Editorial
Mejorando el clima de negocios
Afines de la semana pasada conocimos la información de que, según un estudio del Banco Mundial (BM) y la Corporación Financiera Internacional (CFI), Nicaragua es uno de los 8 países latinoamericanos que en los últimos años han avanzando en la creación de un mejor clima de negocios. Según dicho estudio que el BM y la CFI hicieron en un total de 145 países de todo el mundo, sólo 58 mejoraron su propio clima de negocios y uno de ellos es Nicaragua.
El estudio denominado “Haciendo negocios: eliminando obstáculos para el crecimiento”, midió el clima de negocios en más de dos tercios de todos los países del planeta a base de siete variables principales: 1. Rigidez de las leyes laborales. 2. Costo financiero de iniciar empresas. 3. Trámites para registrar la propiedad. 4. Calidad y costo de la obtención del crédito. 5. Calidad de la protección de los inversores. 6. Respeto a los contratos. Y, 7. Costo de la bancarrota de una empresa.
De acuerdo con este informe, en América Latina es donde se imponen las mayores cargas regulatorias y por lo tanto hay más dificultades para hacer negocios. Y al mismo tiempo, en la región latinoamericana los políticos hacen menos esfuerzos para implementar reformas en la dirección correcta, que es la de crear las condiciones más favorables a la creación de empresas y, por lo tanto, de empleos, de riqueza y de desarrollo.
En todos los casos y particularmente en el de Nicaragua, el avance más importante en la búsqueda de crear el clima de negocios apropiado, ha sido el de reducir el tiempo necesario para abrir una empresa. Este tiempo es ahora en Nicaragua de unos 30 días (hace unos cuantos años era de 6 meses a un año), mientras que la media en América Latina es de 70 días y en los países altamente desarrollados de 25 días.
Los resultados del estudio comprueban que los países pobres lo son precisamente porque ponen muchas dificultades para cumplir la ley y respetar los contratos y para registrar una nueva empresa; e “imponen también mayores demoras en los procedimientos de insolvencia, registro de propiedades y comienzo de un negocio”; aparte de que son los que ofrecen menos protección a los derechos legales de deudores y acreedores, los que menos respetan los requisitos de transparencia y, por el contrario, los que más obstaculizan el acceso a la información indispensable para hacer negocios.
Por otra parte, asegura el reporte que comentamos que en una situación en la que los derechos de propiedad son débiles y la regulación a las empresas excesivas, “no sólo fallan en proteger a las mujeres, los jóvenes y los pobres, aquéllos a los que planea proteger, sino que muchas veces los perjudica”.
Es interesante hacer notar que el avance de Nicaragua en la búsqueda de crear un clima apropiado para hacer negocios —que es lo único que puede impulsar el crecimiento económico y el desarrollo social, y por lo tanto sacar a la mayor parte de los nicaragüenses de la situación de pobreza en que se encuentran—, se ha podido lograr pese a las condiciones políticas adversas que hay en el país debido a la partidarización de la justicia y al bloqueo parlamentario a las iniciativas constructivas del Poder Ejecutivo y la empresa privada.
Eso demuestra la gran superioridad del sistema democrático de libre empresa y mercado, cuyos resultados en mejores condiciones políticas serían sin duda mucho más beneficiosos que hasta ahora. En realidad, los políticos nicaragüenses deberían comenzar a comprender que es imperiosamente necesario que dejen a un lado sus intereses particulares y se dediquen a la tarea de modernizar el Estado —para lo cual ante todo hay que despartidarizar las instituciones— a fin de hacerlo funcionar de manera eficiente, en correspondencia con el dinamismo de la economía de mercado y para incentivar su crecimiento y desarrollo.
Con mejores políticos el Estado podría promover la competencia, estimular la innovación y acelerar el crecimiento económico, así como diseñar y ejecutar las estrategias sociales que necesita y reclama la mayor parte de la población nicaragüense. Los políticos en general y los diputados en particular deberían comenzar por leer el informe “Haciendo Negocios: eliminando obstáculos para el crecimiento”, y hacer un esfuerzo por aprender las lecciones correspondientes.

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