Juan Pablo II
Leonel A. Marín McEwan
Gracias, Juan Pablo II, por ser la persona que fuiste, por ese legado de sabiduría que nos dejaste. Fuiste el mejor Papa que tuvimos los católicos: valiente, amigo, guía espiritual y líder. Tu fe, tu gran corazón y tu gran doctrina espiritual seguirá guiándonos. Eres un ejemplo a seguir. Aun cuando “tu cruz” se volvió pesada, insoportable e insostenible, nos dijiste con estas palabras: “Jesús no tiró la cruz, ese mismo ejemplo debo seguir yo”.
Ahora emprendiste un nuevo viaje, Papa viajero, el viaje hacia nuestro Señor Jesucristo. Cumpliste la misión que el Señor te asignó, ser Pastor de sus ovejas, respetado y admirado por todos los líderes religiosos y políticos del mundo.
Hoy más que nunca me siento orgulloso de ser católico, apostólico, romano y mariano. Gracias Señor. Gracias Juan Pablo II.

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