JUEVES 7 DE ABRIL DEL 2005 / EDICION No. 23772 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Nadie reclama cadáveres de asaltantes

Josué Bravo
CORRESPONSAL / COSTA RICA

Un grupo de evangélicos agremiados en la Confederación Solidaridad, una organización de nicaragüenses que tiene presencia en seis asentamientos ubicados en tres provincias de Costa Rica, planea darle sepultura a los dos nicas que fallecieron en marzo anterior durante el asalto frustrado a una sucursal bancaria de Monteverde, Puntarenas, en el pacífico costarricense.

Los hermanos Santos Agenor Hurtado Martínez, Santos Marjorie Cruz Martínez y Erlyn Hurtado Martínez, armados con fusiles AK-47, intentaron asaltar una sucursal del estatal Banco Nacional el 8 de marzo en esa localidad puntarenense, pero los dos primeros fallecieron en el intento.

Eran cerca de las 4:00 p.m. de un martes, cuando los nicas, vestidos con ropa militar, intentaron entrar a la fuerza en el banco, pero fueron abatidos por dos guardas de seguridad, quienes en pocos segundos mataron a Santos Agenor y a Santos Marjorie.

Esto enfureció a Erlyn —según su testimonio—, quien con arma en mano empezó a disparar hacia el interior del local y luego tomó como rehenes a más de 30 personas, entre empleados y clientes, por cerca de 28 horas, hasta que decidió entregarse a las autoridades un día después.

En este asalto frustrado fallecieron —además de los nicas asaltantes— seis rehenes y un policía, quienes ya fueron sepultados.

Sin embargo, los cuerpos de los dos nicaragüenses todavía permanecen en la morgue judicial de San Joaquín de Flores, en la provincia de Heredia, a la espera de que algún familiar los reclame.

Según Maritza Hurtado, hermana de los fallecidos, los cuerpos no han sido retirados porque su familia no tiene los suficientes recursos económicos para usarlos en los funerales, ya sea en Costa Rica o en Nicaragua.

En declaraciones dadas desde Nicaragua a canales locales, días después de la tragedia, Albertina Martínez Rivera, madre de los tres nicaragüenses, dijo que le gustaría que sus hijos fueran enterrados en su país, pero sus condiciones económicas no se lo permiten.

Es por eso que el grupo de cristianos nicaragüenses que integran la Confederación Solidaridad, con ayuda del Consulado de Nicaragua planean darle cristiana sepultura.

Gerardo Sánchez, presidente de esta Confederación, explicó que el Cónsul General, Juan Carcabelos, se comprometió a donar los dos ataúdes, los cuáles están valorados en unos cien dólares cada uno.

“Hay dos alternativas para sepultarlos: los enterramos en algún cementerio de San José, acompañados de mantas pidiendo perdón al pueblo costarricense por lo que hicieron, o los trasladamos a La Ñoca, Nicaragua (fronterizo con Costa Rica), que es donde vive su madre”, dijo Sánchez.

Aclaró que todavía no hay nada definido, pues para eso tienen que consultarlo con los familiares. “Estamos contactando a la hermana de ellos que vive en Alajuela y con su mamá en Nicaragua. Ellos son los que darán su visto bueno para hacer esto. Confiamos en Dios que todo saldrá bien”, agregó.

Si los cuerpos no son reclamados por los familiares, el destino de Santos Agenor y Santos Marjorie, podría ser un laboratorio de alguna universidad costarricenses para que estudiantes de Medicina realicen sus prácticas.

La morgue judicial tiene el derecho legal de donar los cuerpos no reclamados a universidades del país.
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