Desalojan a precaristas
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Seis familias se “alojarán” en estos días en el parqueo de la Alcaldía y tendrán que marcharse pronto
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Los que hicieron negocio con las tierras serán demandados por la Alcaldía de Tipitapa |
Wilder Pérez R.
Un total de 24 familias fueron desalojadas ayer de la cuenca del río Tipitapa, por habitar en un lugar de alto riesgo por inundación.
Los habitantes, más desilusionados que enfadados, no opusieron resistencia a los 30 efectivos de la Policía Nacional que participaron en la acción, por lo que el desalojo se dio de forma pacífica entre las 7:30 a.m. y la 1:00 p.m.
Al filo del mediodía, las casas que habían sido edificadas con ripios de plástico negro, cartón, sacos, alambres, zinc, madera y hasta concreto, fueron desmanteladas por obreros de la Alcaldía de Tipitapa, para que no las habitaran nuevamente, puesto que algunos de ellos ya habían sido reubicados en 1998, por el desborde del río provocado por el huracán Mitch.
Ciertos pobladores como Mercedes del Carmen Velásquez, entraron en estado de histeria al ver el escenario de destrucción. “Están cortando los palos con motosierra, después cómo vamos a parar de vuelta la casita”, gritaba.
COMERCIO CON TIERRAS
Sin embargo, José Narváez, director de Obras Públicas y Control Urbano, reiteró que el lugar no es habitable por el riesgo de desastres naturales que corren las personas, pero además, por el comercio ilegal de las tierras.
“Identificamos a cinco personas que les dimos casas allá en Esquipulas (en 1998), que vendieron y ahora están aquí, eso no puede seguir”, sentenció Narváez, quien además ratificó que enjuiciarán a los negociantes, tal como lo anunció la semana pasada el alcalde César Vásquez.
Damaris Marenco denunció ser una víctima del negocio, al comprar en 230 córdobas (porque no tenía los 300 que le exigía) a María Elena Mejía Caldera, una reubicada de 1998, quien aparentemente amenazó a la compradora hasta cerrar el trato.
“Como dormía donde me agarraba la noche, me vine hace un mes para acá, pero doña Elena me dijo que aquí era de ella y que me iba a desalojar, entonces tuve que comprar el solar”, dijo entre llantos Marenco, mientras mostraba la escritura de su terreno: un pedazo de página mal cortado de un cuaderno para clases de primaria, con la firma de Mejía, quien deberá enfrentar la justicia, según el director de Obras Públicas y Control Urbano.
La mayoría de los desalojados fueron ubicados donde familiares. Unas seis familias permanecerán provisionalmente frente a la Alcaldía local.
Narváez recordó que la Alcaldía de Tipitapa carece de un banco de tierras, por lo que no puede solucionar el caso de los afectados. “Ellos tendrán que buscar alternativas”, puntualizó el funcionario.
Sus vidas corrían peligro porque el río es el canal entre los lagos Xolotlán y Cocibolca, por lo que su caudal puede variar drásticamente en el invierno, como ocurrió seis años atrás.
"CORRÍAN PELIGRO"
Según el capitán Juan Valle Valle, Jefe de Seguridad Pública de Tipitapa, el que los habitantes no se hayan resistido al desalojo, como suele ocurrir en casos similares, se debe a que “ellos saben que aquí es de alto riesgo, que corrían peligro”.
Efectivamente, desde hace dos meses, cuando empezaron a vivir en la cuenca del río Tipitapa, por debajo del nivel del puente y a menos de 40 metros del centro de la fosa, sabían que si no los sacaba el lago los sacaba el río, comentó el poblador José Ramón Ramírez Gómez.
El peligro consiste en que el río sirve de conexión entre los lagos Xolotlán y Cocibolca, por lo que su caudal puede variar drásticamente en el invierno, como ocurrió seis años atrás, algo que no sería extraño tomando en cuenta que la cantidad de huracanes a mitad de temporada casi llega a los diez.
SERÁN PROCESADOS
“Hay gente que ya había sido ubicada y regresaron, otras que nunca habían sido beneficiadas, pero ellos tendrán que buscar alternativas, y otros irán a juicio”, advirtió José Narváez, director de Obras Públicas y Control Urbano de Tipitapa.
Para los pobladores del río Tipitapa, el desalojo tuvo la misma dimensión como si hubieran sido víctimas de un desastre.

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