Pongamos el adoquín en su lugar
Sofonías Cisneros Leiva
El auge de los adoquines en obras viales se debe probablemente a situaciones coyunturales. De otro modo, desde que comenzaron a fabricarlos, en tiempos de Somoza García, a la fecha toda la red vial de carretera y calle estaría adoquinada. Es cierto que los adoquines, si cumplen las especificaciones para obras viales, dan mucho empleo a trabajadores no calificados quienes podrían también formar pequeñas empresas en zonas remotas donde no existen empresas regulares. También apoyan las industrias que los fabrican y usan máquinas medianas o pequeñas, que podrían financiar el BCIE o financieros nacionales, para desarrollar municipios estratégicos, según el Plan Nacional de Transporte. Hacen abrir fuentes de materiales para la fabricación de adoquines y bloques en las zonas altas del territorio para no tener que transportarlos desde Managua (zona baja) lo que implica elevadísimos costos de transporte.
Sin embargo, hay grandes desventajas del adoquinado, comparado con pavimentos asfálticos (para no mencionar los de concreto rígido que están fuera del alcance de la economía de Nicaragua). Las desventajas principales son: es un pavimento ruidoso tanto para los viajeros como para el entorno, en otras palabras, afecta el ambiente. La vibración deteriora la salud de los viajeros y la estructura de los vehículos, lo que indica que es un pavimento de bajo costo para el Gobierno y de elevado costo vehicular para el propietario del vehículo.
Por otro lado, la alta fricción entre las llantas y el adoquinado representa mayores costos de llantas, aceite, lubricante y grasa (derivados del petróleo). Esto afecta tanto al Gobierno como al usuario. En carreteras y calles de alta velocidad (mayor de 50 KPH) se suelta la arena que rellena las juntas entre adoquines los que poco a poco van quedando sin soporte lateral y, por tanto, se aflojan y desprenden del pavimento. Esto se produce porque los vehículos causan una succión trasera por la velocidad y vibración y cuando se suelta un adoquín se van soltando todos los que le rodean.
El adoquín es fácilmente desprendible para cualquiera. Basta un simple machete. Recordemos cómo quedaron las calles de Managua y otras ciudades cuando la revolución del 79 y cuántas barricadas se hicieron y siguen haciendo. En nuestro ambiente politizado hay que contar con que al adoquinado habrá que reconstruirlo varias veces. En carreteras troncales que aguantan grandes volúmenes de tráfico pesado y sobrecargas a altas velocidades, es impensable adoquinar.
La Alcaldía de Managua quiso reparar una calle adoquinada y la polvareda era tanta que tuvo que desistir porque el público no aguantaba y protestó. Finalmente se recurrió a un pavimento asfáltico. Hay muchas más desventajas que confirman una vez más que lo barato sale caro.
El autor es Ingeniero Civil.

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