooperativa Guardianes del Bosque, propietarios de unas mil manzanas de naturaleza que actualmente están clasificadas en dos niveles: virgen y en amortiguamiento. Cabe señalar que el macizo de Peñas Blancas es la punta de lanza en donde inicia la Reserva de Biosfera de Bosawas.

Jairo Ismael Cruz, junto a sus socios de la cooperativa, tomó conciencia de que no debían seguir despalando el bosque y que más bien, si lo conservaban y lo acondicionaban, les serviría para obtener ingresos económicos.

Es todo un proyecto, porque además del ecoalbergue que están levantando, con capacidad para 20 personas, también piensan construir habitaciones cómodas en las casas de los cooperados para incrementar la capacidad y obtener beneficios directos, ofertando turismo comunitario.

LA CASCADA

Los senderos conducen, uno, hacia una pequeña quebrada que se ubica cerca del Centro de entendimiento con la naturaleza, otro se desliza paralelo a un río que se desprende desde las partes más altas del macizo montañoso, y dos más, que, cada uno por su lado, llevan hacia la atracción principal de Peñas Blancas: una cascada gigante.

El agua se precipita entre dos farallones a casi 50 metros de altura, que además de caer en chorro se esparce en millones de gotas bañando el entorno con una suave brisa que se siente aún estando en las rocas situadas a regular distancia frente a ella.

Después de cansarse en el trayecto de subida, el cual dura aproximadamente una hora a paso de principiante, sentarse al pie de la cascada resulta muy reconfortante y acogedor.

El sendero serpentea entre abundantes árboles, arbustos y pequeñas cañadas que producen un sonido que al fundirse con el canto de las cigarras, se vuelve ensordecedor.

El aire es fresco, puro, igual que el agua de los riachuelos. La sed se ahuyenta con sólo introducir las manos entre sus aguas y tomar del refrescante elixir.

Entre los turistas que coincidieron con la visita del equipo de Viernes Chiquito, se encontraba el señor Ernesto Ríos, quien subía acompañado por “Don Chico”, uno de los guías más famosos de la reserva, puesto que a pesar de tener 65 años de edad, los jóvenes visitantes se le quedan en el camino porque no le igualan el paso.

Pues, “Don Chico” y el señor Ríos estaban próximos a la cascada cuando los encontramos en nuestro camino de regreso. “Ahí más abajo está una muchacha que no quiere subir. Échenle una empujadita para que se anime”, nos dijo el turista que no disimulaba su asombro ante la belleza que lo rodeaba.

La solicitud fue válida, pues al decirle que terminar el ascenso valía la pena por la belleza que se encontraba al final, Alejandra Dávila tomó fuerzas de flaqueza y llegó hasta la meta. Después nos lo agradeció. “De lo que me hubiera perdido”, dijo.

TOME NOTA

La Reserva Natural Macizo de Peñas Blancas está ubicada en el kilómetro 195 de la carretera La Dalia-El Cuá, en Jinotega.

La entrada con derecho a recorrer los senderos tiene un valor de 30 córdobas por persona.

El precio se aplica a un grupo mínimo de tres personas. Si llegan una o dos personas deberán pagar los 90 córdobas.

El hospedaje en el ecoalbergue tiene un precio de 40 córdobas por persona (se necesita hacer reservaciones)

Actualmente, se duerme en colchonetas arregladas sobre el piso de tambo.

Si los turistas lo solicitan, se les prepara una fogata con acompañamiento musical a ritmo de rancheras y música del campo.

Para mayor información llame al teléfono 772-5746, con Edgard Castillo y/o Allan Bolt, o escriba al correo electrónico lagaia@ibw.com.ni

¿USTED QUÉ OPINA?

Es bastante impresionante el recorrido, vale la pena subir, aunque es un poco difícil. Hay que promover el turismo de montaña entre los extranjeros. Hay nicas que estos lugares ni los conocen.

Ricardo Tinoco Pérez Turista



A mí me encanta la naturaleza. Tenemos tantas riquezas y no las aprovechamos. Allá arriba hay un aire tan limpio y tan puro, conservarlo está en nuestras manos.

Alejandra Dávila Turista



Es una gira increíble de contacto con la naturaleza. Hay que tratar de difundirla para el turismo. Es impresionante la cascada allá arriba.

Ernesto Ríos Turista
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