Zona de Strikes
Rivera se ve frágil
Edgard Rodríguez C.
Armado de una poderosa bola rápida que se aleja de los bateadores derechos y revienta en las manos de los zurdos, el panameño Mariano Rivera llegó a convertirse en la presencia más dominante al final de un partido en las Grandes Ligas.
Tras reponerse de lesiones y hasta cirugías en su brazo, Mariano entró pisando fuerte los montículos de las Mayores y desde 1996 fuimos testigos de su establecimiento como una de las figuras más eficaces. Un legítimo tiro seguro.
A partir de 1997, Rivera eslabonó una cadena de cinco años seguidos con al menos 36 juegos salvados. En tres ocasiones voló sobre 40 rescates y en el 2001 llegó por primera vez a 50.
Batalló con lesiones en el 2002, pero volvió a imponer el orden en el 2003, con 40 salvamentos. Y para probar que su recuperación era total, estableció récord personal de 53 el año pasado.
Sin embargo, durante los play offs del 2004, los entrenamientos primaverales de este año y este inicio de temporada, Mariano se ha mostrado vulnerable y ya se percibe cierta preocupación en la caseta de los Bombarderos del Bronx.
Quizá lo más grave, es que el brazo de Rivera ha estado afectado. No luce suelto y sus disparos están muy regados en la zona de strikes. Poder y control ha sido la mezcla perfecta en el panameño. Pero ayer ante Boston, su recta no caminó y tampoco fue obediente.
Por cuarta salida seguida, falla ante los Medias Rojas. No pudo rematar en el cuarto y quinto juegos del play off, y ahora tiene dos fallas este año. De 28 partidos echados a perder en su carrera, 12 son ante Boston. Y de los últimos nueve, seis son ante ellos.
Rivera no es una máquina, pero jamás se le había visto tan vulnerable como ahora. Por suerte hay una campaña por delante —y no todos los juegos son ante Boston— para que se recupere.
El año pasado, los Yanquis fueron los padres de Pedro Martínez. Ahora Boston es el azote del canalero.

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