SáBADO 18 DE SEPTIEMBRE DEL 2004 / EDICION No. 23576 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




El guarda-barranco

Foto  

 

Mercedes Gordillo

Parece mentira que un inofensivo pajarito de gran belleza sea motivo de discusión en Managua. Incluso le quieren dar golpe de estado como ave nacional, aducen que no es pájaro conocido, ni popular. Al respecto debo decir que se puede admirar en una enciclopedia nicaragüense, libros especiales y comunes de historia, hasta en estampillas del correo. Además se encuentra en patios caseros, cerca de caminos y carreteras, lo he visto en la carretera a Masaya mirando pasar el tráfico. En fin, el que no lo ve es porque no lo conoce o no quiere verlo.

Su figura es fascinante, plumaje color turquesa profundo, junto a un suave anaranjado en el pecho. Colores que contrastan con rayas negras y blanco alrededor de sus ojos. Sabe medir el tiempo con sus dos colas largas rematadas por una mancha negra, que se mueven lentamente como péndulos. Suele mantenerse en sitios no muy altos conservando cualquier movimiento de algún gusano, araña o zancudo que le sirven de alimento. Cuando vuela extiende sus alas desplegando una visión de ave del paraíso. Eso en lo que respecta a su físico.

A mí me parece que además tiene otras cualidades que podrían enseñarnos muchas cosas: su capacidad de observación, la paciencia (puede pasar largos ratos en espera) y su propósito de librarnos de pestes, transmitidas por animales que arruinan nuestra salud, dengue, virus raros, paludismo. Nos enseña también que las arañas son animalitos crueles y perversos con sus víctimas, lo atrapan en sinuosas redes para devorarlas sin compasión, igual que muchos políticos.

No se ve nada bueno ni hermoso en el horizonte nicaragüense con escasas excepciones, no hay armonía ni casi nada que admirar.

Horror y más horror que no es necesario destacar, diariamente lo vemos en diarios y canales de TV, crímenes horrendos, violencia desatada contra mujeres, peatones, niños, un nuevo amarillismo sensacionalista y comercial que nos hace ver lo peor de nuestra realidad.

También abundan los zanates, cantados, admirados y bailados por todos. Sin embargo no debemos olvidar que son pájaros depredadores, se alimentan con huevos robados a pajaritos pequeños. Recuerdan a muchos malvados que esperan a los más débiles para quitarles lo mejor que producen. Los zanates son aquí, como los cuervos europeos, símbolos del mal y la aflicción.

Muchos de estos pájaros negros acompañan a las brujas y sus sortilegios desde los cuentos infantiles. No olvidemos (aunque no tenga que ver el miedo que producía en la población el avión supersónico llamado pájaro negro, que según la dirigencia sandinista anunciaba una segura invasión militar de EE.UU. a Nicaragua. Un comandante salía a la calle gritando: ¡El avión! ¡El avión!

Pero estoy dando una modesta opinión sobre algunos pájaros y su relación con el país, no quiero salirme del tema.

Aquí estamos llenos de pájaros “de alto vuelo”, que hacen mucho daño a las arcas estatales. El mitológico pájaro del dulce encanto, que todos desean poseer, cuando se tiene, se convierte en suciedad y podredumbre, según consta en leyendas nicaragüenses.

También vemos a muchas aves de rapiña: zopilotes a la espera de comerse los restos de cualquier animal descompuesto. Disfrutan con el mal olor, la sangre y otras mugres. ¡Qué asco! Esos pajarracos despreciables. Así podría seguir mencionando actitudes de pájaros y hombres de nuestra tierra. Es por esa razón que insisto en defender al guardabarranco porque además de su belleza interna y exterior nos enseña cosas positivas.

Resumiendo obtenemos a tres pájaros referidos:

El guardabarranco, símbolo de la hermosura que aún poseemos aunque poco se deja ver.

El zanate es agorero, depredador, algunos lo llaman ladrón, marrullero y pícaro aunque de gran estampa, utiliza la violencia contra las zanatas, les pega y las corre.

El zopilote, ese cochino que busca lo podrido, vive entre la basura, el destace y la muerte. Eso sin mencionar a los zonchiches.

Deberíamos preguntarnos cuál de los tres pájaros debería representarnos como ave nacional. Ojalá no tengamos que oír la canción: “Ya el zopilote murió, ya lo llevan a enterrar, échele un puñito de tierra, no vaya a resucitar...”

La autora es escritora nicaragüense.
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