Mentiroso
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Sos un experto en la materia. Tenés una “mentirilla” para cada ocasión. Pueden ir desde
las más creativas hasta las más trilladas |
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Reyneris Cerda Aragón/Especial Para Aquí Entre Nos
Imagináte una de esas mañanas frescas en las que no te da ganas ni de quitarte la cobija porque la cama está suave y el agua debe estar fría. Cuando te percatás te agarró la tarde y tenés examen a primera hora ¡Ésa sí es cantiada!... Pero ¿para qué se hicieron las mentiras...?
Para Eugenia Arana, de 20 años, son la salvación a los problemas, cuando sabe que ya va tarde no pierde tiempo imaginando las consecuencias y el castigo, mejor lo aprovecha inventando una excusa que la saque de clavos. “Construyo con lujo de detalles mi cuento para que no me vayan a agarrar ¡porque allí está el éxito de la mentira! y hasta voy practicando en mi mente durante todo el camino los gestos que tengo que hacer, que hasta me lo termino creyendo”.
Al igual que ella, muchos chicos apelan a este recurso, así sea en menor o en mayor grado ¡al fin! ¿Quién no ha pegado una mentira alguna vez en su vida? Ya sea planeada con anticipación o improvisada en el momento. Grande o piadosa, a como comúnmente se les conoce, las mentiras son una realidad.
Pero si de historias se trata “Pinocho” se queda corto. En un sondeo realizado por varias universidades de Managua, encontramos los mil y un cuento, desde los más sencillos hasta los más nefastos que comúnmente son: “Estoy grave”, “Tengo un familiar enfermo”, “Se fregó el bus”, “Voy donde una amiga”, “`Los profes están en taller”, “Me asaltaron”... ¡Sieeempre hay un “as” bajo la manga!
“Miento por no lastimar a alguna persona, por no corresponder a sus sentimientos. Invento que estoy con alguien más o lo que se me ocurra en el momento”, dice “Neusel” un joven de 21 años, quien nos pidió sustituyéramos su nombre por su seudónimo.
Mientras Alina Gallegos, de 22 años, dice que la mentira más graciosa que recuerda es la de una amiga que la involucraba en sus “cuentos” por ver a su novio. “Ella decía que venía a mi casa para que le dieran permiso de salir y aprovechar para ver a su novio”, agrega.
Pero, un especialista en mentiras es Víctor Castro, de 18 años, tanto así que no recuerda la cantidad de veces que ha mentido: “Siempré me quedan bien... y no hay quien no se trague el cuento (ji ji ji)”. Para él una buena mentira tiene que convencerte a vos mismo.
Un antivalor
Llegar tarde a una cita, faltar a clases, ir a una fiesta o actividad a la que no tienen permiso, obtener dinero extra, mantener un noviazgo a escondidas, no querer andar con alguien o por simple pereza, son los motivos más comunes revelados durante el sondeo que conducen a los jóvenes a decir mentiras.
¿Pero qué tan blancas pueden ser estas mentirillas? Para el licenciado Julio Sanabria (psicólogo del Colegio Bautista) no existen mentiras piadosas, todas son un antivalor, ya que toda mentira trae consecuencias negativas para los demás y puede convertirse en hábito.
En tanto para la psicóloga Ledia Gutiérrez existen mentiras que no causan daño, como cuando te preguntan a dónde compraste tal bolso y respondes: “Me lo regalaron”. No siendo así cuando mentir frecuentemente puede convertirte en una mitómana.
La mitomanía
La mitomanía es una enfermedad que consiste en la compulsión de mentir. Según Gutiérrez, los mitómanos son capaces de crear, sostener y creerse sus mismas historias. Esto lo hacen con el fin de llamar la atención o evadir responsabilidades.
El origen de esta enfermedad puede ser producto de un trauma durante la niñez —como el divorcio de los padres u otro—.Si vos sufrís este tipo de problemas buscá ayuda psicológica, ya que es el único tratamiento que cura esta enfermedad.
De la vida real
Martín Guerrero - 22 años
“Una vez me detuvo la Policía y no andaba licencia, pero cuando se me acercó y me pidió los papeles saqué una que estaba allí y se la di. Era la de mi mamá. Me puse serio y tranquilo para que no sospechara nada, tanto así que el policía ni cuenta se dio. Pero les conté a mis amigos y nadie me cree... ¡pero es cierto!”
Opinión experta: Julio Sanabria, Psicólogo del Colegio Bautista
Debés de rescatar la confianza de los demás en vos, no es agradable saber que nadie te cree. La mejor manera es haciendo y diciendo la verdad, siendo honesto y genuino.
José Hidalgo - 18 años
“Generalmente las mentiras se me ocurren en el momento. No soy de los que va inventando en el camino, pero cuando lo hago todos me creen. La mejor manera de mentir es dar detalles ¡Tenés que convencer!”
Opinión experta: Julio Sanabria (Psicólogo del Colegio Bautista)
Entre cielo y tierra no hay nada oculto, las mentiras siempre se descubren y una persona que acostumbra a mentir tarde o temprano termina atrapada en su propia red. Posteriormente resulta difícil ser digno de confianza.
Eugenia Arana - 20 años
“Podés inventar mentiritas, como decir que vas a comprar
algo, para conseguir dinero. También inventarle a un chico que vas a salir o que tenés novio para librarte de él. Aunque hay mentiras que van creciendo ¡Te acostumbrás a mentir!”
Opinión experta: Ledia Gutiérrez (Psicóloga)
Este tipo de mentiras ya no son blancas. Podés acostumbrarte y hasta llegar a cometer desfalco. Por otra parte, no se debe jugar con el sentimiento de las demás personas, es mejor dibujarles la verdad que vivir una mentira.
Consejos:
La mentira se vuelve un mal habito, así que evitala.
La confianza cuesta tiempo ganarla y tarda menos en perderse por una mentira.
Aunque la verdad duela, es necesario decirla.
Sé prudente al momento de decir la verdad ya que podés lastimar a alguien o parecer un fanfarrón por la forma en cómo decís las verdades.
No debés refugiarte en una mentira para evadir responsabilidades ya que el único que se engaña sos vos.
Tené en cuenta que las excusas son de gente mediocre que se refugia en las justificaciones para no aceptar sus errores. Quien vive de mentiras vive de fantasías. 
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