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Mensajes de texto: La nueva revolución
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El sistema de correo escrito a través de teléfonos móviles se ha extendido de tal manera que los especialistas opinan que puede generar adicción o dependencia. La gran captación de usuarios jóvenes se debe a que tiene lenguaje y códigos propios, y es mucho más barato y veloz que las llamadas. |
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El servicio de mensajes de texto que ha incorporado la última generación de telefonía móvil ya ha revolucionado el uso de los celulares, sobre todo entre los más jóvenes, quienes no sólo tienen una conducta compulsiva a enviar este tipo de correo sino que hasta han creado un nuevo lenguaje para darle fluidez y abaratar los costos de esta nueva moda. Por supuesto, la curva ascendente del servicio está directamente relacionada con la gran cantidad de accesorios y funciones que las compañías de comunicación incorporaron en los nuevos aparatos digitales.
Mientras que los llamados entre celulares siguen siendo costosos en la mayoría de los países, sobre todo para la creciente población joven que comenzó a adquirir estos aparatos móviles y que tiene menos recursos que los adultos, la incorporación de una comunicación rápida y económica fue un gran acierto de las empresas. Los mensajes de texto fueron aceptados de inmediato por la mayoría de los usuarios, pero ha generado cierta adicción entre los que tienen entre 15 y 30 años. En algunos lugares de Europa, se realizan alrededor de 20 mil millones de envíos de este tipo, al año, y en los Estados Unidos se triplica la cifra.
El texto de los correos digitales que se registran son, en la mayoría de los casos, excesivamente cortos y esto se debe a que los jóvenes han inventado un lenguaje especial para utilizar este servicio. Se trata, básicamente –aunque hay palabras nuevas también–, de la eliminación de las vocales. Esta tendencia ya se estaba imponiendo entre las marcas de indumentaria y elementos que consumen en su mayoría los adolescentes del nuevo milenio.
Además del sistema de propagación, que propicia mejor calidad en la retransmisión y mayor sigilo para las conversaciones, los celulares digitales superan con creces los servicios y accesorios de los analógicos, situación que ha fomentado esta fiebre de los correos de texto. En el listado de funciones se pueden incluir las de pager –permite enviar y recibir mensajes de texto en el visor–, identificador de llamadas, acceso a Internet –tanto en la propia pantalla como también conectando el teléfono a una notebook–, baterías de durabilidad superior y accesorios como auriculares y “kits” manos libres. Entre las prestaciones más recientes de los aparatos se incluye también el envío de imágenes a móviles o a direcciones de e-mail, sacadas con el mismo celular o con una cámara acoplada.
De todos modos, las asociaciones de consumidores y algunas instituciones de salud han alertado acerca de las conductas compulsivas que crea la telefonía móvil entre los usuarios más jóvenes. Mark Collins, de la clínica The Priory de Londres, contó en un reportaje que dio el año pasado a los medios locales que los pacientes de esa afamada clínica de recuperación de adicciones, cada vez estaban mostrando más adicción a utilizar sus celulares sin motivos evidentes. Dijo que algunos pacientes pasaban hasta siete horas por día enviando mensajes de texto o chateando y que, en un caso, esta conducta trajo aparejada una lesión por esfuerzo repetitivo. Pero, si bien en todas las clínicas de este tipo se retiran los aparatos antes de la admisión, la mayoría de los especialistas no creen que se pueda clasificar su uso reiterado como adicción sino que “son formas de aislamiento, maneras de alejarse de la realidad, que pueden crear una dependencia mucho menos grave”.
De todos modos, se sabe que esta “compulsión” a comunicarse a la distancia es la que ha impulsado a la industria de las telecomunicaciones durante sus 100 años de existencia y la que ha propiciado el desarrollo de Internet. Todos los gráficos en los que se representan los volúmenes de tráfico a través del tiempo tienen la misma forma: una curva ascendente. Y eso es así, independientemente de que el tráfico en cuestión sean mensajes de texto, minutos de telefonía móvil o llamados de voz internacionales.
CORREO BASURA EN LOS CELULARES
El “spam” (distribución masiva de mensajes basura), ya no se limita al correo electrónico por Internet.
Desde hace un tiempo, millones de usuarios de teléfonos celulares de todo el mundo sufren la pesadilla de recibir, y encima tener que pagar, mensajes de texto no requeridos con promociones, publicidad y servicios que envían miles de empresas.
En Japón, por ejemplo, el envío de mensajes de texto a través de móviles, está tan extendido que la resolución del problema es una cuestión de Estado. Un usuario puede recibir hasta 30 spams diarios, los cuales son cargados a su cuenta. KDDI, una de las principales compañías de telecomunicaciones de ese país, prohibió a 25 empresas –bajo apercibimiento económico– que enviaran estos textos. En Estados Unidos, las empresas de telecomunicaciones están montando estrategias similares antispam.
Mientras tanto, se han comprometido a devolver el costo de los mensajes recibidos (entre 2 y 10 centavos de dólar por mensaje de texto), pero los usuarios tienen que reclamar el pago. En ese país, se enviaron 4,9 billones de mensajes, que costaron 8.900 millones de dólares a la economía estadounidense, sólo en pérdida de productividad por el tiempo requerido para borrarlos.

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