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La Chanfaina
Abelardo sánchez C.
(Segunda porción)
Palabras y más palabras,
de "cofrades" habladores
que roen como castores
y berrean como cabras.
Se pretende que el delito
sea acogido por bueno
por quienes roban lo ajeno,
pero en grande y no poquito.
Se roba con honradez,
y el que roba por honrado
buen prestigio se ha ganado,
si le da su coima al juez;
quien en su caso no es
delito, "ser sobornado".
Y, como son religiosos,
a falta de ser cristianos,
forman cruces con las manos
aduciendo ser "piadosos"
con rigor de puritanos.
El clero, también se enrola
en toda esta confusión,
y arrogándose el perdón
le soba al Diablo la cola
con "benigna compasión".
Y así se ve cómo mete
sus manos el purpurado,
en todo este sainete
de políticas de Estado;
desde el fondo hasta el gollete,
desviando su apostolado.
Ocotal, Nueva Segovia. |
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